Confirman causas previas del subcomisario acusado de abuso

Miércoles 12 de septiembre de 2018
Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

El Renault Logan tenía pedido de captura en la provincia de Buenos Aires y quedó detenido en jurisdicción de Alba Posse, en resguardo de la Policía. Semanas más tarde se detectó que faltaban varios elementos del rodado, se radicó la correspondiente denuncia y se determinó que las piezas habían sido colocadas en el coche del jefe de una dependencia policial.
El oficial también tenía un Logan y aprovechó para cambiar las cuatro llantas, el equipo de música y los faros, según consta en el expediente.
De todas formas, radicada la denuncia, el uniformado se vio en la obligación de devolver los elementos sustraídos, aunque aún debe afrontar una causa por hurto e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Se trata de una de las denuncias previas contra el mismo subcomisario que el 27 de julio pasado fue denunciado por una subalterna por los presuntos delitos de acoso, amenazas y abuso sexual.
Incluso, fuentes de la propia fuerza provincial señalaron que también posee un antecedente de índole sexual en perjuicio de una suboficial que se desempeñaba en San Francisco de Asís, municipio de Alba Posse, lo que derivó en el traslado del superior a la localidad de Santa Rita.
Según fuentes oficiales, la denuncia fue radicada ante la Unidad Regional XI de Aristóbulo del Valle, jurisdicción de la que dependen las comisarías y demás dependencias de Alba Posse.
Por otra parte, tras la difusión del último hecho, el Juzgado de Instrucción Uno comenzó el llamado a indagatoria a los presuntos testigos citados en la denuncia. Tampoco se descarta unificar todas las causas contra el mismo policía.  

Asistencia psicológica
En tanto, la Jefatura de la Policía dispuso el pase a situación de disponibilidad del subcomisario implicado. En consecuencia, el oficial fue relevado del cargo y la junta disciplinaria decidirá su futuro en la institución.
Asimismo, la semana pasada las autoridades de la Subdirección de Seguridad, con sede en la Seccional Cuarta de Oberá, tomaron declaración a la denunciante y a su esposo, quien también es policía, en el marco del sumario administrativo interno que se lleva adelante.
“El testimonio de la señora resultó muy creíble, con datos y situación precisas. Para ella fue muy duro revivir toda la situación y por momentos se quebró. Desde la institución se le dieron las garantías del caso de que se investigarán a fondo las responsabilidades que pueda tener el oficial denunciado. También se le ofreció asistencia psicológica para afrontar el desgaste que genera una situación como esta”, explicaron desde la fuerza.
Además del presunto abuso, la cabo primero también denunció que fue amenazada en su actual lugar de trabajo, el Comando Radioeléctrico de Santa Rita.
“Ya sacaste la nota en el diario, ahora cuidate porque te van a hacer boleta”, le dijo un desconocido que llegó preguntando por un trámite y escapó corriendo.
El hecho se registró el sábado 1 de septiembre, el mismo día que El Territorio publicó en exclusiva la existencia de la denuncia contra el subcomisario Diego M. 

El peor abuso
En su denuncia, la cabo primero indicó que “días antes del cumpleaños de mi hijo el subcomisario mandó a mis compañeros a un operativo para quedarse solo en la base conmigo, oportunidad en la que me dijo que si yo no accedía a tener algo con él, trasladaría a mi esposo y que vería cómo sufriría hasta verme arrastrar y pedirle por favor. Esto me generó una crisis de llanto (…) pero haciendo caso omiso a mi estado de crisis, se baja los pantalones y tomándome de los cabellos me obliga a practicarle sexo oral. Intenté con todas mis fuerzas zafar de él y cuando lo logré, mordiéndole, salí corriendo a la calle pidiendo auxilio”.
En tanto, entre los testigos citados por la víctima se encuentra el juez de Paz de Alba Posse, Augusto Zapani, quien en varias ocasiones denunció por hurto, cohecho y amenazas al mismo oficial.
En diálogo con este diario, el magistrado confirmó que dichos expedientes se tramitan los diferentes juzgados de instrucción de la jurisdicción y tuvieron seguimiento de Asuntos Internos de la Policía, pero hasta el momento no hubo avances significativos.
“Tuve custodia policial durante 30 días por las amenazas de esta persona. Mi relación con la Policía es excelente, pero él es un elemento que enloda a la institución. Tiene innumerables antecedentes, la comunidad y el personal le temen”, subrayó. 

Varios testigos

En la denuncia radicada el 27 de julio pasado ante la Fiscalía de Instrucción Uno, la presunta víctima citó el caso de su colega de Aurora y solicitó que sea citada a prestar declaración. Se aporta nombre y apellido, además de la fecha en que habría ocurrido el hecho. La cabo también ofrece su celular para ser peritado, ya que dicho cotejo posibilitaría hallar pruebas que avalen su acusación. Al mismo tiempo solicitó que se analicen dos números del subcomisario acusado. En tanto, la mujer aseguró que por lo menos dos compañeros de guardia podrían testificar que en muchas ocasiones la encontraron llorando por las situaciones vividas cuando cumplía funciones en Seguridad Vial y Turismo de San Francisco de Asís. Incluso, afirmó en algunas oportunidades la trasladaron a la casa de una enfermera para que le aplicara un calmante.


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