Andresito en la saga de los líderes guaraníes

domingo 30 de noviembre de 2025 | 6:00hs.

Por Oscar Daniel Cantero

El monumento a Andresito en Posadas simboliza claramente la imagen del líder guaraní presente en la mentalidad de gran parte de la población de Misiones: una figura imponente, fuera de toda escala humana, y en una isla, sin nada a su alrededor. Andrés Artigas formó parte, sin embargo, de una saga de líderes guaraníes que tuvieron una destacada actuación militar en todo el Litoral desde comienzos del siglo XVII hasta la desaparición de los guaraníes misioneros como identidad diferenciada, cuando se fusionaron en el proletariado rural mestizo en la segunda mitad del siglo XIX.

Mientras existieron comunidades que hablaban en guaraní y sobrevivieron apellidos indígenas, esos líderes siguieron existiendo, aunque su paso por la historia es más claramente perceptible en épocas de conflicto, sobre todo en cuatro momentos fundamentales.

Sucesos fundamentales

El primero coincidió con los ataques bandeirantes de principios del siglo XVII, en los que se destacó Nicolás Ñeenguirú. Un descendiente directo del mismo nombre sobresalió en el segundo momento, al lado de Sepé Tiarayú, en el contexto de la Guerra Guaranítica (década de 1750).

La revolución de independencia tuvo como protagonista fundamental en el Litoral a Andrés Guacurarí, pero a su lado también actuaron otros destacados comandantes, como Manduré, Tiraparé, Sotelo, Abucú y Uré.

Finalmente, en el escenario de las guerras civiles posteriores a 1820 (cuarto momento) intervinieron, tanto en Argentina como en Uruguay, militares como Agustín Cumandiyú, Gaspar Tacuabé y, más tardíamente, Miguel Guarumba.

Durante la etapa jesuítica, los cacicazgos se convirtieron en linajes hereditarios, que ocupaban cargos en los cabildos locales  y, a partir del reglamento de Manuel Belgrano, los corregidores indígenas pasaron a ser también comandantes locales de milicias.

Andresito constituye un caso excepcional, ya que no pertenecía a una familia de caciques. Siendo muy joven, había emigrado a los campos orientales, donde se vinculó ya a fines del siglo XVIII al entorno de Artigas, a quien siguió los pasos como parte del cuerpo de blandengues primero y, luego, como impulsor de las ideas revolucionarias en el Litoral.

Andresito comandante

Al organizarse la Liga de los Pueblos Libres, en 1815, Andresito fue designado por José Artigas como comandante general de Misiones, subordinando a su autoridad a los comandantes locales, casi todos ellos provenientes de tradicionales familias de caciques.

No todos estuvieron conformes de verse cometidos a un guaraní considerado un advenedizo, y que además, era un plebeyo según los rígidos parámetros sociales coloniales.

Sin embargo, el firme apoyo de Artigas, la recuperación territorial y la victoria militar obtenida en la batalla de Candelaria consolidaron su autoridad. Convertido en el referente del artiguismo en Misiones, incluso líderes guaraníes al servicio de los portugueses se pasaron a sus filas. Pese a ello, algunos caciques nunca se subordinaron plenamente: Domingo Manduré, por ejemplo, terminó cruzando el Uruguay con muchos de sus partidarios para asentarse en tierras que desde hacía dos décadas eran riograndenses.

Los caciques tradicionales usualmente cambiaban su lealtad de acuerdo a los cambios coyunturales que se operaban en el tembladeral político que generó la revolución. Andrés Artigas, sin embargo, siguió leal hasta el final al artiguismo, lo cual derivó en su derrota militar y su apresamiento por parte de los portugueses en 1819. 

 

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