Piden ser separados de los que quieren causar disturbios

El fenómeno del stunt, entre ser deporte extremo y la clandestinidad

Esta nueva tribu urbana se moviliza en distintas localidades y genera malestar entre los vecinos. Referentes piden espacios que los contengan y que no se los criminalice
domingo 14 de junio de 2026 | 6:05hs.
Desde 2023 que en Azara y en Santo Pipó funcionan picódromos de tierra. Foto: Prensa Picódromo
Desde 2023 que en Azara y en Santo Pipó funcionan picódromos de tierra. Foto: Prensa Picódromo

En los últimos meses, los motociclistas agrupados como ‘los stunt’ están en la mira de los vecinos y las autoridades, que están cansados de sus ruidos y de sus juntadas para hacer sus maniobras en las calles de las distintas localidades. Ellos se defienden y aclaran que “practican un deporte extremo”, por lo que piden “no ser criminalizados”. Sostienen que necesitan más espacios y piden contención, aunque aclaran que “siempre hay quienes quieren causar disturbios”

El stunt, según uno de los referentes, es un deporte extremo, que consiste en dominar la moto mediante habilidades precisas y rapidez mental para realizar diferentes piruetas. Entre las maniobras más conocidas están el wheelie, que consiste en circular levantando la rueda delantera en movimiento, y otras más arriesgadas, como colocar una pierna en la parte trasera de la moto y mantenerla en equilibrio mientras se sigue en movimiento.

Esta actividad, cuyo origen se remonta a Estados Unidos en la década del 60 y que también tuvo auge en los 80, fue creciendo en popularidad en Colombia y, con el tiempo, se profesionalizó en Europa, Norteamérica y algunos países latinoamericanos. Incluso llegó al cine en varias películas de acción. Con la llegada de las redes sociales, el stunt se expandió a otros países y, finalmente, recaló en Argentina.

A Misiones llegó desde Brasil y comenzó en la zona fronteriza en los eventos conocidos como Domingrau, que es un fenómeno social y urbano, originado en el vecino país, que se refiere a encuentros de motociclistas para realizar acrobacias y maniobras temerarias en la calle.

Fue expandiéndose en los últimos años en distintas localidades de la provincia, donde se los pueden ver en las avenidas y espacios públicos. “Creció en la zona de San Pedro, Bernardo de Irigoyen en las localidades donde tenemos frontera seca, donde se lo conoció como el Domingrau y de ir a esos eventos se fueron organizando en cada localidad”, recordó Cristian Pedersen, referente de la Familia Stunt y cara visible del movimiento.

Ante la cantidad de quejas de los vecinos, en mayo se realizó en el Autódromo de Posadas el primer encuentro de la Familia Stunt, como se autodenominan, que reunió a 3.000 motociclistas que pudieron realizar sus maniobras en un espacio controlado y con todas las medidas de seguridad.

“Buscamos dar a conocer el movimiento, que nació en la clandestinidad, pero era una forma de pedir un espacio, porque no teníamos un espacio donde poder practicar este deporte extremo. Ahora, acordamos hacer encuentros periódicos en el autódromo, buscamos crear conciencia entre los chicos que lo hagan en un entorno seguro, con un seguro médico, como otros que hacen deportes extremos en el autódromo”, indicó Pedersen.

Pese a ese encuentro, las motociclistas siguieron con sus ‘caravanas’ y encuentros en las calles provocando el malestar de los vecinos. “Tenemos un dilema muy grande sobre qué es el stunt, hasta dónde es el límite y queremos diferenciar de los que quieren practicar el stunt y los que quieren causar disturbios con sus motos en las calles”, aclaró Pedersen.

Y agregó: “El stunt es el que hace sus maniobras con las motos, el más conocido es el ‘wheelie’ y esta el otro que anda por las calles al corte, haciendo ruido con sus escapes, eso no es una disciplina deportiva”.

“Nosotros trabajamos con los chicos que quieren hacer un deporte extremo en un lugar seguro y para eso están los encuentros que estamos haciendo. Con los chicos que quieran tirar cortes también los vamos a incluir, pero en un lugar especial donde ellos puedan hacer eso y dejen las calles, porque la idea es no dejar a nadie afuera. Pero ellos deben entender que el lugar para hacer eso son los encuentro en lugares seguros, no en la calle. Nosotros desde la Familia Stunt, que es el grupo que yo represento no avalamos, lo que se realice en la vía pública”, agregó.

Respecto a cómo van trabajando para crear conciencia y sacar a los chicos de las calles Pedersen comentó: “Trabajamos en las redes sociales, en los grupos de Whatsapp, para que los chicos dejen las calles y vayan al autódromo en los encuentros que vamos a ir organizando en un entorno seguro. En un futuro ojalá podamos tener nuestro espacio propio, que es un proyecto más ambicioso, donde los chicos puedan entrenar y poder desarrollar este deporte extremo. Para conseguir eso tenemos que seguir trabajando con respeto y no molestando a los vecinos. Eso va a permitir seguir trabajando con las autoridades para poder conseguir que se reconozca como un deporte extremo y tener un espacio propio”.

Por otro lado, Pedersen pidió no criminalizar la práctica del stunt. “En muchas entrevistas aclaré que es un deporte, por eso pedimos que no se los criminalice, que no se los persiga a los que hacemos el stunt. La mayoría respetamos las leyes y no avalamos las prácticas en las calles. A los que no respetan las leyes si se les debe caer con todo el peso de la ley”.

Por último, pidió a los chicos que quieran practicar el stunt que se comuniquen con la Familia Stunt en las redes sociales para seguir organizándose y avanzar en nuevos encuentros en entornos controlados.

Una solución para terminar con las picadas urbanas

Si bien esta actividad resulta un problema, en algunas localidades de Misiones encontraron soluciones y les brindaron un espacio seguro para que los motociclistas puedan hacersus destrezas en un entorno controlado.

Desde el 2023, en Azara y Santo Pipó funcionan picódromos de tierra, donde los motociclistas pueden desarrollar estos eventos una vez por mes. El primero fue en Azara, donde antes de que se haga el Picódromo en el campo de Dani Burnik había problemas con las picadas en las calles y el ruido de los escapes era un drama para los vecinos de la pequeña localidad del Sur.

Burnik lleva casi diez años en el mundo de las picadas y ahora hizo en su campo un circuito terrado y trabaja en la organización de un campeonato de Motociclismo de Velocidad. “El que tiene una moto quiere correr y más si está preparada. Si tienen un lugar seguro es mejor. Acá vienen a correr y si rompen la moto se van contentos porque se sacaron las ganas”, señaló a El Territorio. “La Policía -agregó- nos dijo que bajaron las quejas por los escapes libres y sólo hay ruido cuando se acerca la fecha que los chicos empiezan a preparar sus motos”.

El segundo picódromo de tierra exclusivo para las motos se habilitó en Santo Pipó. En esa localidad las motos picaban en la ruta 12, donde hubo varios accidentes y muertes.Este espacio se ubica en el campo de Williams Sersing y la pista tiene 400 metros, con 201 metros de velocidad y 200 metros de frenado. “Trabajamos para sacar los chicos de las calles, no hacemos campeonatos, sino encuentros donde los chicos vienen, corren, se sacan las ganas y se llevan su trofeo. Tenemos el apoyo del municipio y de la Asociación Argentina de Volante (AAV). En cada fecha hay una ambulancia, así que es un lugar seguro”, comentó Williams, quien desde hace diez años está en el mundo de las Arrancadas.

La Asociación Misionera de Pilotos de Arrancadas organiza el campeonato provincial de Picadas de Motos en los autódromos de Posadas y Oberá y reconocen que las motos “son un problema” y que “no dan abasto, porque hay muchas”.

“Llegamos a tener fechas con 150 motos y tuvimos que cerrar la inscripción, porque si no, no terminamos en un día. Hay muchas motos, por eso estamos asesorando a los municipios para que hagan picódromos de tierra, que no es lo ideal, pero es un entorno más seguro que correr en las calles o en la ruta”, explicó Walter Drewes, su presidente.

Drewes reconoció que “hay un problema cultural. El motoquero es rebelde por naturaleza y por más que hagamos promoción y que sólo paguen el seguro de la AAV y se promuevan lugares seguros, hay grupos que son rebeldes y no vienen”.

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