Tuvo una infección en la cabeza por limpiarse las orejas con hisopos

Viernes 15 de marzo de 2019 | 14:30hs.
Las bacterias afectaron el canal auditivo, la base del cráneo y las meninges de un hombre de 31 años.
Los hisopos son un elemento de higiene que genera controversia. De hecho, un estudio realizado en Estados Unidos afirmó que causan más problemas de los que pretenden solucionar y señaló que no son efectivos para remover la cera. Este hombre de 31 años puede afirmar con seguridad que, al menos en su caso, esto es cierto.

Es que el joven inglés los usaba regularmente para limpiarse las orejas. Hace unos cinco años empezó a notar problemas en la audición y dolor en la oreja izquierda. Fue tratado en dos oportunidades por infecciones en ese oído, pero nada indicaba lo que sucedería luego.

Diez días antes de ser llevado a la Sala de Emergencias, sintió nuevamente dolor en la misma zona y se sumaron jaquecas tan severas que le produjeron vómitos. Además, comenzó a tener dificultades para recordar los nombres de las personas. Finalmente, sufrió convulsiones y se desvaneció, así que fue trasladado a la clínica.

Allí le realizaron una tomografía y las imágenes revelaron dos áreas inflamadas en la base del cráneo. Le diagnosticaron otitis externa necrotizante, una infección en los tejidos blandos del conducto auditivo externo, y le practicaron una pequeña cirugía para explorar la zona que va de la oreja al tímpano.

En este procedimiento encontraron el origen del problema: un pedazo de algodón había quedado adentro del oído. Eso fue lo que causó la infección bacteriana y los mencionados inconvenientes. De acuerdo al reporte publicado en la revista científica BMJ Case Reports, la porción de hisopo estaba cubierta de cera y residuos, por lo que desconocen cuándo se atascó.

Los médicos creen que la infección comenzó en el conducto auditivo, se extendió al hueso de la base del cráneo y llegó hasta las membranas que recubren el sistema nervioso central (meninges). En este sentido, sospechan que las toxinas de las bacterias o la presión del cerebro producto de la infección pudieron haber desencadenado las convulsiones.

Al hombre le quitaron el algodón durante la cirugía. Pasó una semana internado y recibió antibióticos durante dos meses para tratar la infección. En la actualidad, no le quedaron secuelas y vive bajo un juramento, recomendado por sus médicos: no usará nunca más un hisopo.

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