De la Unam a Sevilla: genetista recibió una prestigiosa beca de la Unión Europea
Nació en San Salvador de Jujuy, se formó académicamente en Posadas y hoy su carrera científica la proyecta nuevamente al exterior. La investigadora argentina Jimena René Grosso, egresada de la carrera de Genética de la Fceqyn de la Universidad Nacional de Misiones, fue seleccionada para acceder a una de las convocatorias más prestigiosas y exigentes del sistema científico internacional: las Marie SkÅ‚odowska-Curie Actions (MSCA), el programa de excelencia de la Comisión Europea destinado a financiar proyectos de investigación, movilidad y formación de científicos en todo el mundo.
Tiene tasas de selección muy bajas a nivel global y representa uno de los reconocimientos más importantes para investigadores en etapa postdoctoral. En el caso de Grosso, el logro tiene además un fuerte valor simbólico: después de haberse formado en la universidad pública argentina, de haber recorrido laboratorios de América Latina y Europa, ahora llevará adelante su proyecto científico en España.
"Mi familia es de Jujuy, yo nací en San Salvador y cuando terminé la secundaria me vine a Misiones para estudiar Genética. Toda mi formación empezó aquí", recordó en diálogo con El Territorio .
Se recibió en 2012 y luego continuó su formación con estudios doctorales entre San Miguel de Tucumán y Córdoba. Más tarde realizó estancias posdoctorales e investigaciones en Chile, Portugal, Panamá y Alemania.
Luego regresó a Misiones para incorporarse como investigadora asistente del CONICET, incluso trabajando en el mismo laboratorio donde comenzó sus primeras prácticas como estudiante.
Su campo de estudio pertenece a la biología evolutiva del desarrollo, una disciplina que busca comprender cómo se forman los organismos y cómo esos procesos fueron cambiando a lo largo de la evolución.
Actualmente, Jimena trabaja con embriones de anuros -ranas y sapos-, enfocándose en una estructura conocida como glándula de eclosión, responsable de permitir que el embrión pueda liberarse de las capas del huevo durante sus primeras etapas de vida.
Sin embargo, el nuevo proyecto que desarrollará en Europa irá un paso más allá: buscará entender la “física” detrás de ese proceso biológico.
El eje central de la investigación estará puesto en la migración celular: “La pregunta ahora es cómo se mueven esas células, cómo migran desde un extremo del embrión hacia otros puntos y qué fuerzas participan en ese proceso”.
Para eso, en Sevilla tendrá acceso a equipamiento de última generación, incluyendo microscopios de alta resolución capaces de observar embriones vivos en 3D y en tiempo real, una tecnología que le permitirá estudiar procesos celulares con un nivel de detalle poco frecuente en América Latina.
De la ciencia básica a posibles aplicaciones futuras
Aunque se trata de investigación básica, los hallazgos podrían tener aplicaciones concretas a largo plazo en distintos campos.
Por un lado, podrían aportar información útil para mejorar procesos vinculados a la fertilización asistida humana, especialmente en etapas relacionadas con la eclosión e implantación embrionaria.
Por otro, también podrían generar herramientas de conocimiento aplicables a la acuicultura, contribuyendo a optimizar la cría y desarrollo de especies de peces de importancia económica.
Gracias a las Marie SkÅ‚odowska-Curie Actions, Jimena desarrollará su proyecto entre 2027 y 2029 en el Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD), uno de los centros de referencia en biología del desarrollo en Europa.
A diferencia de otras becas tradicionales, el programa no solo cubre salario y movilidad internacional, sino que también otorga recursos para que el propio investigador gestione de manera autónoma sus insumos de laboratorio, reactivos, capacitaciones y participación en congresos científicos.
Una beca entre miles de postulantes
El reconocimiento internacional llegó con la selección en las Marie SkÅ‚odowska-Curie Actions, una convocatoria de altísima exigencia que reúne cada año a miles de investigadores de todo el mundo.
Según contó durante la entrevista, la preparación del proyecto demandó entre cuatro y cinco meses de escritura, ensayos y generación de datos preliminares.
Este año, de aproximadamente 17 mil postulantes internacionales, cerca de 1.600 fueron seleccionados, lo que ubica a Grosso dentro del grupo de investigadores con mejor evaluación científica a nivel global.
Más allá del reconocimiento internacional, planteó una mirada crítica sobre el presente del sistema científico argentino. Después de haber trabajado en laboratorios de Alemania, Chile y otros países, sostuvo que la formación de los investigadores argentinos está al nivel de los principales centros científicos del mundo. Sin embargo, advirtió que la principal diferencia hoy pasa por el financiamiento y la disponibilidad de recursos.
Según explicó, en la actualidad muchos equipos de investigación atraviesan serias dificultades para sostener el trabajo cotidiano, desde la compra de reactivos hasta la reparación de equipamiento o la realización de salidas de campo. En ese contexto, defendió el valor de la educación pública y del sistema científico nacional, al considerar que gran parte de su recorrido profesional fue posible gracias a esas oportunidades. También expresó preocupación por la falta de nuevas convocatorias y el freno en el ingreso de jóvenes investigadores al sistema, una situación que -aseguró- está empujando a muchos científicos a continuar sus carreras en el exterior. "El Conicet y las universidades públicas fueron la base de todo lo que construí. Mi idea siempre es volver a Argentina", remarcó.