Informe de Domingo
Una Navidad diferente
Tradicionalmente la Navidad nos invita a reunirnos con los afectos, tender la mesa y encender el árbol con sus luces de colores. Esta festividad que celebra para los cristianos el nacimiento de Jesucristo, transcurre entre la alegría de los abrazos y la ternura de los niños que esperan a Papá Noel. Más allá de estos festejos que llenan el corazón, también están quienes duelan ausencias u otros que no tienen suficiente para una cena. No se trata de ponerse mal por lo que no se puede cambiar, pero sí de poder mirar un poco más, de conectar y empatizar. Ese gesto empapado del espíritu del nacimiento muchas personas llevan a la práctica silenciosamente.
En este informe dominical cercano a la Nochebuena, El Territorio, propone rescatar estas historias de navidades diferentes: de quienes se quedan en el lugar de trabajo, los que cuidan nuestra salud y seguridad, los que disfrutan en comunidad o salen a los barrios en compañía de Santa para entregar regalos.
Narrativas mínimas dentro de un tiempo veloz y de la cosa grandilocuente que dan un guiño a lo que realmente importa, sentir que la humanidad nos une.
Es verdad que estas efemérides de fin de año pueden llenarnos de ansiedad por no llegar con las expectativas que nos impone la sociedad de consumo y las publicidades de turno sobre la familia perfecta y feliz que necesita nieve, algo bastante imposible en este punto del planeta.
Estás páginas invitan a una pausa para conocer realidades con unos protagonistas más cercanos que aquellos de las comedias románticas y de enredo que transcurren entre tazas de chocolate caliente y malvaviscos y que nos hacen reír y llorar. Navidades soñadas, navidades que calan el alma, navidades lejos de casa o solidarias o en una guardia o una cama de hospital, todas se sienten en el corazón.
20 navidades en las guardias
El médico Carlos Torres y la enfermera Roxana Bado pasaron las últimas 20 navidades en las guardias de centros de salud. Son esposos y padres y sienten un profundo compromiso con sus profesiones. “Algunos años la guardia fue tan movida, que terminamos cenando y brindando pasadas las 2 de la madrugada, así es nuestra profesión”, dijo Torres, que desarrolló su carrera en Chaco, en el Hospital Madariaga de Posadas, en el Hospital de Candelaria, donde fue director entre 2016 a 2018 y en el Samic de Alem.
Claro que la pareja no siempre coincidió en el mismo centro médico en sus guardias, sin embargo, también pasaron lindos momentos junto a sus compañeros y equipos. “Se da una unión realmente muy emotiva”, indicó el médico.
Este año será la primera vez que los profesionales no estén en la guardia el 24, ya que consideraron que es importante pasar en familia y están muy expectantes con esta posibilidad, aunque el médico estará atento a si lo requieren para una emergencia.
“Es nuestra opción de vida, elegir esta profesión es saber que no hay fines de semanas, no hay feriados, no hay fiestas, pero es lo que nos gusta hacer, nuestros hijos siempre nos acompañaron y pasábamos las fiestas trabajando, son parte de nuestra historia. Y este año era momento de pasar en familia con mis padres también, que ya están grandes, y que hace mucho no compartimos la Nochebuena”.
En tanto, el médico, completó: “Creo que los chicos, que ya no son tan chicos, merecen vivir una Navidad en familia, en casa, no siempre en los hospitales, y esperemos que sea para todos una fiesta en familia y en paz”.
Compartir esperanza
Por su parte, el sacerdote Daniel Pesce, coordinador de la Casita San Miguel del Hogar de Cristo, que asiste a jóvenes con problemas de adicciones, relató cómo pasarán la Navidad en la institución y subrayó el mensaje de esperanza que trae el niño Jesús con su nacimiento.
“Estamos trabajando en la Casita, todos están acá por su voluntad y pueden irse también; nosotros proponemos un año de proceso y sí se puede salir de las drogas, pero es un ejercicio que lo tienen que sostener toda la vida”, dijo y contó con alegría que estaba invitado al casamiento de un joven que finalizó su etapa en el hogar: “Hoy (por el martes) me voy al casamiento de uno de los chicos que terminó su proceso ¡Es un paso más hacia la vida, y da alegría enorme!”.
El religioso explicó que la persona con adicción o consumo problemático no tiene proyectos porque perdió esa posibilidad de soñar y proyectar a futuro.
“El papa Francisco decía algo muy hermoso, que nos sirve a todos: no pierdan nunca la capacidad de soñar. Y eso creo que es importante para cada uno porque no solamente está el consumo, hay tristeza, depresión, pobreza, cosas que nos impiden soñar. Entonces no perdamos esa capacidad de emocionarnos con nuestros sueños, mirarnos a futuro y sobre todo que nuestros pibes tengan la oportunidad de hacerlo”.
Con información de
corresponsalía Candelaria.
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