Inym rechazó fijar un precio de referencia a la hoja verde
El Directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) resolvió rechazar la posibilidad de establecer un precio de referencia para la hoja verde, una decisión que vuelve a exponer las diferencias internas dentro del organismo y profundiza la incertidumbre de cara a la zafra 2026.
De acuerdo a fuentes vinculadas al Instituto, la negativa se sustentó en un dictamen técnico que consideró que la implementación de valores orientativos “contradice el Decreto 812 del Gobierno nacional”, al entender que podría generar distorsiones en el mercado y afectar la libre competencia del sector privado. Esta postura fue respaldada por la presidencia del organismo, a cargo de Rodrigo Correa, junto a la representación de Corrientes y la mayoría de los sectores industriales, secaderos y cooperativas.
En contraposición, dos representantes del sector productivo y el director por Misiones, Ricardo Maciel, votaron a favor de avanzar con una referencia de precios. En tanto, un representante productivo y la UATRE optaron por abstenerse, configurando una correlación de fuerzas que dejó sin efecto la iniciativa en un contexto donde el INYM ya vio reducidas sus facultades regulatorias.
Semanas atrás, Maciel había formalizado este planteo mediante una nota dirigida a la presidencia del organismo, en la que proponía la construcción de una “pizarra” de precios tanto para la hoja verde como para la yerba canchada antes del inicio de la cosecha.
Tras la reunión de Directorio, el propio Maciel dio detalles del debate interno y dejó en claro su postura: “Sí, hasta hace un rato tuvimos una larga jornada discutiendo esto y una mayoría acompañó la no conveniencia de tener precio de referencia, aduciendo que eso afecta al libre mercado y a la iniciativa privada”.
El funcionario insistió en que la propuesta no implicaba fijar valores obligatorios, sino generar una herramienta de orientación para toda la cadena:
“Estoy convencido de que era conveniente trabajar sobre la estructura de costo y, a partir de allí, definir un precio referencial, aunque no sea obligatorio, pero por lo menos para dar un mensaje hacia los distintos actores”.
En esa línea, remarcó la importancia de contar con información clara y accesible:
“Serviría tanto para el sector productivo, para tener una referencia, como para que los funcionarios nacionales sepan lo que cuesta producir, y también para los consumidores. Es decir, para todos los actores, que tengan información clara sobre en qué situación está la estructura de costos de la yerba mate”.
Sin embargo, reconoció que la iniciativa no logró avanzar dentro del organismo: “Bloquearon totalmente la propuesta, así que por el Inym ya no se puede”.
Uno de los ejes centrales del planteo impulsado por Misiones giró en torno a la estructura del negocio yerbatero, caracterizada como un mercado “oligopsónico”, donde pocos compradores concentran la demanda y tienen capacidad para incidir en los precios.
Según distintos estudios técnicos, el costo de producción para un yerbal de alto rendimiento ronda los 391,2 pesos por kilo. Si se incorpora una rentabilidad mínima del 30%, el precio debería ubicarse en torno a los 508,56 pesos, lo que evidencia una brecha significativa respecto a los valores actuales de mercado.
Para Maciel, el trasfondo del conflicto excede lo estrictamente productivo: la discusión pasa por cómo se distribuye el ingreso dentro de la cadena yerbatera, en un contexto donde el eslabón primario queda en clara desventaja.
La decisión del Instituo de no avanzar siquiera con un precio orientativo marca con claridad el cambio de escenario tras la desregulación nacional: de un esquema con fuerte intervención estatal a uno regido por la lógica de mercado, en un sector históricamente regulado.