Museo Prohibido No Tocar un lugar para descubrir en el corazón de Buenos Aires

Este espacio se ha convertido en un centro de aprendizaje activo que fomenta la curiosidad y la creatividad, beneficiando tanto a visitantes como a la comunidad local.
jueves 11 de julio de 2024 | 11:12hs.

El Museo Prohibido No Tocar, ubicado en el Centro Cultural Recoleta en Junín 1930, es una joya escondida en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires, que desafía las normas tradicionales de los museos al invitar a sus visitantes a explorar, descubrir y experimentar a través del tacto. Este museo se erige como un espacio inclusivo y accesible que rompe con las convenciones y ofrece una experiencia única y multisensorial.

Desde su fundación, el lugar ha estado dedicado a crear un entorno donde las personas de todas las edades y capacidades puedan interactuar con el arte y la ciencia de una manera directa y personal. Aquí, las exhibiciones están diseñadas para ser manipuladas, tocadas y exploradas. Este enfoque no solo hace que el aprendizaje sea más dinámico y divertido, sino que también permite una mayor comprensión y aprecio por los objetos expuestos.

El museo cuenta con una amplia gama de exhibiciones interactivas que abarcan diversas áreas del conocimiento. Con modelos científicos y tecnológicos, cada pieza está acompañada de información detallada y actividades prácticas que invitan a los visitantes a aprender haciendo. 

Con la exhibición de modelos anatómicos permite a los visitantes comprender el funcionamiento del cuerpo humano a través del tacto, y las reproducciones táctiles de esculturas clásicas, que brindan una nueva perspectiva sobre la historia del arte.

Además fomenta la curiosidad, la creatividad y el pensamiento crítico con actividades de resolución de problemas y construcción convirtiéndose en un museo que se esfuerza por ser un centro de aprendizaje activo y participativo.

El espacio también colabora con escuelas promoviendo el aprendizaje fuera del aula. Estas iniciativas no solo benefician a los estudiantes, sino que también fortalecen los lazos entre el museo y la comunidad local.

Visitar el museo es una experiencia que trasciende la simple observación pasiva ya que el aprendizaje se convierte en una aventura sensorial que despierta la imaginación y estimula todos los sentidos. Es un lugar donde las manos son las protagonistas y el conocimiento se construye a través de la interacción directa con el mundo que nos rodea. En un entorno culturalmente rico como Buenos Aires,se destaca por su enfoque innovador, testimonio de cómo los museos pueden evolucionar para ser más abiertos e interactivos 

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