Ñande Reko Rapyta (Nuestras raíces)

Dora: la mujer que sembró

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sábado 07 de marzo de 2026 | 6:00hs.

Dora Margarita Ríos nació en noviembre de 1940, en Buenos Aires, su madre fue Emilia Fiol y su padre Pedro Domingo Ríos, un Mayor de la Fuerza Aérea, piloto pionero de los primeros vuelos a Iguazú en el año 1939, antes de la pista de aterrizaje de tierra, cuando el aeropuerto era una quimera.

Era una “niña de su casa” como se decía entonces, buena hija, buena alumna, inquieta, curiosa y esencialmente libre en un contexto caracterizado por los mandatos culturales y sociales sobre las mujeres; fue ese espíritu el impulsor el responsable de su participación en los Juegos Evita con 14 años, fue la primera vez que niñas y jovencitas compitieron a nivel nacional en contiendas de patín y atletismo.

A partir de entonces el pionerismo marcó su vida.

En 1960, realizó una de las primeras capacitaciones en computación que dictó la firma IBM en el país, como Data Enter de las desconocidas computadoras que comenzaban a ingresar al país; entre ellas la más famosa fue “Clementina”, montada en la Ciudad Universitaria; Dora fue por más, egresó como Técnica en Formación Profesional y Oficios, Enfermera de la Cruz Roja, Podóloga, Cocinera, Modista, Emprendedora en Proyectos Gastronómicos, Capacitadora en Derechos de las Mujeres, por citar algunos… nomás.

La militancia apareció en esa época como un medio para canalizar la sororidad, la empatía y la rebeldía ante las injusticias y desigualdades con las que se codeaba a diario; el Partido Justicialista y su doctrina, las herramientas

A los 25 años se casó con Norberto Pablo Saldias, la luna de miel o viaje de recién casados tuvo como destino Misiones, así descubrió la Tierra Colorada, conoció Posadas y Puerto Iguazú, fue el principio de una nueva etapa.

En 1980, se estableció definitivamente en la provincia con la familia, el lugar elegido fue Puerto Esperanza, donde se desempeñó como catequista, integró el Club de Madres, inició la Rama Femenina del Partido Peronista y se destacó como arquera del Equipo de Hockey del Club Alto Paraná.

Sin distraer tiempo ni espacio a las actividades sociales, políticas y deportivas, sumó el rol de madre de Sergio, Hernán, Valeria, Adrián, Jeremías, Cristian y Deborah, pensando en ellos se instaló en Posadas, trabajó en la Entidad Binacional Yacyretá; fue Capacitadora del Sipted -Sistema Provincial de Teleducación y Desarrollo-; llevó adelante  Proyectos de Capacitación y Oficios en el Ministerio de Desarrollo Social; fue Directora de la Guardería San Francisco de la Asociación Jardín de los Niños; también se desarrolló como Emprendedora, especializándose en la fabricación de dulces y licores artesanales, actividad por la que recibió un reconocimiento en la Fiesta Nacional del Inmigrante.

Organizó incontables talleres de costura, de confección de indumentaria para equipos médicos y manufactura de banderas de ceremonias provinciales, estas actividades también las llevó adelante en barrios posadeños como Loma Poi, Nueva Esperanza, Sesquicentenario, Chacra 181 -conocidos a finales del siglo XX como barrios de relocalizados, donde gran número de vecinos habían habitado la zona ribereña afectada por el embalse de la represa hidroeléctrica Yacyretá-, dado el contexto sumó a la oferta cursos de cocina y de Derechos Humanos, especialmente dirigidos a las mujeres; la cuestión de género fue una constante en su vida, Dora -una vez más- encaró la difusión y la capacitación de sus pares en pos del empoderamiento, concepto que se popularizó tiempo después.

En el año 2003 fue candidata a Intendente Municipal de Posadas, de las primeras en enfrentar semejante desafío, para cumplir con los requisitos conformó una lista con representantes de minorías sociales, una novedad inaudita en esos días. Con el nuevo siglo fue nombrada Directora de Programas Comunitarios de Atención Primaria de la Salud-Salud Indígena, con especial atención en las mujeres, adolescentes y niñas, contribuyó en la formación de Promotoras de Salud por primera vez en las aldeas guaraníes y a su posterior inclusión en el medio laboral, colaboró activamente en la ampliación de los niveles de participación dentro de las comunidades, en el proceso femenino de acceso a los cacicazgos y en la formación de grupos con funciones de tipo policial -siempre para las mujeres- en Fortín Mbororé; contribuyó en el fortalecimiento de la atención y controles médicos regulares, la promoción y prevención del cáncer de cuello uterino, mamas y controles de embarazos, con gran participación de las comunidades.

Este derrotero le valió el reconocimiento público del Grupo de Trabajo Itaipú-Salud en 2006 y en el año 2015, recibió una distinción por los aportes realizados para la integración regional y laboral en el área sanitaria de Brasil y Paraguay, zona Triple Frontera; tiempo después fue reconocida por la Cámara de Representantes de Misiones con la distinción “María Teodora Schwarz, el Ángel de la Selva” instaurada para honrar a mujeres destacadas en el ámbito de la salud.

Abuela y bisabuela, con 7 hijos, 14 nietos y 3 bisnietos, Dora es un ejemplo y motivo de orgullo para toda su familia; Dora es un faro para la comunidad, el punto de partida y de llegada, Dora sembró posibilidades, sembró futuro y no se quedó a cosechar, de hecho, sigue sembrando.

Un pequeño homenaje a Dora y en ella a los miles de mujeres misioneras en este día de conmemoración internacional.

Hace más de un siglo un grupo de ellas realizó en Chicago un acto popular denominado Día de la Mujer: al año siguiente, las mujeres del Partido Socialista de Nueva York homenajearon a las obreras textiles que habían llevado adelante una huelga ejemplar; en 1910 la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas aprobó el día 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora, para entonces la lucha política de Clara Zetkin y Rosa de Luxemburgo era implacable.

La primera vez que se celebró la efeméride fue al año siguiente en unos pocos países europeos; días más tarde en la ciudad de Nueva York, la huelga de las obreras textiles de Triangle Shirtwaist fue respondida con un incendio intencional, más de 140 mujeres fueron asesinadas; este suceso conmemoramos hasta hoy, no murieron en vano a pesar que todavía nuestros derechos no están garantizados en igualdad de condiciones.

¡Hasta la próxima!

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