Voluntad y olfato listos para una red de búsqueda de desaparecidos

Domingo 15 de septiembre de 2019 | 06:30hs.
Jorge Posdeley

Por Jorge Posdeley fojacero@elterritorio.com.ar

Mario Golemba (28), Aída Cabrera (66) y Rodolfo Zembruski (82) son solamente algunas de las tantas personas que de un día para el otro parecieron haberse esfumado de la tierra en Misiones. 
Sus ausencias no hacen más que generar tristeza y una angustia perpamenente en sus familiares, quienes desde hace largos años se encuentran en el limbo más doloroso: llorarlos y dar por cerrada la historia o continuar buscándolos a pesar del incontenible paso del tiempo y la casi inevitable pérdida de esperanzas. 
Y detrás de cada caso también hay un grupo de voluntarios que a pesar de no tener lazos afectivos con los desaparecidos sienten un nivel de angustia parecido, dado que saben que pueden hacer mucho más para ayudar pero muchas veces chocan contra la falta de recursos. 
Ellos son Mariana Zaracho, presidenta del Foro de Seguridad de la Comisaría Novena, Miguel Yuszczcczyn, jefe de Bomberos Voluntarios de Itaembé Miní, y Eduardo Ayala, un penitenciario retirado y ahora guía de can. 
Los cuatro integran el GOA (Grupo Operativo Argentina), una ONG con casi diez años de historia que participó en distintos momentos de tensión y drama en Misiones como, por ejemplo, el tornado en San Pedro en 2009, la Tragedia del Paraná en 2010 y las inundaciones en El Soberbio en 2014. 

“Queremos ayudar, no un sueldo”
Pero ahoran tienen una nueva integrante. Se trata de Nina, una labrador mestiza de dos años y medio que está capacitada para la búsqueda de personas en estructuras colapsadas y en grandes extensiones.
Con ella, el grupo ya participó en algunos casos de desaparición de personas, pero sienten que pueden dar mucho más y para ello consideran necesario contar con mayores recursos, como así también que se proyecte una red de búsqueda con mayor difunsión de información al instante. 
Ayala tomó la palabra al principio y contó que hace unos años realizó un curso internacional de rescate de personas en Ezeiza, Buenos Aires, y desde allí se interesó de sobre manera en el entrenamiento y utilización de canes para dicha actividad. 
“El perro es lo más noble, lo más lindo que hay. Lo que se le enseña aprende y con ella estamos trabajando. Ella está capacitada para la búsqueda de personas en estructuras colapsadas, es decir en derrumbe de edificios, por ejemplo, y en grandes extensiones. Es una labrador mestiza porque la mamá es labrador puro y el papá es un pitbull. Tiene un carácter muy hermoso, muy social”, explicó al comienzo de la charla Ayala, mientras acariaba a su fiel amiga antes de la exhibición que luego harían para El Territorio. 
Luego, el hombre pasó a explicar la labor que cumple y los proyectos que tienen. “Nosotros trabajamos donde nos llamen y la idea con Mariana (Zaracho) es crear un equipo de respuesta inmediata específicamente para la búsqueda de personas. El proyecto que tenemos es tener la información al instante de cuando se perdió una persona, entonces nosotros podemos dar una respuesta inmediata porque el tiempo es oro cuando se pierde una persona y más en el monte”, expresó. 
El grupo recordó que en Posadas participaron en la búsqueda de Manuel Ifrán, cuyos restos terminaron apareciendo más de un año después, en tanto que también acudieron a Gobernador Roca para colaborar en el caso Zembruski, quien permanece en condición de desaparecido desde marzo. 
Zaracho intervino en la conversación y recordó que “fuimos a ver lo de Zembruski, hablamos con los familiares, los vecinos, todo, pero por falta de recursos no pudimos ir más. Todo tiene un costo y se hace difícil. Nosotros no queremos un sueldo, sí queremos colaborar como voluntarios, pero no tenemos el apoyo necesario para ir”. 
Y continuó: “Las familias sienten la impotencia y nosotros también nos sentimos impotentes porque no podemos colaborar con ellos. Nosotros siempre estamos dispuestos de ir a donde sea, de colaborar y tratar de encontrar a las personas desaparecidas. Acá hay un montón de casos”. 
En ese punto, retomó la palabra Ayala, quien agregó que “la idea es colaborar, es un voluntariado. No buscamos compensación económica, pero sí trabajar en red. Que alguien nos escuche, porque la información es algo fundamental. Cuanto más tiempo se pierda hay menos posibilidades de encontrar a la persona con vida”. 
Según narraron los entrevistados, la idea es poder contar con la información precisa de cada caso con la mayor rapidez posible para poder obtener un primer panorama que ayude a orientar los primeros pasos de la búsqueda. 
“Hablamos de la posibilidad de armar algo, tener el apoyo y nosotros ponernos a disposición. La idea es armar una red de búsqueda y que puede funcionar así como los foros de seguridad, porque por ahí un vecino no le da datos directos a la Policía, pero sí a un civil. En el caso de personas desaparecidas, por ejemplo, puede ser lo mismo porque hay muchas cosas detrás de todo eso y capaz confían más en un civil antes que ir a la Policía y temer replesalias”, profundizó Zaracho. 

Labores distribuidas
Para ello, en el grupo las tareas están bien distribuidas. Mientras que Zaracho aporta su labor como presidenta del foro de seguridad y la obtención de información, el binomio Ayala-Nina va al campo a buscar pistas y Yuszczcczyn aporta la colaboración operativa como bombero. 
“Nosotros actuamos en colaboración, según nos piden. Nosotros trabajamos conjuntamente con el guía de can, con Mariana y con los otros contactos para llegar al lugar, recabar, recolectar todos los datos que se puedan tener y comenzar con los trabajos. Puede ser de búsqueda o de búsqueda por ahí más intensiva. Pero para ello se hace un desplazamiento de una unidad, un soporte, de un personal con herramientos. Pero nosotros siempre hacemos la verificación, se cumple con el objetivo y ahí entran los peritos y demás”, explicó el jefe. 
Yuszczcczyn recordó que en el caso Zembruski tenían información de que posiblemente el hombre esté en un pozo, pero cuando realizaron la certificación de ello el procedimiento dio negativo. 
“En ese caso nos llamaron un poco tarde, acudimos con los perros pero ya habían pasado varios días. No puede ser que una persona se esfume. Estamos tratando de tener una red de búsqueda de punta a punta en toda la provincia”, culminó. 

Historias sin respuestas

  • Mario Golemba (28):
    Desapareció el 27 de marzo de 2008. Vivía en Picada Indumar, Dos de Mayo, y ese día viajó hacia Oberá para realizar una consulta médica con un nutricionista. Algunos testigos involucraron a la Policía en su caso. El gobierno provincial ofrece 100 mil pesos como recompensa para quien aporte datos.
  • Andrés Estepa (50): 
    El hombre salió a cazar a un monte ubicado entre Wanda y Puerto Esperanza y nunca regresó. Lo buscan desde el 14 de agosto de 2013. 
  • Aída Cabrera (66):
    La mujer se encuentra desaparecida desde el 28 de marzo de 2014. Su familia rastrilló todo Posadas y localidades aledañas sin resultados. Su hija creó una página en Facebook que ayuda a otras familias: "Comunidad Ayudemos a encontrarlos". 
  • Rodolfo Zembruski (82): 
    El hombre padece Alzehimer. Salió de su casa en Roca Chica el 8 de marzo y nunca volvió a ser visto.

“El perro tiene el olfato 400 veces más desarrollado que el humano”

Para el proyecto que este grupo de voluntarios tiene en mente el aporte de Nina es fundamental. 
Ayala, su entrenador y guía, explicó varios puntos relacionados al tema, desde el entrenamiento hasta el trabajo en el campo junto al can. 
“El entrenamiento es extenso. La evaluación y la selección del cachorro se produce desde el destete de la mamá y a los cuatro meses ya se empieza a trabajar. Esto es un binomio, el guía y el can. Tiene que haber un buen vínculo. Está al lado mío, duerme conmigo y come conmigo cuando vamos a los campamentos y todos los días tiene que trabajar. El perro tiene que ser sociable porque trabaja entre personas”, detalló. 
Nina también sabe su rol en el grupo es importante y lo demuestra cuando se le pone el collar. “Cuando le pongo el collar sabe que vamos a salir a trabajar, cuando se lo saco se siente más aliviada y por ahí quiere jugar como cualquier perro normal”, agregó Ayala. 
Respecto del valor de la colaboración del perro, el hombre señaló que “las posibilidades de que el perro encuentre también depende de toda la patrulla de rescate, pero el perro tiene desarrallado el olfato 400 veces más que el ser humano, esa es su mayor capacidad. El entrenamiento siempre es el mismo. Hay muchos mitos, por ejemplo de que a los perros se los droga. Eso es mentira. El perro trabaja con un olor característico y por eso su capacidad olfativa le favorece. Él puede oler lo que nosotros no olemos”. 
“Todos los perros tienen un carácter distinto. Con ellas nos comunicamos con la mirada, así me marca. Hay otros perros que ladran, otros que se rescan. Esa es la comunión con el guía, por eso es un binomio, ninguno de los dos funciona solo”, detalló.
En el caso del trabajo con Nina, Ayala explicó que salen juntos a recorrer y realizar los rastrillajes. Según contó, en caso de detectar cualquier organismo vivo Nina marcará y gracias a ello se puede orientar el camino de la búsqueda. 
“Hacia donde ella no vaya ya no es tan necesario que las personas también vayan. Ella cualquier cosa que encuentre va a marcar. También se le puede dar muestras de olor para que busque y marcará”, dijo y señaló que “lo que hace el perro es un juego y el pago es el cariño, el amor y la comida, pero el amor sobre todo”. 

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