Claman justicia y una investigación clara por el misterioso siniestro fatal de una vecina en Candelaria
Un misterioso accidente ocurrido el 29 de marzo genera temor e incertidumbre en la familia de Mabel Rosa Dos Santos (57), quien falleció el pasado 7 de abril tras varios días de agonía. Al cumplirse mañana el primer mes de su muerte, sus allegados denuncian que aún no existen respuestas concretas sobre lo que realmente ocurrió entre las 20.30 y las 22 de aquella noche, según relató su hija, Tatiana Espíndola.
En ese marco, Tatiana, en diálogo con El Territorio, manifestó con visibles muestras de dolor que solo quiere saber qué pasó con su mamá. "Este 7 de mayo se cumple un mes de su fallecimiento, después de varios días de agonía, y aún no tenemos respuestas de lo que pasó esa noche", expresó.
En esa línea, explicó que su madre jamás salía de noche, salvo cuando regresaba de la iglesia a la que asistía, volviendo caminando a su casa. "Se dice que iba en una moto que despistó y que el golpe en la cabeza le fracturó el cráneo causando una hemorragia interna que le costó la vida", indicó.

Mabel Dos Santos murió a una cuadra de su casa, en una calle colectora de tierra y en circunstancias poco claras. Su celular y sus zapatos desaparecieron del lugar.
"Todo es demasiado raro, no logramos entender qué pasó, si la atropellaron o iba en una moto que supuestamente despistó", indicó, y agregó que cerca de la medianoche su hermano menor, que vivía con ella, golpeó la puerta de su casa para avisarle que su madre había tenido un accidente.
Sobre cómo llegó la trágica noticia, contó que un hombre mayor, canoso, en un auto de color oscuro, llegó a la casa de su hermano a entregar las llaves y a avisar del accidente. "Salimos hacia el hospital local, donde nos dijeron que la habían llevado a Posadas. Con mi moto salí hacia el Madariaga y cuando llegué, el personal de seguridad me informó que había ingresado una mujer mayor accidentada", continuó relatando.
La entrevistada detalló que pidió ver a su madre. "Apenas entré a la sala la reconocí. Ella ya no hablaba, tenía el contorno de un ojo muy negro y los brazos raspados, y estaba descalza", describió. Sus zapatos nunca aparecieron.
Una camioneta y una moto desaparecidas
"Yo le hablaba y balbuceaba, pero nada más. Es algo increíble toda la odisea que vivimos desde esa noche. Sé que la policía nunca asistió al lugar del accidente porque estaba atendiendo otro siniestro cerca de una estación de servicio local", apuntó. Además mencionó que testigos indicaron que la persona que chocó a su madre llamó por teléfono de inmediato, llegó una camioneta, alzó la moto y no se supo más nada. Si bien en un primer momento algunos testigos aportaron un número de patente de la presunta camioneta, Tatiana remarcó que según les informaron en la policía, esa patente no existe o correspondería a un vehículo del año 2000.
"La verdad es algo que jamás imaginé vivir. Incluso hablaron de una moto de aplicación, pero mi madre nunca utilizó ese servicio, y si lo hubiese utilizado, se supone que tienen casco para el pasajero", señaló. Lamentó además que su celular haya desaparecido. "Lo más triste es que desapareció su celular, al que cada día escribo y llamo para ver si quien lo tiene se pone en nuestro lugar como hijos y nos cuenta qué pasó realmente", expresó.
Por otro lado, Tatiana dirigió un pedido a la policía, al juez del Juzgado de Instrucción Uno y al personal de cibercrimen para que ayuden a esclarecer el caso.
"No tenemos dinero. Yo hago pan, comidas y vendo por internet para ayudar a mi hermano, que quedó solo con 17 años. Le pido a quien hizo llevar la moto que atropelló o derrapó -como dicen- hiriendo de muerte a mi madre, que dé la cara y que diga qué pasó. Ese lugar es una calle de tierra, oscura, pero hay muchos vecinos por ahí y está a una cuadra de la casa de mi madre, en una colectora que va hacia el centro de la localidad", explicó entre sollozos.

Tatiana Espíndola lleva un mes reclamando respuestas por la muerte de su madre, ocurrida en circunstancias que aún no han sido esclarecidas.
Testigos de la zona consultados por El Territorio coincidieron en que al lugar llegaron una ambulancia y bomberos, y que antes de eso una camioneta gris subió la moto.
La hija de la mujer pide justicia cada día en las redes sociales. "No tener dinero es un indicador de que no tenemos derechos, y eso duele demasiado, sumado al dolor de perder a mi madre", concluyó.