Ñande Reko Rapyta (Nuestras raíces)

Volver al futuro

sábado 21 de marzo de 2026 | 6:00hs.

Los tumultuosos años 80 llegaban a su fin, década única: dictadura, guerra, recuperación de la democracia, inflación, hiperinflación y desabastecimiento, el hastío, la bronca y la impotencia social hecha música: el rock, el nacional, el que muchos llamaban “música progresiva”; el género musical surgió a mediados de la década de 1950 por estas tierras argentas, alcanzó perfil propio en los años siguientes y fue fundamental en los duros años70; desde el pionero Eddie Pequenino, pasando por Sandro y los de Fuego, hasta Los Gatos, Almendra, Manal, Vox Dei, Arco Iris, Los Abuelos de la Nada, La Joven Guardia, Alma y Vida, Pedro y Pablo y Sui Generis por citar algunos, fue más que un estilo, se transformó en una forma de vivir.

En Misiones, según investigó Marcelo Lucketti oportunamente, parece que la primera formación rockera fueron Los Rocky Boys, identificados con Elvis Presley, formales, actuaban por toda la provincia acarreando un piano, fueron memorables los recitales en la vieja radio LT4, la adultez de sus miembros sepultó los sueños artísticos.

A finales de la década de 1960 sonaban fuerte Los Tigres; luego surgieron Prana -con recitales emblemáticos en el Teatro Español- y en Oberá Pirámide, ambas formaciones interpretaban canciones propias y versiones de canciones de rock internacional que años más tarde se denominaron cover; tiempo después se dieron a conocer Púrpura y Clave de Hoy.

Mientras tanto un grupo de entusiastas terminaban la secundaria, Nono, Horacio, Pablo y Japo se habían cruzado cada tanto en algún recital, habían compartido un par de veces el mismo escenario, la música ofició de hilo de conductor que los reunió en la ciudad de Buenos Aires donde fueron a estudiar Marketing, Agronomía y Ciencias Económicas, la meta era el título universitario pero la vida tenía otro destino para ellos; los encuentros casuales dieron lugar a reuniones consensuadas, que a su vez se transformaron en ensayos con instrumentos musicales que duraban más que la noche, el compañerismo maduró en amistad y casi sin querer formaron un grupo, en realidad una propuesta entre rock y blues con sabor nativo y espíritu argento.

Faltaba el nombre, contó Japo que por entonces se solía hacer un gesto, vulgar y contundente, consistía en quebrar el brazo a la altura del codo con la mano contraria dentro, el significado era muy conocido casi sinónimo del “fuck you” inglés, se lo llamaba “corte de manga”, lo tomaron, lo disfrazaron un poquito, lo sometieron a una consulta entre amigos y quedó, a partir de ese momento fueron conocidos como La Corte del Sr. Manga.

Las presentaciones se sucedieron, primero en la ciudad capital, después en el conurbano bonaerense, más tarde sumaron provincias y el camino los llevó a la grabación profesional en el estudio Del Cielito Records, bajo la producción de Gustavo Gauvry; así nació el primer disco, editado en 1993 en varios formatos -vinilo, cassettes y CD- marcó el inicio formal de la trayectoria discográfica.       

Este material sirvió para que escalaran a destacados lugares de los principales listados de temas en nuestro país, la popularización de las canciones se tradujo en numerosas invitaciones para entrevistas en medios de comunicación nacionales, y alguno dijo “la fama llegó”; como contraprestación a tanta repercusión se abrieron las puertas de los escenarios casi exclusivos del rock argentino de la década de 1990, consolidando la presencia de la banda frente a un público fanatizado y exigente.

La aventura universitaria terminó convirtiéndolos en un grupo representativo del Nordeste argentino, la ruta artística los llevó a través de la provincia de Buenos Aires.

Recorrieron escenarios en Bahía Blanca y en las provincias de Santa Fe, La Pampa, Chaco, Corrientes y Misiones, alternando fiestas populares con los escenarios tradicionales del rock de la época; compartieron actuaciones con los “grandes” del género de entonces: La Renga, La Mississippi Blues Band, Los Piojos, fueron banda soporte de Pappo’s Blues y de Ratones Paranoicos; a través del sello discográfico tuvieron una importante difusión, participaron en publicaciones especializadas y compilados específicos de colección de la época, entre ellos se destaca Blues de Acá, material editado y seleccionado por Bobby Flores, Lalo Mir y Mario Pergolini, figuras influyentes de los medios y la escena musical argentina.

Cuando el siglo XX terminaba, el grupo priorizó las individualidades, habían llegado las parejas, los hijos, nuevos horizontes, en otras palabras la etapa adulta según los mandatos, decidieron encarar el desafío, cada uno por su lado, tampoco demasiado lejos… por si acaso; pocos años después retomaron las actuaciones porque la madurez les mostró –sin lugar a dudas– que la esencia personal de aquellos adolescentes era el espíritu aglutinante de La Corte, materializado en canciones, ahora de culto.

Esta nueva etapa cedió la intensidad del ciclo inicial al disfrute pleno, a la amistad construida y a la convicción de transmitir la esencia del rock; la rebeldía seguía intacta; nunca más se fueron de Misiones, nunca más dejaron de crear, nunca más pujaron entre mandatos y vocaciones… ¿no lo creés? En poco tiempo lo vas a poder comprobar.

Gracias a La Corte del Sr. Manga, gracias Japo por la colaboración para esta columna.

¡Hasta la próxima!

¿Que opinión tenés sobre esta nota?