La Casita San Miguel del Hogar de Cristo ayuda a jóvenes a salir de las drogas
Lejos de casa con la esperanza de un futuro mejor
El ritual de preparar la cena del 24 y de poner una mesa decorada, de compartir con otros las fiestas y la esperanza de que el nacimiento traerá un nuevo día, un futuro mejor. Cada acción en la cocina, la charla alrededor de la parrilla, la música de fondo, se disfruta pero también duele, porque no acontece en el paisaje querido de la casa familiar.
Sostener esta lejanía elegida como acto de amor propio y a los suyos es un gran desafío de quienes están alojados y transitan su rehabilitación de consumo problemático de drogas y adicciones en la Casita San Miguel del Hogar de Cristo. A la vez, es un trabajo de contención y amor de la institución.
Así lo explicó el sacerdote Daniel Pesce, párroco de San Benito y director de la Casita San Miguel, un dispositivo dentro de la obra de la congregación Familia Grande Hogar de Cristo.
La Casita San Miguel funciona en un espacio dentro del predio del Hospital Carrillo, en el oeste posadeño, y lleva adelante su tarea de manera articulada con otras instituciones como los profesionales de salud mental con el objetivo de lograr la rehabilitación de jóvenes y su reinserción en las familias y en la sociedad.
El padre Pesce viene trabajando desde hace cuatro años en la dimensión humana de la problemática de las drogas en el barrio Manantial, donde se halla la parroquia San Benito y hace tres se enfocó de lleno en esta área con la apertura de la Casita San Miguel. “Recibimos chicos de todo el territorio de la provincia y también de otras provincias. Actualmente estamos en Posadas y en Yacutinga abrimos una casa más chiquita. Y estamos albergando alrededor de 40 chicos, desde la mayoría de edad”.
En este sentido, explicó que “son jóvenes que están en situación de calle, en vulnerabilidad económica, porque esto no es un centro terapéutico, no es una clínica de recuperación, acá no se paga por entrar. Nuestro lema es recibir la vida como viene, que las enseñanzas del oapa Francisco”. Mientras haya lugar, la persona que acude ingresa, sin burocracias. “Primero recibimos, luego vemos el tema de la salud, los estudios médicos pertinentes y todo lo demás”.
Sin embargo, Pesce reconoció que la capacidad de las casas muchas veces se ve superada por el tamaño del problema del consumo de drogas instalado en los barrios.
“Intentamos darles a los chicos un lugar digno para vivir, es humilde nuestro hogar, nosotros nos sostenemos con las donaciones de la gente de buen corazón y ayudas que nos dan no monetarias de parte del Estado provincial, que muchas veces nos ayudan con alimentos no perecederos para sostener la olla del hogar”, expresó. Además de casitas, desde la parroquia San Benito también se sirve la comida a casi medio centenar de niños en el comedor del barrio. “Tener la olla llena es fundamental”, enfatizó.
En la Casita San Miguel se alojan jóvenes mayores de edad, en un rango que en la actualidad va de los 18 a los 50 años. Quienes se hallan residiendo allí para tratar sus problemas de adicciones tienen diferentes situaciones socioeconómicas y de redes afectivas. Además de la contención y el seguimiento médico y psicosocial, también trabajan a manera de terapia en una huerta y en la cría de animales como cerdos y gallinas. La idea a largo plazo es que la cocina pueda autosustentarse con producción propia y de calidad. Asimismo, hay voluntarios que desarrollan junto al grupo distintas actividades.
Un proyecto también del sacerdote es poder trabajar con chicos menores de edad, “es un proyecto que anidamos en el corazón, porque hay muchos menores sin familia en consumo en nuestra ciudad y es un drama, pero actualmente aquí en el Hogar de Cristo recibimos a mayores de edad”.
¿Cómo pasarán Navidad?
Es un momento muy difícil el tema de la Navidad. Porque como en todas las personas, se mueven un montón de emociones. Muchos chicos empiezan a tener toda una revolución interna, también de querer salir, de querer volver a la casa, aún cuando no están preparados, y eso puede dar un golpe terrible para ellos y para la familia también. Entonces intentamos contenerlos, hacerles dar cuenta de que es necesario que permanezcan en el hogar. La Navidad acá se celebra, en un ambiente sano, pero sí de fiesta. Que los chicos puedan compartir, sea un pollo a la parrilla o un lechoncito, porque criamos algunos lechoncitos. La idea es festejar la Nochebuena. Y el día 25 se recibe la visita tanto de voluntarios como de los familiares para un almuerzo comunitario en el hogar.
Es una fiesta de la esperanza…
A veces puede ser difícil, pero es un momento de alegría para todos en lo espiritual, en lo religioso, para nosotros nace Jesús y con Jesús nos nace una esperanza, no podemos desarraigar ese pensamiento de que Jesús nace pobre, nace entre los pobres y adopta la pobreza, y esto no es el famoso pobrismo del cual nos hablan ahora, esto es una elección divina, en Isaías 61 dice Yo he venido a anunciar la buena nueva a los pobres, la libertad a los cautivos, la liberación a los oprimidos. Este Jesús que nace en medio de la oscuridad de la noche en Belén, en la pobreza del pesebre también nos está anunciando eso, esta buena noticia que se anuncia a los pobres, a los desclasados, a los desamparados, los vulnerables, esa buena noticia queremos anunciar también nosotros con los que más necesitan y sufren.
Necesitamos mucho este nacimiento…
Sí, que nuestra sociedad y también nuestros pibes reciban este abrazo, esta presencia de Jesús niño, que viene a traernos una esperanza de vida a todos, sin distinción. Sin entrar en ningún tipo de contienda política ni nada por el estilo, siempre hemos tenido gente vulnerable, gente que tiene problemas. Pero vemos que la brecha entre el que puede tener algo y el que no tiene nada es cada vez más grande.
¿La cuestión de la pobreza y el consumo de drogas es algo que se está viendo en los barrios?
A mí me preocupa mucho lo que estamos viendo en algunos barrios, es muy preocupante que cada vez a menor edad están ingresando al consumo, cada vez estoy viendo más chicos del barrio que salen a pedir en los semáforos y que están hasta alta hora de la noche expuestos, limpiando vidrios. Estamos hablando de pibes de 11 a 12 años. Y son pibes de 11 a 12 años que estamos viendo que ingresan al consumo. Hoy yo no tengo herramientas, sinceramente, más que hablarles, que intentar acompañar a las familias que también están en estado vulnerable. Más que esto, hoy no encuentro herramientas y es una frustración muy grande. Sí vemos eso, vemos un incremento de la pobreza en nuestros barrios populares. Pero también mucha gente que antes no tenía necesidad, hoy empieza a pedir ayuda. La vulnerabilidad, la pobreza, no es algo que nació hace un año. Pero vemos que la brecha se está profundizando.
¿El tema está en la agenda pública, en la agenda de las autoridades?
Es un tema que preocupa mucho. Sí, en la agenda de la sociedad sí. Después, en la agenda del gobierno provincial, debemos decir que en cierta manera también, hay una secretaría que atiende necesidades de gente muy vulnerable. Trabajamos en coordinación con ellos, a veces hay chicos que el sistema no los puede atender porque tampoco tienen lugar y vienen acá derivados. Y en la Casita, todo lo que es la contención psicológica y psiquiátrica de los pibes, la tenemos en la salud pública de la Provincia. No puedo decir lo mismo a nivel nacional. Al menos no se ve eso en políticas de Estado. En acciones concretas. En lo discursivo, después todos podemos decir un montón de cosas, pero en lo práctico al menos no se esta viendo, al contrario, se han cortado a nivel nacional subsidios y ayudas a centros del Hogar de Cristo y de otros lugares. Además, cuesta mucho acceder también al acompañamiento del gobierno nacional del Sedronar a nuestra institución.
Para saber más sobre la Casita, en Instagram @hogarcristo.
Notas relacionadas
- Una Navidad diferente
- Nochebuena bajo el servicio de quienes cuidan en San Pedro
- El compromiso con los animales frente al uso de pirotecnia
- Navidad tras los muros: momentos de fe, reciclaje y segundas oportunidades
- Fiestas en guardia: la vocación de los bomberos voluntarios
- Juguetes cobran nueva vida de mano de los ayudantes de Santa