Panaderías locales resisten la crisis nacional mientras cae el consumo

Centros panaderos a nivel nacional ya cerraron unas 1.400 panaderías en el último año y medio. Referentes del sector en Misiones reconocen una fuerte caída en las ventas y cambios en los hábitos de consumo. Sin embargo, destacan el rol del programa Ahora Pan y las estrategias de adaptación que permiten mantener la actividad.
jueves 16 de julio de 2026 | 12:30hs.

El sector panadero argentino atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Según Martín Pinto, presidente del Centro de Panaderos de Merlo, alrededor de 1.400 panaderías cerraron sus puertas en el país durante el último año y medio como consecuencia de la combinación entre el aumento de los costos de producción y la caída del consumo. El referente brindó detalles en un medio nacional y planteó el panorama crítico que atraviesa el sector actualmente. 

“El panorama es crítico y muy grave. Jamás pasó esto en la Argentina, el país del trigo”, advirtió el dirigente al describir una realidad que atraviesa a gran parte del sector. Según explicó, la pérdida de poder adquisitivo modificó los hábitos de compra y obligó a las familias a priorizar únicamente los productos esenciales. “La gente te compra lo que puede y no lo que quiere”, resumió.

En Misiones, aunque no se observan cierres masivos como los que reflejan las estadísticas nacionales, los empresarios reconocen que la situación también es compleja. Sergio Petri, referente del rubro y responsable de Petri Panadería, aseguró que “a nivel local el panorama está bastante complicado” y confirmó una disminución significativa en las ventas.

“Hay una baja interesante en las ventas y estamos sufriendo”, afirmó. No obstante, destacó que la empresa logró sostener todas sus sucursales abiertas. “Pudimos subsistir y no cerrar ninguna sucursal, pero tuvimos que achicar en algunas áreas para seguir trabajando. Estamos haciendo mucho esfuerzo para poder cumplir con los trabajadores, proveedores y se achicó el margen de ganancia”, explicó en diálogo con Radioactiva 100.7.

Cambio de hábito

Uno de los cambios más notorios se observa en el comportamiento del consumidor. Según Petri, los clientes continúan destinando montos similares de dinero a la compra de panificados, pero adquieren menos cantidad de productos.

“Hoy siguen pidiendo por mil pesos, sin llegar al kilo de pan. En cuanto a otro tipo de panificados, las especialidades no se consumen. El consumidor compra lo esencial”, sostuvo.

La tendencia también impacta sobre los productos de mayor valor agregado. Tortas, especialidades y elaboraciones vinculadas a celebraciones registran una demanda considerablemente menor que en años anteriores.

“La gente busca una ocasión especial para un consumo especial. En otro contexto económico, la producción de tortas y similares salía mucho más. Se sigue haciendo productos especiales, pero en mucha menor cantidad”, señaló.

Ahora Pan

Frente a este escenario, el programa provincial Ahora Pan aparece como una de las principales herramientas para sostener el consumo. Petri destacó que el beneficio permite ofrecer un kilo de pan a valores significativamente menores que los del mercado.

“Permite que el cliente pueda comprar un kilo de pan a $2.800, cuando sin este beneficio provincial saldría entre $3.200 y $3.400”, indicó.

Una realidad más dura

Por otra parte, otras panaderías consultadas coincidieron que la situación "no es fácil". "Hay una realidad que nos atraviesa y es que el consumo no solo cayó, sino que muchas familias tienen que adaptarse al contexto económico que para todos es complejo", sostuvo Rafael García, responsable de panadería en Posadas. También manifestó que "los emprendimientos que están en los barrios y por ahí son más chicos, como en nuestro caso ven realidades de familias más humildes que no llegan al kilo de pan y son numerosos. A veces compran pan por mil, mil quinientos cuando el kilo está $2.900". Luego, detalló que elaboran panificados como pan, facturas, chipitas y prepizzas. "Tortas, tartas y postres especiales como alfajores y galletitas por ejemplo, no elaboramos porque no salen", contó. 

De esta manera, mientras el escenario nacional continúa marcado por cierres, caída del consumo y márgenes cada vez más ajustados, el sector panadero misionero intenta sostenerse mediante programas de incentivo, ajustes internos y nuevas estrategias comerciales. 

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