La Clínica del Juguete junto a Papá Noel repartirán 10.000 juguetes
Juguetes cobran nueva vida de mano de los ayudantes de Santa
Además de su mítico taller en el Polo Norte, Papá Noel, hace equipo con un buen grupo de personas en la calurosa Posadas. Se trata del equipo de la Clínica del Juguete, que recolecta y acondiciona juguetes nuevos y usados para ayudar a Santa en su misión de llevar regalos y alegría a las niñas y niños de todos los barrios.
Personajes y piezas muy actuales como un peluche del tierno carpincho hasta clásicos queridos por las infancias de todos los tiempos, entre ellos, pelotas, princesas de Disney, una colección de ponys, autos antiguos y Po, la Teletubbie roja, serán parte de los obsequios que esta Navidad el proyecto de la Clínica del Juguete junto al mágico hombre de barba blanca acercarán a los chicos en una caravana por los vecindarios.
Antes de comenzar este recorrido navideño, los vecinos que trabajaron en la colecta y preparación de los juguetes hicieron una muestra para que toda la comunidad pueda ver lo que se construyó codo a codo y con mucho amor.
La exposición de 10 mil juguetes que llegarán a distintas manos y sonrisas se hizo en Itaembé Guazú, donde la Clínica del Juguete tiene una sede y hasta allí se apersonó también el Papá Noel, con su legendario traje colorado y sus elfos, para recibir las cartitas de los más pequeños.
La Clínica del Juguete es una propuesta solidaria que invita a vivir el espíritu de la Navidad cuidando a las infancias y que busca llegar hasta los sectores más alejados de una ciudad que se expande sobre todo hacia el oeste y el sur.
El coordinador de este espacio, Rolando Olmedo, contó a El Territorio, que para estas fiestas hubo récord de juguetes recuperados, algo que sobrepasó los cálculos más optimistas y que se convirtió en una hermosa noticia que quisieron compartir con la sociedad. Detrás de esta exitosa iniciativa hay mucho trabajo colaborativo de quienes refaccionan y preparan cada juguete y también de quienes los donan para que ese objeto siga siendo jugado en los escenarios de la imaginación de los chicos.
“Con la Clínica del Juguete venimos trabajando hace nueve años, comenzamos con unos 200 juguetes que recolectamos entre nosotros, de nuestra casa, y de a poco se fue haciendo más grande. Entregamos regalos en agosto en el mes de los niños, en Navidad y en otras ocasiones y siempre estamos trabajando en los barrios, en merenderos y centros comunitarios”, explicó.
Por ello, resaltó que reunir y preparar 10 mil juguetes, “es algo que superó todas nuestras expectativas y estamos muy felices y agradecidos con la gente que colabora y confía en nuestra tarea”.
“Lo que se logró es único en el país, que un grupo de trabajo junte 10.000 juguetes a un promedio de 5.000 pesos cada juguete vamos a reinsertar en la sociedad juguetes que estaban dormidos (por decirlo así) por valor de más de 50 millones de pesos con un gasto cero, eso es extraordinario”, ponderó.“Esta muestra es un poco para apreciar y para agradecer que se haya hecho posible, porque esto es un trabajo colectivo: de los vecinos que donan, la Clínica del Juguetes y los medios de comunicación que dan a conocer que esto existe y que más gente pueda sumarse a colaborar”, indicó.
La fábrica
Para dejar los juguetes como recién salidos de la fábrica de Santa, el grupo de 18 personas trabaja recibiendo las donaciones y haciendo arreglos, lavando pieza por pieza, también armaron una amplia serie de peluches que rellenaron y quedaron nuevos. “El Papá Noel va a recorrer la ciudad desde este fin de semana, siempre es una fiesta cuando llega con sus villancicos y sus regalos”, describió.
“Estamos en una situación económica tan complicada que es maravilloso que llegue Papá Noel con los juguetes, ver la cara de alegría y sorpresa de los niños es la mayor magia de esta Navidad”, concluyó.
Vestidos de princesas
Entre tantos y tantos juguetes hay una sección de muñecas refaccionadas con cabellos largos y brillantes para peinar y con vestidos de fiesta. Las artífices de esta transformación, como las hadas madrinas de los cuentos, son Patricia Fernández y su hija, que integran la clínica y hacen la minuciosa labor de limpiar estos juguetes, reemplazar las partes faltantes, también arreglar las melenas, colocar extensiones y confeccionar los vestidos a medida en miniatura.
“Fuimos aprendiendo mucho en la práctica, una se va ingeniando y buscando que las muñecas queden preciosas. Mi hija es la que se ocupa de hacerles la ropa con tela de fiesta como las que traen las Barbie”, describió. El objetivo es -sostuvo Fernández- que quienes jueguen con esas muñecas puedan crear miles de historias y trenzar los cabellos o hacerles otros peinados. “Que los niños jueguen con estos juguetes que preparamos con tanto amor es mucha emoción”.
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