2026-05-17

Un boleto para la final llegó a valer más de 2 millones de dólares

El costo de las entradas en el centro de la polémica

La Fifa cambia los precios en tiempo real de acuerdo a la demanda, lo que genera una enorme diferencia de costos respecto a Qatar 2022, y fomenta la reventa

Los precios de las entradas sin dudas marcan la tendencia negativa de este Mundial para los hinchas de las 48 selecciones participantes.

La Fifa decidió, en el lanzamiento inicial, aumentar hasta cinco veces el costo respecto al Mundial Qatar 2022, pero con el correr de los días aplicó la estrategia ‘precios dinámicos’ valiéndose del mercado y las ilusiones de los fanáticos. Es decir que las entradas no tienen un precio fijo, suben y bajan en tiempo real.

Hoy la demanda rige los costos de los boletos para cada partido de la Copa del Mundo. Así, un encuentro de primera fase puede valer hasta 575 dólares y otro que genera mucha atención mediática, como el Argentina-Argelia, la entrada asciende hasta 5.500 dólares. Diferencias siderales de las que la entidad madre del fútbol mundial espera sacar rédito.

Esto sin mencionar que la propia Fifa fortaleció un espacio virtual para la reventa de entradas de las que se queda con un 30 por ciento de comisión (15% del vendedor y 15% del comprador). Todo termina siendo una cuestión de recaudación que atenta al hincha genuino. 

Diferencias con Qatar 2022

En Qatar hubo gran convocatoria en todas las canchas, pese a que en la previa se creía que no tendría éxito en las tribunas por tratarse de un destino exótico. Para llegar a este desenlace uno de los factores más importantes fue el precio de las entradas. Pero al trasladarse a la final que se disputará el 19 de julio en Nueva Jersey, el contraste con el 18 de diciembre de 2022 en Lusail es notable.

Quienes pudieron ver a Lionel Messi levantar la Copa del Mundo abonaron U$S 1.607 para el sector más caro, mientras que en el Mundial 2026 presenciar ese mismo partido costaba al principio un mínimo de 6.370 dólares y llegó hasta superar el mes pasado los dos millones de dólares -otro ejemplo del sistema precios dinámicos-.

Divididos en cuatro categorías, hoy los valores de las entradas se dispararon de forma sideral. En Estados Unidos, México y Canadá ver un partido de la fase de grupos en la categoría cuatro costaba al principio 100 dólares, para la tres el precio era de U$S 150, en la segunda U$S 430 y la más costosa llegaba a los 575 dólares.

En Qatar, la diferencia fue mucho más marcada: la categoría cuatro costaba apenas 11 dólares, la tres U$S 69, la dos 165 dólares y el sector más caro sólo 220 dólares. La única diferencia en cuanto a la cantidad de partidos es que el Mundial 2026 contará con 16avos de final al incorporar más equipos, aunque una ronda extra no debería implicar un aumento tan elevado.

El partido por el tercer puesto, uno de los menos relevantes de la competencia, también se vio afectado por este incremento. La categoría cuatro pasó de 82 a 165 dólares, la tres de 206 a 360, la dos de 302 a 715 y la más cara de 426 a 1.000 dólares. Todo esto según un relevamiento del sitio Ámbito Financiero.

Baja la demanda, bajan los precios

La demanda de entradas para el Mundial que se viene experimentó cambios significativos en las últimas semanas, especialmente en el mercado de reventa, donde los precios mostraron una tendencia a la baja. Según datos de TicketData.com publicados hace poco más de nueve días y rescatados por el sitio Infobae, el costo promedio de un boleto para un partido de la fase de grupos cayó un 17,1% en el mercado secundario en las últimas dos semanas.

Actualmente, el precio medio de la entrada más barata disponible se sitúa en 567 dólares estadounidenses, mientras que hace 23 días era de 684 dólares y hace un mes alcanzaba los 720 dólares. Esta disminución representa una caída del 21,2 % en el último mes y afectó a 87 de los 91 partidos programados en Estados Unidos y Canadá.

La bajada de precios coincide con la reciente puesta a la venta de un nuevo lote de entradas por parte de la Fifa, lo que incrementó la oferta y generó un mayor movimiento en el mercado secundario. Este fenómeno ocurre en un contexto de debate creciente sobre el costo de asistir al primer Mundial con 48 equipos.

El descenso en los precios de reventa se percibe como una respuesta a la amplia oferta y a las expectativas generadas por el evento, pero también refleja las dinámicas propias del mercado estadounidense de espectáculos deportivos.

La política de precios de la Fifa fue objeto de atención y justificación pública por parte de su presidente, Gianni Infantino. En declaraciones realizadas en Beverly Hills, California, Infantino argumentó que los altos precios responden a la naturaleza del mercado estadounidense, donde el sector del entretenimiento está altamente desarrollado y los costos de los eventos deportivos suelen ser elevados.

“Tenemos que analizar el mercado. Nos encontramos en un mercado donde el entretenimiento es el más desarrollado del mundo, por lo que debemos aplicar precios de mercado”, explicó.

El dirigente también defendió la estrategia de precios al señalar que, en Estados Unidos, incluso los partidos universitarios o profesionales de alto nivel superan los 300 dólares por entrada. Subrayó, además, que si la Fifa ofreciera los boletos a precios significativamente más bajos, estos terminarían en el mercado de reventa a valores mucho más altos, duplicando o incluso triplicando el precio original. De acuerdo con su visión, mantener precios elevados busca limitar la especulación y alinearse con los estándares locales del sector del entretenimiento deportivo.

Así las cosas, la caída de los precios de las entradas no fue uniforme en todos los recintos. Según TicketData.com, el estadio que registró la mayor baja en el precio de reventa en el último mes fue el Levi’s Stadium en Santa Clara, California, con una caída del 29,5%. En el plazo de las últimas dos semanas, el mayor descenso se observó en el NRG Stadium de Houston, donde los precios retrocedieron un 22,8%.

Estos datos reflejan que el ajuste en el mercado secundario afectó de manera diferente a los once estadios estadounidenses que albergarán partidos, dependiendo de la ubicación, la demanda y el atractivo de los encuentros programados en cada sede.

Final y reventa

Al mismo tiempo que los precios bajan en la reventa, la Fifa tomó la decisión de triplicar el precio de las entradas de mejor categoría para la final del Mundial, que se disputará el 19 de julio en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey.

El jueves 7 de mayo, la organización puso a la venta asientos de primera fila por 32.970 dólares estadounidenses, frente a los 10.990 dólares que costaban antes en la misma categoría. La opción de 10.990 dólares sólo estuvo disponible brevemente para entradas con acceso para sillas de ruedas y facilidades de accesibilidad, el resto de los asientos de categoría uno experimentó un fuerte aumento. De esta manera, la Fifa busca captar el valor máximo posible para los lugares más exclusivos del estadio en el evento más esperado del torneo que por primera vez tendrá un show de medio tiempo con la presencia de Madonna, Shakira y los BTS.

El funcionamiento del mercado de reventa oficial de la Fifa también introduce particularidades. Aunque la Fifa no controla los precios de venta fijados por los usuarios en su plataforma de intercambio, sí aplica una comisión del 15 % tanto al comprador como al vendedor en cada operación de reventa. De este modo, la organización obtiene ingresos adicionales por cada transacción, mientras que los precios pueden fluctuar libremente según la oferta y la demanda.

En el mercado de reventa de la Fifa, hace pocas semanas se podían encontrar entradas para la final con precios que iban desde los 8.970 dólares hasta los 1.499.998,85 dólares, siendo este último el valor solicitado por un boleto situado cuatro filas por debajo del borde superior de la tribuna. El mes pasado, una entrada llegó a ofrecerse por 2.299.998,85 dólares, aunque no existen pruebas de que alguien haya pagado cifras tan elevadas.

Esta política de precios y la gestión de la oferta fue objeto de críticas y preocupación por parte de sectores políticos y aficionados. Los congresistas estadounidenses Frank Pallone y Nellie Pou, ambos demócratas de Nueva Jersey, enviaron una carta a Infantino solicitando información detallada sobre el sistema de precios dinámicos de la Fifa y otras prácticas relacionadas con la venta de entradas.

En su misiva, los legisladores expresaron que el proceso de compra se convirtió en una fuente de frustración para muchos seguidores, al tiempo que acusaron a la organización de utilizar reglas poco claras, precios opacos y prácticas potencialmente engañosas.

Señalaron además que la Fifa parece estar restringiendo la oferta de entradas para influir en la demanda, reservando boletos y generando una percepción artificial de escasez, lo que presiona a los aficionados a comprar rápidamente y permite a la entidad controlar los precios mediante lanzamientos escalonados.

Hasta el mismo presidente Donald Trump se quejó afirmando que “para ser honesto, tampoco pagaría ese precio”, haciendo referencia a una entrada que costaba mil dólares.  

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