2026-03-15

De baldes y escobas

El festejo del Día de la Mujer en Colonia Aurora fue noticia nacional. La imagen de tres mujeres sosteniendo un balde, un escurridor y una escoba, respectivamente, despertó desde indignación hasta incredulidad.

El intendente Carlos Goring se ocupó de explicar que no les regalaron baldes y escobas. Que se trató de un juego. Que en el agasajo hubo otro regalos como plantas y cuadros. Y que las mujeres son muy importantes para el municipio. Es más, remarcó que ninguna se quejó y se fueron todas muy contentas de la celebración.

Seguramente el intendente tuvo las mejores intenciones y es probable que sea sincero cuando dice que la intención fue homenajear a las mujeres. Y que ellas siempre fueron importantes. Y de eso no hay dudas. Las mujeres siempre fueron importantes en la organización social, el tema es importantes para qué. Y sin dudas las quisieron agasajar, el tema es cómo.

Es que los baldes y las escobas están ligados a uno de los roles tradicionales de las mujeres: el de las tareas de la casa.

Y el Día Internacional de la Mujer está muy lejos de tener ese sentido. La fecha es resultado de sucesivas protestas de mujeres trabajadoras exigiendo mejores condiciones laborales y salarios equiparados a los de sus pares varones, reclamos en las que muchas dejaron la vida.

Y claro que los festejos y los regalos son lindos, pero el punto central del 8 de marzo es otro. Y lo importante es que los bombones y las flores no distraigan.

Y el tema es tan viejo, que ni Simone de Beauvoir quería hablar de eso cuando escribió El segundo sexo hace casi 80 años.  Ni debería ser necesario explicar que lavar los platos, poner y sacar la mesa, lavar pisos y planchar no son tareas de mujeres. Pero el tema no es menor. Porque el trabajo en el propio hogar, lo haga un varón o una mujer, suele ser trabajo no remunerado y que no se reconoce. Bien distinta es la situación cuando es necesario pedir que esas tareas de limpieza y cuidado las realice alguien fuera de la familia: entonces, hay que pagar.

Por algo Simone de Beauvoir sostuvo que “mediante el trabajo ha sido como la mujer ha podido franquear la distancia que la separa del hombre”. En la casa, su trabajo es invisible y gratis.

Virginia Woolf, otra gran escritora, le dedicó todo un libro a Un cuarto propio. Allí se pregunta cuál es el lugar para la mujer dentro de la casa. Si alguien piensa rápidamente en la cocina, que sepa que Woolf estaba pidiendo una habitación en la que la mujer pudiera dedicarse a sus actividades, en su caso, a escribir. Pero que, al menos en su tiempo, las mujeres no contaban con ese espacio propio.

Por eso la reacción ante los baldes y las escobas de Colonia Aurora. Porque el tema es viejísimo. Y ni siquiera se encuentra entre las prioridades que movilizaron a millones de mujeres en todo el mundo, más preocupadas por el incremento de las violencias.

Hay una definición de autoestima inspiradora: autoestima es saber que se podrá afrontar las situaciones de la vida como cualquier otro ser humano en circunstancias similares. Mi deseo para las mujeres y los varones: que sepan, que crean y se digan a sí mismos que pueden.

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