Juegos de seducción o a bailar que no hay infierno

Viernes 31 de julio de 2020 | 02:00hs.
Por Marcelo Rodríguez

Por Marcelo Rodríguez Fotoperiodista

Se mira al espejo mientras suena Tadow de FKJ y Masego. Con los ojos recorre su cuerpo deteniéndose un momento, segundos apenas. Mira hombros, cadera, piernas, postura, altura del mentón. De frente, de perfil. Pisa con fuerza y siente la suela en la planta de los pies. En los talones, los tacos altos. Ellos elevan su estatura, convocando  los duendes del equilibrio a que la sostengan y la hagan flotar cuando se mueva, como si fuera en el aire, pero sin abandonar el duro y raso piso.

Suena alto la música en el departamento de Cecilia “Cechu” Mieres (28 años). Aunque esté sentada su cuerpo siempre se mece. Las manos y su cabeza parecen seguir  una coreografía íntima. No son nervios, ni ansiedad, tiene el ritmo a flor de piel. Cuenta que cuando la pandemia paró el mundo ella siguió dedicándose a lo que le gusta, focalizándose en la planificación de entrenamientos y ejercicios físicos. Como profesora, enseña Heels Dance & Femme style, estilo que consiste en bailar sobre tacones.  

Si pararse sobre tacos implica ya un desafío, danzar con ellos aún más. “Mi preocupación es que tengan una correcta colocación postural, el centro activo, el cuerpo preparado para bailar, que sepan caminar con soltura. Para alcanzar eso, las clases tienen que ser intensas y el aislamiento complicó la cosa porque mucha gente estuvo en estado de sedentarismo total”.

Pero no sólo en el baile importa la postura; para la profe sirve para encarar todo. “Mis clases apuntan a trabajar el concepto de la seguridad, pero también del disfrute al bailar. A poder verse y exclamar ¡qué lindas piernas tengo! y lucirlas sin complejos y con orgullo. Disfrutar del cuerpo: ¡Sos vos. Es tuyo! Voy por ese lado en un entrenamiento que es, además de físico, emocional y hasta psicológico”.

“La fama cuesta”
La entrenadora vibra de entusiasmo hablando de sus aprendices.

”Cuando veo los resultados, me enorgullece. Me apasiona ver las mujeres con seguridad. El porte lo es todo. Da poder, seducción y más fuerza. En la danza es seguridad, firmeza, pero es un trabajo. No se te incorpora en el cuerpo de un día para el otro, es algo progresivo, tiene un detrás, un trabajo intenso”.

Los lejanos 80 arrancaban con una película, Fama, devenida en serie, que daba cuenta del esfuerzo de los artistas en su camino al estrellato, “la fama cuesta. Y acá comienzan a pagarla, con sudor” rezaba la voz en off al inicio. “Va por ahí, por la insistencia, por persistir. Con la práctica se llega, no a la perfección pero sí a la excelencia”, dice ella y confiesa, “aunque en una clase no me gusta lucirme yo, las clases son para los que vienen a aprender”.

Fuerza natural
En el tiempo de las calles vacías y la gente frente a las pantallas Ceci intentó con las clases virtuales, pero “la vibra no es la misma. Lo presencial no se compara. Dar la metodología online está bien, está bueno, es novedoso, pero falta la energía del entorno, aunque mis alumnos le pongan todo. Eso me bajoneaba. Si bien se da a conocer el trabajo de uno, y sentís el apoyo de la gente, te siguen, porque quieren tomar tus clases aunque hayan otros profesores del mundo que tienen otro nivel dando clases online gratis. Vos decís quién va a tomar mis clases, pero estaban ahí. Es una experiencia linda y te da visibilidad, pero no es igual”.

Y ahora volvieron las clases presenciales, “es otra energía, es hermoso. Cada vez somos más y eso está buenísimo, la energía, el poder femenino, lo que se genera”.  

El anticuerpo
La bailarina da precisiones sobre la forma que adoptan las clases: un trabajo intenso del cuerpo para que al bailar parezca que no cuesta nada, que te deslizás con suavidad, finamente, aunque cueste todo.

Al observar los movimientos de heels dance, se percibe sensualidad en estado puro. Pasos y técnicas de otras danzas fusionadas pero en clave femenina. El resultado de lo arduo decanta en un delicado devenir de los cuerpos, estilizado. Un espectáculo de formas sutiles ante el imperio nauseabundo de lo grotesco y procaz. Pelo, maquillaje, uñas, tacos, cinto, todo ajustado a la esencia de lo femenino.

A esa convocatoria a las diferentes danzas acuden el hip hop, el jazz, el contemporáneo y también lo folclórico: “Me interesa porque hace desarrollar una agilidad en las piernas pero hay cierta ortodoxia que es capaz de estallar: No vayas a usar la danza folclórica de otra manera porque es tradicional, inamovible y no se puede cambiar, pero tanto la danza como la música se fusionan desde siempre”.

Ella continúa: “Si bailás clásico seguro que te gusta el jazz y si bailás jazz seguro te guste hacer femme también. Se trata de no encasillar, sino ser un bailarín versátil que  trabaje e innove. Eso es el trabajo artístico de cada uno”.

Y continúa con otros géneros: “El tango es sensual, hay muchas danzas que apuntan a eso. La zamba es una conexión que tenés que tener con tu pareja sí o sí. Es algo que cuando está bailado realmente se expresa de una manera que te llega o te llega. A mí me pasa con lo artístico, que cuando transmite algo, aunque técnicamente no se da bien, me impacta y hasta las lágrimas, ya sea pintura, canto, música.

El tsunami llegó, lo vi venir
Refiriéndose a su disciplina, dijo que “acá en Posadas hay gente que todavía no lo acepta mucho. La primera vez que salimos a bailar fue con medias de red y body. Para algunas personas espectadoras eso fue como escandaloso: que es zarpado, por qué hacen esto, qué es este estilo. No era aceptado, al contrario, era muy criticado y ¿por qué?  Su interrogante se extiende ¿Por qué? “si estoy simplemente bailando. No estoy haciendo mal a nadie. Por qué si me gusta tocar mi cuerpo, si me gusta verme linda, me gustan mis piernas, mis curvas, por qué te tiene que causar rechazo”.

Esa ola que se inició allá por los ‘70 en los bares y boliches gay de Los Ángeles está presente hoy en la ciudad. No como un patrimonio exclusivo de una comunidad en particular, si como una posibilidad de empoderamiento de lo femenino. Avanza con paso firme, desatendiendo prejuicios e inquisiciones, con total desenfado, desafiante, poderosa, altiva.

Perfil

Cecilia Florencia Mieres
Licenciada en Nutrición-bailarina  Profesora de danzas, egresada de la Escuela Superior de Danzas de la provincia.
Intructora en danzas urbanas.
Practica danzas clasicas, contemporáneas, españolas.
Bailarina integrante de Highquality Crew que en 2015 participó del campeonato mundial de hiphop en EE.UU.
Campeona sudamericana en Torneo Universal Dance 2017, solista en flamenco.  Coreógrafa y leader del primer grupo de Heels dance & femme style en Posadas.

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