Tras el caso de la beba intoxicada con cocaína en Posadas, advierten que "no se trata de un hecho aislado"

Tras el caso de la beba que dio positivo para cocaína en Posadas, el secretario de Estado de Prevención de Adicciones, Roberto Padilla, advirtió que la exposición de menores a contextos de consumo problemático no debe considerarse un hecho aislado. Destacó la existencia de protocolos de asistencia para embarazadas y madres lactantes, y llamó a fortalecer la prevención y la detección temprana de situaciones de riesgo.
jueves 16 de julio de 2026 | 15:00hs.
La beba fue atendida por vómitos y un análisis detectó cocaína en su organismo.
La beba fue atendida por vómitos y un análisis detectó cocaína en su organismo.

El caso de la beba de siete meses que ingresó al Hospital de Pediatría de Posadas con un cuadro de vómitos y posteriormente dio positivo para cocaína en sangre volvió a encender las alarmas sobre el impacto de los consumos problemáticos en contextos familiares, sobre todo donde hay niños. La situación derivó en una intervención judicial luego de que la madre abandonara el hospital pediátrico junto a la menor antes de completar la asistencia médica. Horas más tarde, ambas fueron localizadas y trasladadas nuevamente al centro de salud para continuar con los estudios correspondientes. Según declaró la mujer ante los investigadores, habría consumido cocaína durante el período de lactancia, lo que habría provocado la intoxicación.

A partir de este hecho, Roberto Padilla, secretario de Estado de Prevención de Adicciones de Misiones, sostuvo que la problemática debe ser abordada desde una perspectiva sanitaria y preventiva, evitando reducirla únicamente a un episodio policial o judicial. "Es un tema complicado, complejo y difícil. Por eso es importante seguir hablando, reflexionando y sensibilizando sobre estas situaciones, especialmente cuando hay un menor en riesgo", afirmó en diálogo con el programa Acá te lo Contamos, de Radioactiva 100.7.

El funcionario remarcó que la provincia cuenta con protocolos específicos para intervenir cuando una embarazada o en período de lactancia manifiesta una situación de consumo problemático, y en línea con eso destacó que "trabajamos desde hace mucho tiempo junto al hospital neonatal y al hospital de pediatría, en tanto, cuando una embarazada manifiesta una situación de consumo, nuestros profesionales realizan el acompañamiento correspondiente y se desarrolla un trabajo preventivo y de asistencia", explicó.

Protocolos y acompañamiento

Padilla indicó que existe una articulación permanente entre los centros de salud y la Secretaría cuando se detectan situaciones de riesgo, lo que permite que "cuando una embarazada o en período de lactancia manifiesta una situación de consumo, los equipos de salud se comunican automáticamente con nosotros. Se le ofrece atención profesional, turnos especializados y acompañamiento", detalló.

Incluso, señaló que en casos de internaciones por embarazos de riesgo, los equipos especializados se acercan hasta los hospitales para trabajar en la prevención y promover la búsqueda de ayuda. Sin embargo, reconoció que una de las principales dificultades aparece cuando las personas abandonan los tratamientos. "Muchas veces, durante una crisis o una situación puntual, la persona acepta recibir ayuda. Sin embargo, una vez que recibe el alta, puede abandonar el tratamiento. Esto dificulta el acompañamiento", sostuvo.

En ese sentido, Padilla insistió en que las adicciones deben entenderse como una enfermedad, en razón de que "muchas veces la persona atraviesa una enfermedad asociada a una adicción y puede no tener plena conciencia del riesgo que implica para sí misma y para los demás".

Además, remarcó que "el trabajo no concluye con el embarazo. No solo se acompaña a la persona durante la gestación, sino también después. En algunos casos se brinda asistencia intensiva hasta lograr una estabilización", puntualizó.

Una problemática que no consideran aislada

Aunque evitó vincular directamente sus declaraciones con la investigación en curso, Padilla reconoció que la exposición de menores a situaciones de riesgo asociadas a consumos problemáticos no es una realidad desconocida para los organismos provinciales. "No contamos en este momento con cifras precisas, pero sí hemos intervenido en varios casos de menores en situación de riesgo dentro de contextos familiares complejos. No siempre con la gravedad del caso que tomó estado público, pero sí en situaciones que requieren intervención, por eso no lo consideramos un hecho aislado y seguimos reforzando las acciones preventivas", afirmó.

Sus declaraciones cobran relevancia además porque en las últimas semanas se conocieron otros episodios similares en la provincia. En junio, una beba de 45 días fue asistida en el Samic de Eldorado tras detectarse restos de cocaína en su organismo, hecho que también motivó la intervención de la Justicia y organismos de protección de la niñez.

Acompañamiento, clave

Para el funcionario, la prevención requiere una participación activa de toda la comunidad, y en sentido con eso añadió que "si un vecino, familiar o cualquier persona observa una situación que pueda poner en riesgo a una embarazada, una madre lactante o a un niño, es importante que lo comunique".

Asimismo, recordó que existen canales para realizar denuncias e informar situaciones de vulnerabilidad. "La prevención debe ser un compromiso de todos. El Estado tiene una responsabilidad importante, pero la comunidad también puede colaborar informando situaciones de riesgo y promoviendo la búsqueda de ayuda", concluyó.

Actualmente, la Secretaría de Prevención de Adicciones cuenta con 24 espacios físicos de atención distribuidos en la provincia, además del trabajo articulado con hospitales, CAPS, instituciones religiosas y organismos comunitarios, con el objetivo de detectar tempranamente situaciones de consumo problemático y evitar que los niños queden expuestos a contextos de riesgo.

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