Alemania confirmó más de 4.300 muertes vinculadas a la histórica ola de calor de junio
La ola de calor histórica que azotó a Alemania a finales de junio provocó la muerte de más de 4.300 personas en apenas siete días, según las estimaciones estadísticas presentadas este jueves por el Instituto Robert Koch (RKI), el organismo de referencia en virología y epidemiología del país. El fenómeno, que llevó a los termómetros a marcar una temperatura récord de 41,7 grados centígrados, se transformó en una de las crisis climáticas más severas que enfrentó Europa en los últimos tiempos.
Un salto brutal en la mortalidad semanal
Según el informe semanal del RKI sobre mortalidad vinculada al calor, las muertes acumuladas entre la semana del 6 al 12 de abril y la del 22 al 28 de junio ascendieron a 5.120 en total. Como los decesos atribuidos al calor se ubicaban en 810 hasta el cierre de la semana previa —el 21 de junio—, la comparación deja en evidencia la magnitud del fenómeno: solo entre el 22 y el 28 de junio se registraron 4.310 muertes vinculadas a las altas temperaturas, la gran mayoría entre personas mayores.
Los adultos mayores, el grupo más golpeado
El desglose demográfico del reporte encendió alarmas sobre el cuidado de la tercera edad. Del total de 4.310 fallecidos en esa semana, 260 tenían menos de 65 años, 470 se ubicaban entre los 65 y los 74 años, 1.130 tenían entre 75 y 84 años, y 2.450 —la enorme mayoría— eran mayores de 85 años. La vulnerabilidad física frente al estrés térmico se incrementa de manera exponencial a partir de esa franja etaria, según remarcaron los especialistas del instituto.
Por qué es difícil medir el impacto real del calor
Los profesionales del RKI explicaron que los factores climáticos extremos rara vez figuran como causa directa en las actas de defunción oficiales, salvo en los casos de golpe de calor fulminante diagnosticado como tal. En la enorme mayoría de las situaciones, la muerte se produce por la combinación de las temperaturas elevadas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias o metabólicas crónicas preexistentes. Por esa razón, el verdadero impacto sobre la población solo puede estimarse a través de modelos estadísticos que comparan la mortalidad de las semanas con calor extremo frente a las de condiciones normales.
Los datos podrían ser todavía peores
El propio RKI remitió a un informe de la Oficina Federal de Estadística (Destatis), que calcula un exceso de mortalidad aún mayor: 6.800 casos durante la semana de la ola de calor. Según ese organismo, entre el 22 y el 28 de junio murieron en Alemania unas 23.700 personas, lo que representa una tasa de mortalidad un 30% superior al promedio habitual de años anteriores para esas mismas fechas.
Un fenómeno que paralizó al país y a buena parte de Europa
Días antes de conocerse este balance, la ola de calor ya había obligado a cerrar carreteras y suspender parte del transporte en Alemania, en medio de noches tropicales que no bajaban de los 20 grados en ningún momento del día. Según la Organización Mundial de la Salud, en toda Europa se contabilizaron desde el 21 de junio más de 1.300 muertes en exceso vinculadas al fenómeno, mientras que en Francia los servicios de urgencias reportaron un incremento de hasta cuatro veces en las atenciones relacionadas con el calor.
Un análisis de la organización científica World Weather Attribution concluyó que tanto las temperaturas diurnas como las nocturnas registradas durante este episodio habrían sido "prácticamente imposibles" en esta época del año hace apenas 50 años, y atribuyó el fenómeno de manera directa a las emisiones de combustibles fósiles.