2026-03-22

Sin OMS, sin brújula en Salud

Con preocupación me atrevo a lanzar una pregunta retórica ¿qué sigue? ¿La eliminación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat)? ¿El desfinanciamiento del Instituto Nacional de Microbiología Dr. Carlos G. Malbrán?

Ante un escenario de inflación, recesión, desempleo, baja del consumo y cierre de comercios, poco parecen sorprender o importar otras tantas cuestiones de gravedad similar, como el retiro oficial de Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Bajo el pobre argumento de priorizar una soberanía sanitaria, la gestión de Javier Milei atenta contra, por ejemplo, la vigilancia epidemiológica. Esto afecta al país, pero sobre todo a las zonas fronterizas que están más expuestas por el tráfico constante de personas. Sí, Misiones está en riesgo; la medida generará un daño colateral en la provincia.

Las sociedades científicas se escandalizaron por tamaña decisión teniendo en cuenta que la OMS es un ente de información, registro, investigación que promueve el trabajo colaborativo en un contexto global de enfermedades que trascienden las fronteras físicas. Lo experimentamos con la pandemia de Covid-19.

El pronunciamiento de las asociaciones y las universidades no se hizo esperar, planteando que la decisión política fomenta el aislamiento y el individualismo. Esto nos deja en un estado de vulnerabilidad que amenaza a la salud de la población.

Desde el Foro de Sociedades Científicas de nuestro país anticipan una posición de debilitamiento ante futuras crisis sanitarias y alzan la voz para que las autoridades hagan una revisión de lo dispuesto. De hecho, en la publicación del documento que rechaza la resolución de Milei se adhieren 44 instituciones entre las que está Asociación Argentina de Microbiología, Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos, la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM).

No da lo mismo estar o no en la OMS, sobre todo si se mantiene la permanencia en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), sugiriendo un absoluto contrasentido. La trayectoria y el prestigio de estos organismos son sinónimo de garantía y Argentina está dándoles la espalda al no participar de debates y procesos clave.

La desvinculación de la OMS supone dejar de lado el monitoreo de enfermedades, fabricación de vacunas, control de epidemias y todo ese trabajo coordinado y colaborativo con otros países. ¿Cuál sería ahora el organismo de contralor? El punto de referencia internacional que oficia de brújula en salud. Lo perdimos.

Un experto en estos temas que comparte la sorpresa y la preocupación con las sociedades científicas y con quien suscribe estas líneas es Oscar Daniel Salomón, científico del Conicet (jubilado), referente en el mundo del conocimiento en enfermedades tropicales, director del Instituto Nacional de Medicina Tropical (Inmet) en Puerto Iguazú desde 2011 hasta 2024.

Salomón participó del Grupo Asesor Científico Técnico de la OMS, que este año estaba orientado al abordaje de Enfermedades Desatendidas Tropicales. Sin interponer excusas y con la humildad de los grandes responde a la requisitoria. “La página de internet en OPS dice OPS/OMS región de las Américas. Tiene precedencia temporal y cierto nivel de autonomía, pero insultar a OMS y permanecer en OPS es como hacerle la guerra a la Argentina, pero tener embajada en Santiago del Estero, desconociendo la Constitución Nacional”, expone Salomón.  

“Restringir el Reglamento Sanitario Internacional a tratados bilaterales, con el volumen actual de movilidad internacional de personas y bienes, responde a conceptos de estrategias comerciales antes que a políticas sanitarias. Sin el sistema de monitoreo internacional y recomendaciones de OMS, no se tendría, por ejemplo, una vacuna antigripal anual con las cepas de circulación más probable en el hemisferio sur diferente de la vacuna del hemisferio norte, metodología en la que Argentina tuvo un papel importante en su establecimiento y tiene un papel importante en la vigilancia y producción” explica en una conversación mediada por la virtualidad.

La asociación con lo ocurrido en 2018 fue inevitable: cuando Mauricio Macri eliminó el Ministerio de Salud de la Nación, degradándolo a Secretaría de Salud bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Social. Un déjà vu.

Con inquietud me atrevo a lanzar una pregunta retórica ¿qué sigue? ¿La eliminación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat)? ¿El desfinanciamiento del Instituto Nacional de Microbiología Dr. Carlos G. Malbrán?

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