2026-04-12

Ambos ya se entrenaron en primera división

Dos exponentes se abren paso en el fútbol profesional

El obereño Lisandro Piñero y la posadeña Delfina Silvestri integran el primer equipo de Banfield y Boca, respectivamente, buscando oportunidades concretas de titularidad

Delfina Silvestri atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera. Con apenas 18 años, la futbolista posadeña firmó su primer contrato profesional con Boca Juniors y se proyecta como una de las grandes promesas de Las Gladiadoras.

Radicada en Buenos Aires desde hace poco más de dos años, Silvestri transitó un crecimiento sostenido dentro de la estructura del club. Su evolución la llevó a escalar desde las divisiones formativas hasta la Reserva consolidándose como una pieza clave en el mediocampo hasta firmar un vínculo por tres temporadas el pasado 1 de enero, pese a contar con apenas dos partidos en primera división.

“Fue mi primer contrato profesional. No lo tenía tan presente porque no me quería ilusionar, hasta que en uno de los últimos entrenamientos, antes de las vacaciones, los profes me llamaron y me dijeron que me hacían el contrato. Fui muy feliz”, afirmó.  

Sus primeros pasos en el fútbol se remontan a su infancia en Posadas, donde descubrió su pasión junto a su prima Maitena. Integró la escuelita Semillitas para luego dar el salto a clubes como Guacurarí y Bartolomé Mitre, donde incluso alternó entre equipos masculinos y femeninos.

El despegue definitivo llegó con su llegada a Buenos Aires tras una prueba en Boca junto a la también misionera Abril Mereles. Después de un proceso de adaptación que incluyó viajes periódicos y entrenamientos con la Reserva, se instaló definitivamente en la capital a los 15 años. Desde entonces no solo debió adaptarse a la exigencia deportiva, sino también a una nueva vida lejos de su entorno, acompañada por el apoyo incondicional de su familia, especialmente de su abuela Francisca, quien se mudó con ella.

En lo deportivo, Silvestri debutó en Primera el 7 de noviembre de 2024 en un empate ante Estudiantes de Caseros y sumó minutos frente a Independiente. Sin embargo, una lesión en la espalda -fractura en la vértebra L5- frenó su continuidad durante cuatro meses en 2025. Lejos de desanimarse, la mediocampista regresó con determinación y hoy es parte del plantel de primera.

“Siempre jugué en el mediocampo. Pero realmente descubrí que tenía que hacerlo de 5 con Jorge López, un entrenador al que acudía aparte para después ir a probar a Buenos Aires. Fue el nexo que me ayudó a prepararme físicamente con invitaciones a torneos”, cerró.

A corto plazo, Delfi apunta a sumar minutos en Primera y consolidarse como una opción confiable en el equipo. A largo plazo sueña con dar el salto al fútbol europeo, con el Barcelona como destino ideal.

Lisandro escala en el Taladro

Por su parte, Lisandro Piñero debutó en 2024 en Banfield después de pasar por todas las divisiones inferiores. Su buen momento en el equipo lo catapultó a la sub 20 de Argentina

A los 11 años llegó a Buenos Aires desde Oberá. Pasó por todas las divisiones inferiores de Banfield con la gran meta de llegar a la primera división. Aprendió, lejos de su familia, que el camino era largo y con muchas idas y vueltas. Se ganó su lugar, creció dentro y fuera de la cancha y llegó.

En 2024, Lisandro finalmente debutó en la Primera, en un partido en el que Banfield le ganó 2-0 a Independiente Rivadavia de Mendoza. La promesa de las divisiones inferiores empezó a convertirse en realidad.

Hace un año, Pedro Troglio se convirtió en DT del Taladro y las buenas actuaciones del misionero le hicieron ganar cada vez más minutos. Esos minutos, sus buenos rendimientos lo pusieron también en la mira de Diego Placente, entrenador de la sub 20 de Argentina. La promesa se convirtió en realidad y pasó del predio de Banfield al de la Selección en Ezeiza.

Hace apenas dos semanas, el delantero de la tierra colorada entrenó con la sub 20, bajo la atenta mirada de Lionel Messi y toda la Scaloneta, que entrenó en el predio por la fecha Fifa y en medio de los amistosos ante Mauritania y Zambia. Hubo fotos con Messi, con Nicolás Tagliafico (otro surgido de la cantera del Taladro). Hubo experiencia y disfrute para el misionero.

“En lo personal me sentí muy bien, en los entrenamientos traté de dejar todo y a la vez disfrutar. Son oportunidades únicas y para la confianza suma un montón”, valoró en una nota para Código Banfield.

“Mi expectativa es seguir sumando minutos en la sub 20, estar en el Sudamericano del año que viene y tratar de clasificar al Mundial”, se ilusionó el de la tierra colorada.

En cuanto a lo futbolístico planteó una comparación entre Placente y Troglio, entre la Selección y su club. "Diego (Placente) nos da libertad, al igual que Pedro (Troglio), en los últimos metros de la cancha y que juguemos simple", destacó sobre lo que trató de inculcarle el entrenador de la sub 20 de Argentina.

 "Conocer a los chicos de la Mayor fue algo muy lindo. Me marcó la foto con Leo (Messi), un sueño cumplido. Es el mejor jugador de la historia, y también la que tengo con Tagliafico, que salió del club", valoró sobre lo que compartió con referentes de la Scaloneta.

De romper la casa a la canchita

La pasión de Lisandro por la pelota empezó, como la de muchos chicos, en casa. A los cuatro años era el gran juguete, casi que el único que importaba.

"Estaba por cumplir cuatro años y en casa me rompía todo con la pelota. Entonces le dije 'te voy a empezar a llevar a la cancha'. La cancha nos quedaba enfrente de casa y fui a hablar con el profe, que me dijo que era muy chico", recordó Noelia, la mamá de Lisandro en una entrevista con Código Banfield.

"Cuando el papá se iba a trabajar lo llevaba y antes de que el papá volviera, regresábamos a casa. El papá no quería que vaya porque era muy chiquito", confesó Noelia.

Olimpia/San Antonio fue el club en el que Lisandro empezó a dar sus primeros pasos en el fútbol. Con apenas cuatro años arrancó a jugar, sin saber que la pelota se convertiría en su gran objetivo de la vida.

"Los primeros botines que le conseguí eran dos números más grandes, tenía que pasarle los cordones por debajo de la suela para que no se le salgan", se emocionó Noelia al rememorar las épocas en las que todo empezó.

De todas maneras, tanto Noelia como Lisandro y toda su familia saben que ese camino fue largo y con muchas alegrías, pero también con muchas tristezas. Momentos difíciles, lejos de casa, sin la certeza de que lo que hoy disfruta el delantero de Banfield iba a llegar. En esas situaciones complejas, siempre estuvo la familia y por eso hoy Lisandro disfruta mucho más.

Se fue con 11 años de Oberá y con la ilusión de llegar. Llegó. Debutó en Primera División y eso lo catapultó a la Selección, su nuevo gran objetivo. Ahora va por más, por afianzarse en Banfield y por seguir en la mira de Diego Placente, por ganarse un lugar en la sub 20 y desandar el camino con la Albiceleste.

 

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