Proyecto turístico y cultural en Campo Viera

De un antiguo secadero de té a museo rural, la historia viva de Nasha Jata

"Nasha Jata es 'nuestra casa' en ucraniano", contaron Ana y Jorge, impulsores de esta propuesta. “Este es nuestro espacio, acá nacimos y acá nos criamos. Todos fuimos parte de esta historia"
domingo 08 de febrero de 2026 | 6:05hs.
Jorge Bahniuk y Ana María Preissler al frente del Museo Nasha Jata.
Jorge Bahniuk y Ana María Preissler al frente del Museo Nasha Jata.

Con orgullo y emoción, Jorge y Ana impulsan el Museo Nasha Jata, un proyecto familiar que busca rescatar y poner en valor la forma de vida rural de hace más de 70 años. El espacio ubicado en Campo Viera funciona en un antiguo secadero de té que perteneció a la familia y que hoy se transforma en el primer museo del municipio.

Ana Maria Preissler (60) y Jorge Antonio Bahniuk (60) decidieron hacer realidad su sueño, poner en valor la historia de un galpón que 70 años atrás era un secadero de té. Todavía hoy mantienen tablas y la estructura de esas épocas.

“El museo encierra mucha historia familiar, de vecinos y de amigos. Todo lo que el visitante puede apreciar tiene un valor enorme, porque son herramientas, productos y objetos que en su momento sirvieron para sacar adelante a las familias del pueblo”, explicó Bahniuk a El Territorio.

La idea de convertir el viejo secadero en museo surgió hace varios años, principalmente impulsada por Ana, pero tomo fuerza estos últimos meses. El edificio, que funcionó como secadero de té desde 1953 y perteneció a los abuelos y padres de la familia de Jorge, se encontraba muy deteriorado, lo que hacía difícil imaginar su recuperación. Sin embargo, hace dos años decidieron avanzar paso a paso y comenzar con la restauración.

El museo se emplaza en un antiguo secadero de té. Fotos: Luciano Ferreyra

 

“Nos encaprichamos y empezamos despacito. Hoy podemos decir que prácticamente está listo, aunque siempre aparecen cosas nuevas para sumar y mejorar”, cuentan. El proyecto tiene el acompañamiento del municipio, un apoyo que consideran fundamental para concretar muchas de las tareas, junto al trabajo constante de hijos, nueras y otros familiares.

El museo no solo preserva la memoria familiar, sino que también se presenta como una alternativa de diversificación productiva. Productores tealeros y yerbateros,  Jorge y Ana, ven en Nasha Jata una forma de sumar valor cultural y turístico, al tiempo que se rescata la historia que hizo crecer al municipio, a la provincia y al país.

En su interior, los visitantes pueden encontrar herramientas agrícolas, elementos utilizados en la industria del té, artículos tecnológicos de distintas épocas, utensilios de cocina y objetos del hogar. Muchos de ellos fueron donados por vecinos y productores, cuyos nombres acompañan las piezas exhibidas, como reconocimiento a su aporte y para que la historia no se pierda.

“Nasha Jata” significa “nuestra casa” en ucraniano, nombre que refleja el espíritu del museo. “Este es nuestro espacio, acá nacimos y nos criamos. Todos fuimos parte de esta historia”, manifestó Bahniuk.

Para visitar

Si bien el museo aún no fue inaugurado formalmente, se encuentra en proceso de finalizar cuestiones legales. Próximamente se anunciarán los horarios de visita a través de sus redes sociales. Esta ubicado en Sección sexta, colonia Yerbal Viejo y la chacra además tiene un paseo entre teales, yerbal, monte y el arroyo Viera, un trayecto de 500 metros para quienes deseen hacer una caminata extra. Quienes deseen conocer el lugar pueden comunicarse telefónicamente al 3755-690020 para coordinar una visita. 

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