Richard Cristaldo está acusado de homicidio agravado, ocurrido en San José
Juicio Tizato: serenos del lugar del crimen negaron portar armas
Hoy se conocería el veredicto contra Richard Cristaldo, un instructor de artes marciales de San José acusado del homicidio (agravado por alevosía) de Daniel Tizato, un adolescente de 15 años que en octubre del 2020 fue encontrado con heridas de bala y sumergido en una laguna, en un predio de la empresa Rosamonte en esa localidad.
El hombre permanece detenido desde entonces. Era conocido de la víctima y lo había invitado a cazar el 30 de agosto de ese año, fecha en que “Dani” salió de su casa y no volvió.
En las últimas jornadas del juicio, que comenzó el martes pasado en el Tribunal Penal Dos de Posadas, dos comisarios declararon que momentos antes de ser arrestado, el instructor confesó el crimen y les dijo que “fue por accidente”.
Además, un subcomisario que integró la Dirección Homicidios durante el operativo en San José, detalló ayer sobre el hallazgo y secuestro de un buzo azul que pertenecía a la víctima, en el acceso a la estancia La Rosita.
Otra testigo relevante de la jornada fue Tamara, hija mayor de Richard Cristaldo, quien contó que en agosto del 2020 “encontramos una mochila rosada en el predio, donde íbamos con mis hermanas al arroyo (Pindapoy) a lavar ropa, y yo avisé de eso a mi familia y a la Policía”. Fue en una laguna de cultivo de peces donde, 33 días después, encontraron a Tizato sin vida y con piedras en la ropa para que su cuerpo no saliera a flote.
La sala del Tribunal vio agotada su capacidad ayer, principalmente por la asistencia de familiares de Cristaldo. Esposa, hijas, sobrinos y hermana viajaron desde San José para escuchar la sexta audiencia del debate que culminará hoy con los alegatos del fiscal penal Dos, Vladimir Glinka, y del defensor, Jorge Reyes, y finalmente con la sentencia que firmen los jueces Gregorio Busse, César Yaya y Martín Rau.
Seguridad del predio
Por pedido de la defensa, ayer declaró el jefe de seguridad de Rosamonte Hreñuk SA. Ante los jueces y las partes, contó que está a cargo de la seguridad de todas las oficinas y campos de la firma, incluida la estancia donde hallaron a Tizato.
Respecto de los protocolos de actuación ante hechos de inseguridad, describió que quienes trabajan como cuidadores en La Rosita “son nuestros ojos y oídos en el campo, y ante cualquier situación me llaman a mí y yo llamo a quien corresponde”.
Repasó que las recorridas se concentran durante el día en las lagunas de alevinos y que no están autorizados a hacer caminatas nocturnas. Ante la pregunta del defensor Reyes de si trabajan armados, el jefe de seguridad aclaró que “se usan las escopetas para espantar a los mbiguá que comen los peces” y que “por lo general, el personal no porta armas, sino que hay un armario con algunas a disposición, que me avisan a mí y ahí las usan”.
Sobre el operativo de búsqueda del adolescente en 2020, el testigo contó haber participado activamente de los rastrillajes como gran conocedor del predio. Precisó que, donde encontraron al menor “debe haber un kilómetro y poco” de distancia del puesto donde permanecen los cuidadores.
Además, aclaró que “donde se lo encontró al chiquito no es un lugar de vigilancia habitual, porque no es una zona de producción de peces y tampoco hay abigeato”.
Uno de los serenos que declaró momentos después, Argentino Galeano, ratificó que “nunca vamos armados a trabajar” y que tampoco efectúan disparos para ahuyentar cazadores furtivos, debilitando la posibilidad de que el menor haya sido herido por una bala perdida.
“De noche quedamos solos, no salimos a recorrer fuera de las lagunas. Y si se escucha algo nosotros informamos al jefe, no salimos a hacer prevención”, amplió.
“Siempre fue un buen padre”
La segunda en declarar ayer fue Tamara, una de las hijas de Cristaldo, quien remarcó que el acusado “siempre fue un buen padre” y aseguró que “nunca sospechamos de él sobre el hecho”.
También recordó haber encontrado una mochila de color rosa en la estancia, objeto del que denunció ante la Policía y a su familia. “Con mis hermanas vamos al arroyo (Pindapoy) y estábamos lavando ropa y vi una mochila, entonces le avisé al policía. Antes de eso le conté a mi familia, no recuerdo si a mi papá: creo que no porque él ya estaba detenido”, acotó.
Sobre el vínculo con Tizato, resumió que “lo conocíamos del barrio” y confirmó que aquel 30 de agosto “sabíamos en casa que él (Cristaldo) había ido a cazar”.
Sospechas y una confesión
El último viernes por la mañana quien declaró contra Cristaldo fue Valdair Escobar, padrastro de Dani Tizato, quien solicitó atestiguar sin la presencia del imputado en la sala.
En esa instancia, recordó que aquel 30 de agosto por la mañana “le dije a Cristaldo que no vayan para esos lados, y me contestó que esté tranquilo, que iban cerca a buscar yuyos, pero fueron 8 kilómetros”.
La preocupación se acrecentó, recordó, cuando momentos después el acusado regresó sin el menor. “Cuando mi señora me dijo que Cristaldo le mencionó que Dani se había quedado en el monte, fui a la casa de él a hablar. Me contó que le pidieron cuatro balas prestadas y que uno de los tipos le preguntó para ir a una laguna”, reconstruyó.
Para Valdair, con ese argumento “Cristaldo quiso culpar a otros de los hechos”.
La declaración más contundente se conoció esta semana, cuando dos comisarios ratificaron que el acusado confesó el crimen del adolescente momentos antes de ser detenido.
El primero en recordar esa situación fue Sergio De los Santos, por entonces jefe de la Comisaría Seccional Primera de San José, quien expuso que el día en que se notificó y detuvo a Cristaldo en 2020, “se quebró y dijo que había disparado de manera accidental”.
Quien ratificó la versión fue el comisario general Antonio Gabriel Comes. Repasó que el día de la detención “fue atendido en la oficina del comisario y ahí empezó a llorar y manifestó que se le había escapado un tiro, que no tuvo intención de matar al menor”.
“Yo inmediatamente salí de la oficina y llamé al juez (Miguel Ángel) Faría, le expliqué la situación, y nos dijo que eso debía declararlo en sede judicial”, amplió al explicar por qué esa “declaración espontánea” no figura en actas del expediente.