2026-03-22

Marcha de los Días

El negativo revelado de Milei y los suyos

Otra semana llena de escándalos con tono de corrupción para el presidente y su entorno. Mientras el caso $Libra escala con nuevas pruebas que echan por tierra todo lo explicado por Milei el año pasado, los gastos del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, siguen ocupando pantallas y tapas en todos los medios. En Misiones, el gobierno cambia funcionarios mientras busca ayudar al bolsillo del empleado público.

En política, como en la fotografía analógica, todo depende de en qué momento aparece el negativo. Durante toda su campaña electoral, y durante al menos el primer año de gobierno, Javier Milei construyó una imagen nítida de pureza y anticorrupción, con la promesa de barrer los vicios de la “casta”. Fue su caballito de batalla, fue una de las premisas con las que se ganó la simpatía primero y el voto después de una masa importante de argentinos que no se casa con los ismos, y que vota en cada elección según lo que el sentimiento (del bolsillo o el corazón) le indica.

Pero los episodios que involucran a Manuel Adorni y el ruidoso estruendo que volvió a estallar en torno al caso $Libra empiezan a invertir los contrastes. Lo que se mostraba como transparencia deja ver zonas grises y lo que era denuncia comienza a parecerse demasiado a aquello que se cuestionaba. El negativo no inventa una imagen nueva, simplemente revela la que estaba latente. Y cuando eso ocurre, el problema ya no es el hecho aislado, sino la fragilidad de un relato que pierde su principal valor, la credibilidad.

Esa pérdida de credibilidad ya no es sólo una percepción política, en estos días empieza a medirse con claridad. Las encuestas más recientes muestran una caída sostenida en la imagen del presidente, mientras que indicadores más técnicos como el Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella también registran retrocesos fuertes y sostenidos. Son daños autoinfligidos sobre el relato propio, que cuando se suman a los problemas que están creciendo en la microeconomía empieza a gestarse un cóctel explosivo.

El problema es que cuando se deteriora la expectativa social, a partir de la autodestrucción del relato, el impacto es más profundo. Porque lo que se erosiona no es sólo la evaluación de un gobierno, sino la confianza en el rumbo.

Economía sin revelar

En estos días la economía puede ofrecer algunas esperanzas en la macroeconomía de la mano de una guerra en Medio Oriente que está disparando el precio y la necesidad de petróleo y gas, lo que vuelve atractiva la limitada oferta argentina de estos productos. Además de una disparada en el precio de los granos, aunque también en los costos de su producción ya que buena parte de la materia prima para fertilización debe atravesar el estrecho de Ormuz.

Ese deterioro de la imagen presidencial encuentra anclaje en la vida cotidiana. La desocupación cerró 2025 en aumento y todo indica que el primer trimestre de este año no traerá alivio. Los datos del Indec indicaron que un 7,5% de los argentinos en edad de trabajar están desocupados. Así la desocupación empieza a ser un problema no solo en los hechos, sino también en las expectativas. Las encuestas empiezan a mostrar con claridad un dato inquietante, y es que crece el temor a perder el trabajo, que, junto al deterioro del salario, la corrupción y la inseguridad ya superan a la inflación como principal preocupación en muchos relevamientos. Son demasiados ítems relacionados con este momento del gobierno los que ya superan a lo que Milei y los suyos levantan como principal bandera de triunfo para la primera mitad de su mandato.

El miedo a perder el trabajo no es abstracto. Se traduce en señales concretas, con la saturación de plataformas como Uber o aplicaciones de reparto, que funcionan como refugio precario para quienes quedan fuera del mercado formal. Es el síntoma de una economía que no genera empleo de calidad y que empuja a miles a competir por ingresos cada vez más bajos.

Las pymes, mientras tanto, atraviesan un punto de quiebre. Muchas sobrevivieron 2024 y 2025 consumiendo ahorros, esperando una recuperación que nunca llegó. Hoy ya no tienen margen. Y, lo que es más grave, tampoco tienen expectativas. La mejora no sólo no aparece, sino que los indicadores empeoran.

En el otro extremo, las grandes empresas tampoco encuentran un horizonte claro. No logran ser competitivas en los mercados externos y, al mismo tiempo, enfrentan un mercado interno deprimido. Sin consumo, sin exportaciones dinámicas y con costos elevados, el sistema productivo entra en una zona de estancamiento que empieza a sentirse en toda la cadena.

Mientras, la mora de las familias endeudadas crece a paso firme. Uno de cada cuatro argentinos que tomó deuda en una fintech está en condición de deudor en mora. En tanto, la mora de las familias en créditos bancarios es del 10 por ciento.

Un mundo que no acompaña

A ese cuadro interno se suma un contexto internacional que dejó de ser aliado. El riesgo país argentino volvió a subir, alejando la posibilidad de acceder a financiamiento externo en condiciones razonables. En ese escenario, el ministro Luis Caputo busca alternativas para garantizar los compromisos de deuda de este año y el próximo, mientras crecen las señales de tensión en el sistema financiero local.

El panorama externo tampoco ayuda desde lo político. El economista Juan Carlos de Pablo, sentado junto a Javier Milei en una “clase magistral”, dejó una advertencia que sonó más a confesión que a análisis. “Si Donald Trump pierde las elecciones estamos jodidos”, dijo para explicar que el escenario se complica. El problema es que Trump atraviesa uno de sus peores momentos de gestión, con niveles de imagen negativa que superan el 65% y con un dato histórico que preocupa: ningún presidente en Estados Unidos logró ganar una elección con el precio del combustible por encima de los 4 dólares el galón, un umbral que esta semana volvió a cruzarse producto de las tensiones de la guerra en Medio Oriente. Con elecciones de medio término en noviembre, el panorama es incierto para el presidente de los Estados Unidos.

En ese contexto, la política exterior argentina suma más interrogantes que certezas. El canciller Pablo Quirno dejó trascender que Argentina podría asistir a Estados Unidos o Israel en el conflicto con Irán. Más allá de la inviabilidad política -una intervención argentina requiere aprobación del Congreso-, el argumento que circula es todavía más endeble.

Es que las propaladoras de propaganda libertaria dicen que ese apoyo podría traducirse en gestiones y presiones de Trump para que Argentina recupere las Islas Malvinas. La sola comparación expone el nivel de improvisación, en tiempos en los que Trump no logró convencer a nadie de la Otan ni al propio Reino Unido de que le den una mano en la batalla del golfo. Es decir, si Trump no logra alinear a sus propios aliados estratégicos en Medio Oriente, resulta difícil imaginarlo forzando a Reino Unido a revisar una cuestión histórica como la soberanía de Islas Malvinas. Más que diplomacia, suena a cuento.

La política se reordena

Mientras tanto, la política doméstica empieza a moverse con lógica de mediano plazo. Figuras como Dante Gebel comienzan a mostrar estructura y volumen político con iniciativas como el espacio Consolidación Argentina, que tuvo su puesta en escena en el estadio de Lanús. Gebel no estuvo presente, ni tampoco envió un mensaje. Pero dio el visto bueno para que el acto de clamor se haga. Dicen los que andan en ese mundillo, que tras el Mundial “habrá novedades importantes”.

Al encuentro fueron varios misioneros. Hubo referentes del partido Por la Vida y los Valores, como la diputada Rita Flores, que se mostró públicamente. Pero también hubo de otros espacios. En Lanús se vieron sindicalistas de la tierra colorada, en la previa se hizo llegar el interés de renovadores por conocer más detalles de la propuesta. Los analistas serios dicen que, en Argentina, por ahora, no hay lugar para que otro outsider llegue y gane como paso con Milei.

En paralelo, el PRO, bajo la órbita de Mauricio Macri, volvió a exhibir músculo en la ciudad de Buenos Aires, reordenando su tropa y marcando territorio de cara a 2027. Por el escenario dispuesto en uno de los salones de eventos de la Costanera porteña pasaron desde María Eugenia Vidal hasta gobernadores como Rogelio Frigerio o Ignacio Torres, y hasta el misionero Martín Goerling, que habló como presidente del pequeño bloque de senadores que le quedó al partido amarillo. El cierre estuvo a cargo del propio Mauricio Macri, quien evitó criticar de forma directa al gobierno de Javier Milei, pero aseguró que lo que hace “no alcanza” y que el Pro sería “el paso que le falta” para desarrollar a la Argentina.

Son movimientos que todavía están en estado embrionario, pero que tienen un denominador común: perciben que el oficialismo ya no es invulnerable. Cuando la imagen empieza a caer y la economía no ofrece alivio, el sistema político activa sus reflejos.

La metáfora del negativo vuelve entonces con más fuerza. Porque el problema para el gobierno no es solo que aparezcan cuestionamientos, sino el momento en que lo hacen. Aparecen cuando la economía no da respuestas, cuando el empleo se deteriora, cuando el mundo deja de ofrecer respaldo y cuando la política empieza a reorganizarse.

Ordenando adentro

Mientras la política nacional intenta ordenarse, como siempre desde Buenos Aires hacia el resto del territorio, en la tierra colorada el gobernador Hugo Passalacqua va ordenando su gabinete. En un proceso que comenzó sobre finales del año pasado y que continuará al menos por dos meses más, el gobernador va cambiando funcionarios y acomodando dependencias.

El primer cambio de peso había sido en la coordinación de Gabinete de la que salió Héctor “Kiko” Llera para que ingrese el ahora ex intendente de Campo Grande, Carlos “Kako” Sartori. Esta semana se dio otro cambio en un puesto clave, la subsecretaria de Seguridad, de la que salió esta semana Milton Astroza e ingresó el ex subjefe de Policía Víctor Maj. El cambio marca la salida de un joven con perfil político y el ingreso de un técnico del área, especializado y con experiencia. Ambos cambios marcan lo mismo, la salida de jóvenes de perfil netamente político para que ingresen personas con experiencia y territorialidad. Los próximos cambios podrían ir en la misma línea.

En La Rosadita trabajan, por estos días, en un nuevo reordenamiento del cronograma. Semanas atrás se había anunciado el achicamiento de la estructura del Estado con el cierre de más de 100 dependencias. Otro tanto podrían ser cerradas o fusionadas con otras en las próximas semanas. Según supo este medio, los anuncios podrían llegar en el discurso de apertura de sesiones ordinarias del próximo 1 de mayo.

Mientras se busca reordenar la estructura del gobierno provincial, desde la gestión siguen buscando la manera de darle una mano a los misioneros para atravesar estos momentos de crisis económicas de un modelo económico nacional que cruje. Dos anuncios apuntados al bolsillo de los misioneros se conocieron esta semana. Por un lado, la decisión de prolongar la vigencia del programa Ahora Pan que mantiene el precio de este alimento indispensable en la mesa de los misioneros a un precio accesible.

Por otro lado, un programa de créditos para empleados y pasivos de la administración pública, provincial y de los municipios, para que puedan saldar deudas financieras o de tarjeta. Se trata de un programa acordado con el Banco Macro que ofrecerá créditos para el sector, desde este miércoles y hasta abril, con una tasa siete puntos menores a la del mercado al momento de tomar el préstamo. Un alivio en una microeconomía que lejos está de recuperarse.

En la oposición también hay movimientos de orden. En el Partido Justicialista se preparan para su interna partidaria el próximo 19 de abril. Son tres las listas que se presentaron para la disputa. Uno de ellos está referenciado en Christian Humada, otro responde al dirigente Alberto Arrúa y un tercero reúne a espacios no alineados con la Renovación, con una propuesta encabezada por Lalo Costa Arguibel y acompañada por Cristina Brítez y Francisco Fabio, de Oberá. El cierre de listas se produjo el viernes por la noche, ahora las nóminas estarán cuatro días expuestas al público para que se conozcan y si existiera alguna objeción se presente.

Por otro lado, en el radicalismo se aprestan a abrir un debate que lleva varias décadas en la política argentina: ¿de quién son las bancas, del legislador o del partido? Al parecer, en la Unión Cívica Radical se aprestan para pedirles a los concejales que hayan llegado por el radicalismo a sus bancas y se hayan pasado a otros espacios políticos que devuelvan esos sillones. Un debate que, generalmente, no termina en nada. Pero acá, nunca se sabe para dónde puede salir corriendo la liebre.

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