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El tubérculo se desarrolla en unos cuatro meses

El rentable cultivo de batata los alejó del carbón

Un joven productor contó el cambio que significó para su familia dedicarse a un cultivo en particular para abastecer a las ferias francas. Ya piensan en mecanizarse
sábado 18 de mayo de 2024 | 6:05hs.
Ricardo muestra la camioneta familiar llena de bolsas de batatas.
Ricardo muestra la camioneta familiar llena de bolsas de batatas.

La especialización en el cultivo de batata le permitió a una familia de Cerro Azul poder proyectar mejoras en su chacra en muy pocos años. Esto lo lograron luego de una buena experiencia de comercialización en las ferias francas y prestando atención a la necesidad de los consumidores. Así, Ricardo Dos Santos (18) contó la evolución del trabajo con su familia y el entusiasmo que tienen por seguir mejorando lo que producen. Destacó que su trabajo de investigación en 5º año fue sobre la producción de batatas y que esto luego lo pudo aplicar en las mejoras que fueron implementando en su chacra.

“Soy productor de batata, pero esto que hacemos en realidad lo comenzó mi papá hace unos seis años atrás. Anteriormente él se dedicaba a la producción de carbón vegetal y teníamos algunas verduras variadas. No una especialización como tenemos ahora”, diferenció el joven de Cerro Azul, en diálogo con El Territorio.

En cuatro meses, grandes batatas.

Siguió el relato recordando lo trascendental que fue la experiencia de venta en una feria de Posadas para arriesgar lo que tenían y dedicarse casi con exclusividad a un único cultivo. “Ahora nos dedicamos más a la verdura y batata gracias a la feria, que fue un cambio importante en nuestras vidas, ya que antes no teníamos esta posibilidad. Por la participación en la feria se dio en gran parte todo lo que tenemos hoy. Gracias a la gente que nos compra en las ferias”, resaltó.

Ricardo detalló que el comienzo de todo fue por una experiencia que tuvo su padre. “Mi papá antes tenía la producción de carbón y también era tabacalero, pero no nos alcanzaba la plata. Un día juntó unas bolsas de batata y mandioca que teníamos en la chacra y fue a vender a la feria. En esa oportunidad vendió todo y volvió con más plata que haciendo carbón en todo un mes. Así que nos juntó y nos dijo que había que plantar más. Sufrimos un año hasta que nos pudimos acomodar con los ingresos y después fuimos mejorando, nos pudimos comprar una camioneta y gracias a eso logramos mejorar más”.

Recordó también que se habían dado cuenta que la batata tenía buen rendimiento por superficie. “En un lote de 50 por 50 metros sacábamos más que en igual superficie plantando pepino o zapallito. Es también por una cuestión climática, la batata no es tan exigente. Y otros cultivos como tomate o morrón tenían un costo más elevado. Así que por todo eso nos fuimos especializando más en el cultivo de batata”.

Ricardo acotó que sus estudios en una escuela de la familia agrícola también le ayudaron a mejorar el emprendimiento familiar. “Estudié en la EFA Santa Teresita, de Alem, y gracias a eso me pude especializar un poco más en lo que es producción de batata. Mi proyecto de 5º año fue sobre esta producción. Actualmente estamos plantando la variedad Morada Inta, es muy particular en la zona y tiene lindo rendimiento, más que la que plantamos antes que era la Rosada Inta”.

Un buen alimento

Ricardo contó que además de la productividad la batata es un excelente alimento, ya que tiene más vitaminas y propiedades que otros vegetales. “Es muy nutritiva, tiene muchas vitaminas y va muy bien con todas las comidas”.

Detalló en cuanto a rendimiento: “Estamos sacando unas 5 mil bolsas en el año, que equivale a 100 mil kilos para las ferias, para los vecinos que hacen reparto en la ciudad de Oberá y Posadas. No tenemos quejas para el cultivo, nos falta algo de herramientas que pensamos conseguir más adelante, estamos trabajando para ello. Nos falta un tractor, por ahora contamos sólo con una rastra (para arar la tierra) que tiran los bueyes que tenemos”.

Evaluó que “para potenciar más la producción se necesita una máquina como un tractor, con eso podríamos acelerar la producción”.  

La producción

El joven productor explicó que llegan a hacer hasta cuatro cosechas al año, dependiendo del impacto de los meses de invierno. “Por cosecha se cargan unas 1700 bolsas de 20 kilos, que se venden por kilo en las ferias y también hay algunos clientes que nos compran por bolsas”.

En cuanto a los valores que reciben por su producción reconoció que “por ahora los precios no son muy buenos porque mucha gente estuvo plantando y recién estamos por entrar al invierno. En invierno sí el producto puede alcanzar precios altos porque en muchas zonas baja la producción. Nosotros al tener las plantaciones en un lugar alto, no nos estuvo afectando tanto las heladas y podemos sacar una buena cosecha”.

Según se explicó la batata tiene un tiempo de crecimiento de casi cuatro meses hasta ser cosechada. Y en las plantaciones también se aprovechan los tubérculos para generar plantines que son aprovechados en una siembra posterior.

Para reconvertirse debieron ampliar el área de siembra en su chacra.

“Las batatas se sacan antes de los cuatro meses, porque también tiene un ciclo, cuando pasa su tiempo se empieza a picar, a pudrir y así es una batata que no se logra comercializar ni en la feria ni en los mercados ya que queda deformada. La gente busca una batata de entre 200 y 300 gramos y de una planta se sacan entre 4 y 5 kilos, si la producción es buena. Una producción pobre nos da entre 2,4 y 3 kilos por planta”.

Entre los trabajos más requeridos para mantener plantaciones se resaltó la limpieza y el laboreo de los suelos, que en gran parte se realizan de forma tradicional con azadas. “Hay que limpiar el lote, se lo descontamina de malezas y de otros virus y se resurqueda”.

Detalles para un buen crecimiento

Al hablar de la batata, Ricardo mencionó tanto detalles técnicos, como cuidados especiales y conocimientos de cómo se comporta la planta ante los estímulos que puedan brindarle. Notoriamente destacó y demuestó su dedicación en lo que hace.

“Dependiendo del PH del suelo, que no sea muy ácido, el cultivo de batata requiere un PH de entre 6 y 7 para una buena calidad, ya con un PH más ácido la planta no va a crecer, no va a dar el rendimiento que esperamos, para eso aplicamos cal al suelo, como para regular el PH, se hace un análisis previo, se mide la cantidad en cuántos gramos va a ir por cada lote y ahí se trasplantan los plantines”.

Comentó que de las batatas que no alcanzan un buen tamaño sacan plantines. “Cuando el plantín tiene unos 25 centímetros se hacen pozos, con una zaracuá se usa como una lanza, se hace el pozo a mano y otra persona va plantando atrás. Se tiene que lograr una profundidad de unos 15 centímetros, es una práctica que tenemos para dejar el suelo bastante flojo”.

Luego de estos trabajos de plantación también se aplican insecticidas para mantener alejados a los insectos durante la etapa más vulnerable de las plantas en su camino a la madurez. Unas semanas después relató que una práctica habitual es esparcir azufre para fortalecer a las plantas y espantar plagas. “Funciona como un plaguicida, con el olor que tiene el azufre los bichos salen disparando”, precisó.

La producción, lavado y venta

En cuanto a la organización para la cosecha y posterior venta, Ricardo explicó que son variados los trabajos antes de separar las bolsas para enviarse. “Antes de cosechar hay que levantar pedidos, llegamos a sacar unas 200 bolsas por semana a veces más, depende de la época del año. Ahora hay un exceso de oferta en toda la zona, es una época donde todos los vecinos tienen y necesitan vender, entonces el precio baja. Fuera de está época el precio es bueno”, aseguró el joven.

Se detalló que una vez cosechadas en bolsas de 20 kilos, las batatas se llevan a un galpón de almacenamiento. Allí hay una pileta donde se saca la tierra extra que pudieran tener los tubérculos. Luego se hace otro lavado y ya el producto queda listo para ser embalado.

En algunas bolsas van las batatas de mayor calidad y en otras las que no entran en esa clasificación. Según se explicó, la estética determina mucho el valor del producto final. En ocasiones si no se logra vender todo, los tubérculos también terminan siendo usados como comida para los animales (vacunos, porcinos, gallinas).


Innovando con ayuda de los biofertilizantes

Ricardo destacó en su relato que más recientemente estuvieron notando mejoras en el crecimiento de las plantas con el agregado de biofertilizantes que les proveen desde el Estado provincial.

“Es un líquido que trae todo lo que la planta necesita, tiene un olor bastante feo pero para la planta es espectacular. Se coloca un litro por 20 litros de agua y a los cinco días se ve el efecto de la planta que mejora en color y aspecto. Es muy bueno, es recomendable para cualquier tipo de hortaliza no es tóxico”, agregó el joven agricultor.

Además recordó que aplican otros suplementos tradicionales para asegurar el buen crecimiento. “También en los lotes se aplica triple 15 que tiene los tres minerales principales para fortalecer a las plantas. Ahora un lote nuevo no precisa agregados, el suelo es fértil y contiene todo lo necesario. Si hay un clima más caluroso las malezas vienen más rápido y se debe limpiar más”.

Mucha producción desde diciembre en Misiones

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