Tras siniestro fatal en Posadas

“Le dijeron que dejara de hacer wheelie o iba a matar”

Al acusado de atropellar a Rodrigo Barrientos (27) también lo vieron haciendo maniobras peligrosas días antes del hecho
sábado 18 de julio de 2026 | 6:05hs.
Piden que amplíe su declaración el amigo de Barrientos y principal testigo.  Foto: eldocetv
Piden que amplíe su declaración el amigo de Barrientos y principal testigo. Foto: eldocetv

Rodrigo Adán Barrientos (27) se había comprado una casaca argentina por primera vez para celebrar a la Selección en el Mundial que se disputa. El sábado por la noche compartió con amigos en la caravana de la Costanera posadeña cuando, de regreso, una motocicleta lo chocó sobre esa avenida y falleció casi en el acto.

A menos de una semana de su muerte, su familia no cesa en el reclamo de justicia y en el pedido de una condena ejemplar para el conductor implicado, Juan Gabriel D. N. de 18 años, quien esa madrugada del domingo 12 de julio se dio a la fuga después de embestir al joven soldado oriundo de Apóstoles.

En diálogo con El Territorio, Mónica, tía de la víctima, reprochó la conducta del imputado y sostuvo que lo ocurrido “no fue un accidente”, sino el desenlace de una conducta temeraria que pudo evitarse. “Venía sin casco, con la moto haciendo wheelie y además se fugó, no se responsabilizó por lo que hizo”, afirmó la mujer, quien insistió en que el accionar del motociclista sea analizado y condenado por la Justicia.

Su testimonio coincide con la estrategia que impulsa la querella, que representa a la familia de Rodrigo y que en las últimas horas solicitó al Juzgado de Instrucción Siete de Posadas un cambio de calificación legal para el imputado Juan Gabriel D. N. (18), de homicidio culposo a homicidio simple con dolo eventual.

Este diario pudo confirmar que también se requirió incorporar un nuevo cargo por homicidio simple en grado de tentativa en perjuicio de Fabián E., amigo de Barrientos, quien caminaba junto a él al momento del impacto y también estuvo expuesto a perder la vida.

El abogado que patrocina la querella, Federico Esquivel, pidió además que se amplíe la declaración testimonial del amigo de la víctima, para reconstruir con mayor precisión la secuencia del siniestro y demostrar que él también fue un damnificado directo de la maniobra desplegada por el motociclista.

Una vez concluidas las medidas probatorias pendientes, entre ellas los informes accidentológicos y las pericias sobre cámaras de seguridad, la querella también solicitó que la causa sea elevada a juicio.

“No fue un accidente”

Desde el primer momento, la familia rechazó que lo sucedido sea interpretado como una fatalidad. Mónica explicó que recién durante el velatorio comenzaron a conocer imágenes y videos del hecho, material que terminó de reforzar la convicción de que la tragedia fue consecuencia de una conducta deliberadamente peligrosa.

“Me indigna cuando la gente habla de la imprudencia de Rodrigo por cruzar la calle. Sinceramente, ¿quién no cruzó alguna vez rápido por un lugar que no era la senda peatonal? Y si lo hacía, de todos modos la moto lo iba a chocar”, observó.

“De la forma que venía esa moto, se lo iba a llevar muchísimo más adelante”, sostuvo. En esa línea, según se pudo reconstruir, Rodrigo ya había cruzado la calle cuando fue embestido: “Él ya no estaba pisando más el asfalto. Ya estaba arriba del bulevar”, remarcó.

Mónica también se refirió a posibles antecedentes del motociclista, conocido en el barrio Villa Cabello por realizar maniobras peligrosas a bordo del vehículo. Recordó un comentario en redes sociales en el que “un vecino contó que le habían pedido a este chico un día antes que dejara de hacer eso, porque iba a terminar matando a alguien. Literalmente, al día siguiente mató a Rodrigo”, lamentó.

La mujer también pidió mayor control por parte de organismos y funcionarios públicos para prevenir este tipo de conductas. “La gente no toma conciencia. El Gobierno, la Policía y las autoridades tienen que ser duros con esto porque hoy nos pasó a nosotros y mañana le puede pasar a cualquiera”, expresó.

Justicia por Barrientos

“Puede que la familia del chico también esté destrozada a su manera, pero lo podrán ver en la cárcel. Nosotros a nuestro Rodrigo no lo vamos a poder ver ni abrazar nunca más”, lamentó notablemente conmovida.

“Esa familia va a ir los domingos a visitarlo a la cárcel, va a festejar su cumpleaños, le va a dar un abrazo en Navidad y Año Nuevo. Mi prima y mis sobrinos nunca más lo van a volver a abrazar”.

Con esa misma firmeza pidió que la causa no quede impune. “Queremos que la Justicia y las autoridades nos escuchen. Que no nos abandonen. Que se haga justicia porque hoy le pasó a Rodrigo y mañana le puede pasar a cualquiera”, reclamó.

El sostén de una familia golpeada

Rodrigo era soldado del Ejército Argentino. Después de varios trámites impulsados ante sus superiores debido al delicado estado de salud de su madre, había logrado el traslado desde Buenos Aires a Posadas para acompañarla más de cerca.

“Los médicos lucharon mucho para hacer todos los papeles para que lo enviaran a Misiones porque mi prima tiene una enfermedad muy grave. Él quería estar cerca de ella por cualquier cosa”, lo recordó Mónica.

La mujer contó que hacía apenas un mes la familia había logrado cumplir uno de sus mayores anhelos: vender la vivienda que tenían en Apóstoles para comprarse una casa propia en Posadas y que les permitiera seguir el tratamiento médico.

“Era el deseo más grande de mi prima. Vendió su casita para poder tener un lugar propio cerca del hospital. Estaban felices. Rodrigo decía que al fin tenían paz y que al fin estaban todos juntos con sus hermanos y su mamá”, relató. z

En voz de su familiar, ese proyecto que se había construido con años de esfuerzo, quedó devastado en cuestión de segundos.

“Él era todo para la familia. Era un excelente hijo, muy trabajador, siempre pendiente de su mamá y de sus hermanos. Desde chiquito fue muy guapo para trabajar. No tenía nada malo”, describió. 

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