Estudiantes y docentes no dudaron en ayudar
El fatídico día que la devastación golpeó a los hermanos encarnacenos despertó en los posadeños un espíritu de solidaridad que no distinguió edad, rango, clase social ni género. Todos quisieron ayudar, las colectas de dinero (en ese entonces llamadas suscripciones) y alimento fueron numerosas.
El citado diario ya extinto, contaba en su edición del 21 de septiembre de 1926 que los estudiantes de la Escuela Normal se encontraban, la noche del 20, en pleno baile de celebración en los salones de la institución cuando el profesor E. Ramón López “trajo la noticia de la catástrofe sucedida en la vecina orilla”. El baile fue suspendido en señal de duelo.
Es así que los adolescentes ,acompañados de López, no dudaron en calzarse picos y palas y partir para formar parte de la comitiva que removía los escombros y rescataba heridos, o bien, descubría fallecidos.
Mientras que de este lado del Paraná, cuando fueron llegando los heridos, las docentes del mismo centro educativo, Próspera Candia de Alegre y Lucía Fleitas con alumnas de cuarto año colaboraron en la atención de los internados en el edificio de la Logia Roque Pérez.
El archivo de Casa de Gobierno guarda las notas serie de 1927 y con motivo de cumplirse el primer aniversario del ciclón, una delegación del Centro de Estudiantes Católicos de Asunción compuesto por 100 personas llegó a Posadas para obsequiar una placa de mármol en agradecimiento. Fue colocada en el monumento a la Libertad de la plaza 9 de Julio y se encuentra hasta estos días. Según se relata en las notas gubernamentales, la comitiva llegó el 7 de julio a las 20.
Al pie del mismo monumento se halla otra, pero de la Federación de Estudiantes del Paraguay “a la hidalga ciudad de Posadas”.
Asimismo, como agradecimiento perdurable por apoyo posadeño, la Colectividad Paraguaya establecida en Misiones donó un monolito que fue inaugurado el 12 de octubre de 1929. Casi un siglo después, la piedra sigue en pie, erguida y resistente, como un testigo mudo de aquella tragedia y del inquebrantable lazo de hermandad que forjó.
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