En el Tribunal Penal Dos de Posadas
Juicio por el caso Tizato: “Sería incapaz de hacer algo así, soy inocente”
En la mañana de ayer, luego de casi seis años de espera, se dio inicio al debate oral contra Richard Arnaldo Cristaldo (45), quien está imputado por el delito de homicidio agravado con alevosía por el crimen del adolescente César Daniel Tizato (15), quien a finales de septiembre de 2020 fue hallado sin vida y con un disparo dentro de un estanque de agua de la localidad de San José.
Minutos después de las 9, en el Tribunal Penal Dos de Posadas, Cristaldo se sentó en el banquillo de acusados, donde está previsto que permanezca por al menos cinco jornadas. El acusado está representado por el defensor José Reyes, mientras que la parte acusatoria está a cargo del fiscal Vladimir Glinka.
En la primera jornada del juicio, el tribunal conformado por Gregorio Busse -presidente-, César Antonio Yaya y Martin Rau, dio lugar a la lectura del auto de elevación, realizado en su momento por el Juzgado de Instrucción Cuatro de Apóstoles, a cargo del juez Miguel Ángel Faría, tras solicitud de la fiscal Silvia Barronis.

Según el expediente, el adolescente de 15 años -conocido como Dani- salió de su casa a las 9 del domingo 30 de agosto del 2020 junto al imputado, quien pasó a buscarlo por su hogar. El plan era ir a cazar a los terrenos privados que la firma Rosamonte tiene muy cerca de allí, una estancia que tiene unas 4.800 hectáreas y que limita con Corrientes.
En tanto, ninguno de los dos fue visto en el período entre las 10 y las 14, hasta que Cristaldo volvió solo y le dijo a la mamá del adolescente que este último se había quedado con unos conocidos que se encontraron en el lugar.
Mediante las investigaciones, en la elevación se expuso que para la fiscalía de instrucción Cristaldo alejó a Daniel de la protección de sus padres, lo llevó al campo y aprovechando tanto la diferencia de tamaño, como su conocimiento de artes marciales ante un posible intento de defensa, éste finalmente le disparó con su rifle.
Ante esto Tizato, según la autopsia, sufrió una herida penetrante y profunda de arma de fuego en el sector izquierdo anterior del tórax, y fue arrojado a una laguna aún con vida. Es decir, que el menor fue abandonado mientras agonizaba.
Cuando habló con la madre de la víctima, el imputado habría explicado que Dani charló con dos hombres que el chico conocía pero él no. Incluso, mencionó que le pidieron tres balas prestadas para cazar y que después, si no utilizaban, éstos le devolverían.
Búsqueda con el imputado
Un día después, al advertir que su hijo no regresaba, los tutores del menor realizaron la denuncia que activó una búsqueda de la Policía. El rastrillaje -de la que participó el imputado- involucró a varias fuerzas de seguridad, municipales e incluso se hicieron rastreos aéreos con el helicóptero de la provincia.
En ese contexto, el acusado se habría encargado de desorientar a los policías dirigiéndose a caminos alejados al lugar donde estaba el cuerpo del adolescente, y hasta manipuló la investigación inculpando a otra persona -intentando su impunidad- asegurando que fue con quienes dejó a Tizato.
Finalmente, luego de 32 días de búsqueda, el cuerpo fue hallado boca abajo en horas de la noche del 2 de octubre a unos 2000 metros lineales de donde dijo el imputado había despedido a Daniel. Se trata de un estanque que se llena con dos arroyos cercanos y que cruzan por el lugar.
La campera del chico tenía piedras para que el cuerpo se hunda, lo que terminó siendo el primer indicio de que se trataba de un crimen. En total, el menor tenía tres piedras que lo hundían: dos debajo de su campera y una de gran tamaño en el sector de su pantalón.
Pese al avanzado estado de descomposición del cuerpo, la autopsia luego estableció que se trató de una muerte violenta y que la víctima podría haber recibido un disparo de un proyectil coincidente con el arma que le incautaron al acusado.
En sus testimonios, la madre de Tizato contó que su hijo le había mencionado el sábado anterior al día de su desaparición, que iría a una caminata hacia la estancia La Rosita con Cristaldo, a quien lo refería como “el padre de las guainas”, dos chicas que eran amigas recientes de la víctima.
Asimismo, remarcó que era la primera vez que salía con Cristaldo a pescar o cazar, ya que no lo conocía bien y recién estaba comenzando una amistad con las dos hijas, con quienes llegó a tomar mate días previos.
Otros testigos en sede policial indicaron que vieron a Cristaldo caminar solo cerca de las 14 y que estaba mojado hasta la cintura. Por todas las pruebas recolectadas, Cristaldo fue imputado por homicidio agravado con alevosía, figura que corresponde a la máxima pena, de ser hallado culpable.
“Soy inocente”
Luego de la lectura, Cristaldo solicitó declarar por primera vez desde que fue detenido, asegurando que es inocente y reconociendo que sí salió a cazar junto al adolescente, pero que después lo dejó con otros dos hombres que eran conocidos del muchacho.
“En ningún momento me opuse a que salí con el chico Tizato. Salí de mi casa a las 9, pasé por la casa de los padres, todos los vecinos me vieron. Por eso encuentro raro que todos digan que lo llevé engañado, cómo voy a llevarlo engañado pasando por la casa de la madre y frente a todos los vecinos”, comenzó diciendo el acusado.
“Fuimos a cazar, en ningún momento se me pasó por la cabeza hacerle daño a un chico. Siempre trabajé con ellos, tengo seis hijas mujeres, tres nietas, nunca lastimé a nadie, nunca me metí en problemas”, continuó diciendo, agregando que encontraba raro y que era una injusticia “que me culpen de tantas cosas, yo sería incapaz de hacer algo así. Pido que se aclaren bien las cosas porque soy inocente”.
Agregó en su declaración que el arma sí fue disparada tres o cuatro días antes de ir a cazar. “Yo mismo hice la declaración y ahí quedé detenido por averiguación. Pero en ningún momento cuando fuimos al campo tuve una pelea con el chico, no tengo motivo para pelearme con un chico de 15 años”.
Además, el hombre de 45 años respondió las preguntas del fiscal, quien pidió que marque el camino de ida y vuelta que realizó esa mañana. “Pasé todo el barrio, fui hacia abajo, atravesé el primer arroyo, luego pasé el otro arroyo que se llama La Bomba y fuimos para la parte de la laguna donde se caza carpincho”, detalló apuntando en el mapa, concluyendo que llegó junto al menor hasta la calle que conecta con la ruta 105.
“Ahí nos encontramos con dos muchachos, cerca del arroyo. Hablamos y se quedaron pescando en las lagunas. Yo volví por la orilla del monte, un camino distinto”, explicó, manifestando que el camino de ida fue de aproximadamente dos horas, mientras que en la vuelta tardó menos.
Sobre qué hacía cada uno mientras caminaban para cazar carpinchos, indicó que “yo tenía el rifle y él caminaba al lado mío con su mochila”. A su vez, mencionó que al cruzarse con los dos conocidos del chico, “sí le presté las tres municiones, me invitaron a pescar pero les dije que no quería entrar porque esa zona era más custodiada”.
Después de su declaración, el juicio entró en un cuarto intermedio hasta las 8.30 de hoy, jornada en la que está prevista se presenten nueve testigos, en su mayoría peritos que actuaron en la investigación.