La familia cedió la centenaria imagen mediante un comodato

Historia de la imagen de San Antonio que engalana la Catedral de Oberá

En 1920, antes de su fundación, se celebró la primera misa católica en la comuna. La liturgia era coronada por la imagen del santo traída de Italia por Ernesto Bárbaro
sábado 15 de junio de 2024 | 6:04hs.
Los inmigrantes italianos eran muy devotos al santo. Foto: Daniel Villamea
Los inmigrantes italianos eran muy devotos al santo. Foto: Daniel Villamea

Si bien Oberá fue fundada el 9 de enero de 1928, casi una década antes los primeros inmigrantes católicos ya celebraban misa rodeados de la inmensidad de la selva misionera. La precariedad de entonces contrastaba con el brillo de una imagen de San Antonio de Padua traía desde Europa por el inmigrante italiano Ernesto Bárbaro y su esposa Juditta.

Fue así que la primera celebración cristiana de la cual se tiene registro en Oberá data de 1920 y se realizó en la casa de la familia Bárbaro, la cual ese mismo año se asentó en la zona y fue protagonista de la historia local.

La imagen de San Antonio coronó centenares de casamientos, bautismos y comuniones. La misma imagen que ahora con enorme generosidad la familia Bárbaro cedió temporalmente para que sea exhibida en la Catedral.

La entrega se oficializó ayer al conmemorarse el día del Santo Patrono de Oberá y la centenaria imagen quedará expuesta para los fieles y el público en general.

Según evocó la recordada Juana “Ticha” Bárbaro en una entrevista de El Territorio, antes de partir hacia América sus abuelos Ernesto y Juditta pasaron por Padua para pedir la bendición del Santo y con profunda devoción se comprometieron a levantar una capilla en su nombre apenas se asentaran en su nuevo hogar.

“La abuela Juditta había heredado un collar de oro que tenía una cadena gruesa como un dedo y que daba cinco vueltas a su cuello, y prometió donarlo para la construcción de una capilla en honor a San Antonio. Por eso, a pesar de las complejidades de la vida cotidiana en el monte, ni bien se instalaron ya empezaron a trabajar para cumplir con la promesa”, había relatado Juana, ya fallecida.

Tesoro familiar
En aquellos años, con enorme sacrificio un sacerdote llegaba desde la localidad de Bonpland para celebrar las misas que se realizaban en la casa de la familia Bárbaro, en lo que actualmente es la esquina de calle México y avenida Italia de Oberá.

La devoción de don Ernesto era tal que todos los 22 de diciembre cosechaba sus primeras uvas y las ofrendaba a la iglesia.

“Nosotros éramos chicos y sabíamos que no podíamos tocar las uvas hasta que el sacerdote recibiera la ofrenda en un canasto de mimbre que también fabricaba el abuelo. Así de fuerte era el lazo que tenía con su iglesia”, había relatado Juana.

Tras contactos con el obispo de Corrientes, monseñor Vicentín, en 1932 arribó a Oberá el padre Juan Tomala, el primer sacerdote católico que se asentó en la ciudad.

En 1937, por decreto del obispo Vicentín, fue erigida la primera parroquia sobre calle Córdoba y 9 de Julio.

En tanto, el 20 de julio de 1942 se conoció la noticia de la donación del terreno donde se construyó la Iglesia (hoy Catedral) San Antonio, en Sarmiento y Libertad.

Con la inauguración del templo, la imagen del Santo quedó en resguardo de la familia Bárbaro, la cual ahora cedió a través de un comodato.

Así, un verdadero tesoro familiar puede ser compartido con la comunidad toda como lo que es: un ícono de la historia de Oberá.

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