Pablo Friederich, líder y fundador de Pablo y su Grupo

Pablo y su Grupo, furor: el trabajo en la chacra y shows los findes

Un hit le cambió la vida para siempre y pudo cumplir el sueño de sonar en la radio y que pidan su música. De no saber tocar a recorrer toda la provincia, Corrientes y Paraguay y Brasil
sábado 11 de mayo de 2024 | 6:05hs.

Era 2017 cuando Pablo Andrés Friederich (36) se sentó rendido frente a la computadora. El proyecto con Julio Da Rosa - ex integrante de la banda del gran referente de la música cervecera Jorge Ratoski - se había disuelto después de un año. En ese tiempo había crecido mucho como artista, se había profesionalizado y sentía que era un paso atrás. 

Por su mente pasó dejar la profesión de músico, esa que había empezado a los 15 años casi de forma autodidacta y que lo había llevado por varias bandas en su Garupá natal. Pero entonces su padre, quien nunca lo había alentado demasiado en esa faceta, le dijo que tenía prohibido vender sus instrumentos y abandonar.

Debía trabajar todos los días en la carnicería para poder dedicarse a lo suyo el fin de semana, pero con el empujón paternal y el acompañamiento de su pareja se propuso crear algo nuevo.

Su show en la FNI fue aclamado.

Hizo una nueva formación que se empezó a promocionar como Pablo y su Grupo. Se movía mucho para conseguir fechas hasta que tuvo la idea de grabar el cover de No te creas tan importante, un hit que explotó. Todo cambió y cumplió el sueño de que lo escuchen en las radios, que la gente coree su nombre, de girar y vivir de la música.

En una entrevista con El Territorio, Pablo, uno de los nuevos referentes de la música cervecera y bailantera, contó sobre su formación y crecimiento en el plano artístico, además de cómo lo combina con el trabajo en la chacra, especialmente después de la pandemia.

En la actualidad vive junto a su pareja e hijo en la localidad de Aristóbulo del Valle, donde administran una bailanta. Y cuando no está recorriendo con su show la provincia de punta a punta, Corrientes, Paraguay o incluso Brasil - en la semana del Día del Trabajador tuvo 22 shows -, también explota campos de su padre en San Ignacio.

¿Cómo se inició tu relación con la música?

Yo arranqué más o menos a los 15 años con el tema de querer aprender música. En mi casa no hay nadie que sea músico, pero yo igual quería, me gustaba. Mi papá me llevaba a la casa de unos amigos de él en Dos de Mayo y ahí veía cómo tocaban la guitarra. Yo, en vez de ir a jugar, me quedaba a mirar.

Después uno de ellos fue a trabajar con el papá y llevó una guitarra con dos notas. Yo miraba cómo estaba escrito, porque en realidad no entendía, había un dibujo de seis cuerdas y mostraba cómo se pulsaban las dos notas esas. Empecé a probar y a los pocos días mi mamá ya me escuchó rasgando un chamamé más o menos y cantando. Por lo menos eso era lo que yo creía. 

Vino y le dije que me gustaba eso, traté de ir atrás de los músicos para que me enseñen más notas y ahí, al poco tiempo, empecé a tocar con un grupo. Hoy toco casi todos los instrumentos, pero en realidad quería tocar el teclado, quería aprender,  pero me decían “bueno, yo te presto mi teclado si vos me cantás un tema”. Así fuimos, él tocaba el teclado y yo obligadamente tenía que cantar, que no era lo que me gustaba, pero las circunstancias de la vida hicieron que hoy cante.

Al poco tiempo, antes de cumplir los 18 años entré a un grupo más renombrado, que se llamaba Los Justicieros, que tenían su propia bailanta. Después Los Facheros de Garupá y Banda Nueva. Cuando tenía 19 años y ya me había recibido del colegio, empecé a trabajar y pude comprar los instrumentos. Ahí formé mi primera banda, que se llamaba Banda Express.

Ya estaba con un grupo a cargo, algo muy difícil para mi edad, tenía que moverme con el tema de fechas y no tenía vehículo para mí, como recién arrancaba. Mi papá medio que renegaba para prestarme la camioneta y a veces nos costaba el combustible, porque en realidad nadie nos conocía. Grabábamos cosas lindas y ni así la gente nos escuchaba, le pedíamos a músicos renombrados para que graben con nosotros y no había caso, no querían.

Pero ya estabas invirtiendo en tu pasión...

Yo soñaba siempre con esto, por ahí no tenía mucho apoyo pero quería que funcione y que vaya para adelante. Quería que nos escuchen. Después me acompañé con mi señora,  empezamos a vender carbón e íbamos a los bailes . Porque al no tener un contrato, en vez de a cantar iba a bailar. Íbamos a los shows de Ratoski, era y soy muy fanático de él o de los Bohemios.

Ahí decía: ‘¿Será que algún día la gente me va a aplaudir, van a bailar mi música, van a pedir mi música en la radio?’. Yo soñaba con eso, que pasen mi música en la radio, era un sueño. No podía creer que alguien pida ‘che, pasame música de Pablo”. Era raro de pensar.

¿Cómo se dio ese crecimiento?

Después de Banda Express me junté con Julio Da Rosa, que era tecladista de Ratoski en ese momento. Tocamos sólo un año juntos, pero un año que me sirvió para aprender muchas cosas, a pulir más, a saber ensayar, a tener un repertorio diferente de lo que venía haciendo en Garupá. En un tiempo donde sólo dos grupos mandaban en la provincia, Ratoski y Bohemios, eras fanático de uno o de otro. Y además mandaba mucho más la cumbia que todo el cervecero, venía cualquier grupo de cumbia allá y se iban todos allá y al otro baile con los misioneros no salía.

Yo pensé ‘tengo que hacer algo nuevo’, y empecé a grabar algo más moderno, canciones siempre de amor,  que no tengan el mismo tipo de sonido que ellos dos. Así que cuando nos separamos con Julio Da Rosa hice Pablo y su Grupo.

Al primero que llamé fue al dueño de una bailanta de San Vicente. Me dijo ‘no, cómo va ser eso, ese no es un nombre, no tiene sentido’.  Me propuso promocionar como Banda Express y le dije:  ‘No, se llama Pablo y su Grupo, si no querés contratame no hay problema”. Y así, peleando con la gente, me fueron contratando.

Gracias a que empezamos a tocar en más lugares grabamos un cover que es No te creas tan importante. Nuestra primera canción, un antes y un después en mi vida  porque me acuerdo que me paseaba por la Costanera de Posadas y todos los jóvenes lo ponían en los autos. Yo caminaba al lado y la gente no sabía que era mi música.

Y ahí no sólo tocábamos en las bailantas, empezamos a ir a los boliches. Metrópolis, Pan y Manteca un montón de boliches que antes no nos contrataban ni locos. Empezamos a entrar en los casinos. Hoy en día los casinos de Oberá y Eldorado, que convocan más gente, no te traen nunca un grupo de cumbia, sólo músicos misioneros.

Estaba en la carnicería y tenía que dejar de atender para hablar con las radios  y me contaban que de cada diez llamadas, ocho pedían ese tema. De un día para otro Pablo y su Grupo se volvió famoso por una canción. Y ahí vinieron a escuchar más canciones que habíamos grabado, llegaron más éxitos y se grabaron otras que fueron más éxitos que le agregaron a ese álbum que recién estaba por salir.

¿Ahí empezaron las giras, en 2017?

Apenas grabamos eso y el primer baile como grupo fue en un salón de Capioví. Fuimos allá y el tipo ya le tenía a Bohemios, creo que estaba Ratoski también, y no podía agregar uno más porque no tenía más plata. Ahí yo le digo ‘pagame 2.000 pesos nomás para que yo les pueda pagar a los músicos y el combustible y te mostramos la música. Si te gusta, seguimos laburando”. Entonces nos acomodó. Yo no gané nada, pero fuimos, tocamos y toda la gente se paró a filmarnos, fue una locura. El tipo vino y me dijo “Pablo, necesito más fechas sí o sí”. Entonces le dije que nuestro caché tenía que ser de 5.000 pesos y el hombre aceptó igual.

Se nos llenó de fechas, los martes y los jueves era fijo tocar en Paraguay, sí o sí. Y después viernes, sábado en Misiones por todos lados. Hacíamos más o menos tres shows por noche.

Veo que tenés muchas ocupaciones como en la chacra, ¿pero podrías vivir de la música?

Sí, en realidad yo vivo de la música desde que dejé las tres carnicerías que tenía, porque cuando empezó Banda Express tuve que abandonar, no había forma. Yo tocaba entre semana y al otro día estaba fundidísimo para continuar, ya peligraba que me corte. Hasta que le dije a mi señora: ‘Vamos a dejar, yo no puedo más, con el resto vivimos bien. Se gana re bien’. Abandonamos las carnicerías y nos quedamos con una nomás y al final esa también guardamos las herramientas.

Pero un poco después de la pandemia tuve que abrir un poco más las cosas que hacíamos en la familia. En ese tiempo pasamos tan pero tan mal que vivíamos sólo de los eventos y tuvimos que agarrar y hacer otras cosas. Empezamos a plantar yerba, hacemos ganadería y eso nos llevó a abrir el paraguas y nos llevó a no depender sólo de la música.

Hoy en día no da para vivir sólo de la música y tuvimos que hacer varias cosas. Producimos carbón, carne, yerba. En la pandemia vendíamos mandarinas y cítricos para poder seguir saliendo adelante.

Hoy hay muchos shows y los artistas coinciden que el crecimiento se dio después de la pandemia.

Sí, hay muchos shows, pero el valor no se compara. Antes con un show podrías comprar un instrumento, era lo que valía en ese tiempo, y hoy en día tenés que hacer diez shows para comprarte un teclado. Hasta para cambiar las gomas del vehículo te cuesta mucho en esta época, tenés que laburar mucho pensando en eso. Para comprar una camioneta tenés que sufrir vendiendo yerba y acoplando a la música.

Para sobrevivir en la pandemia igual tocábamos en eventos chicos y después de eso, cuando se abrió, hacíamos muchos eventos con la gente toda sentada, con ese protocolo que inventaron. Al pasar ese largo tiempo sin tocar fuimos a tocar en Oberá y la gente se paraba en su mesa y gritaba y aplaudía. Era una locura y me emocioné tanto que no podía cantar, me largué a llorar por el sufrimiento que tuvimos con mi familia, pasamos tan mal picando leña, plantando yerba sin un peso. Teníamos para comer porque vivimos de la chacra, plantábamos y criamos animales. Otros músicos habrán pasado peor.

Eso hizo que hoy en día no tenga sólo un rubro, yo laburo toda la semana en la chacra y el fin de semana me dedico a la música. No tengo un día libre. Más con esta situación que suben todas las cosas y yo en vez de subir el caché del show tengo que bajar para poder ir amoldando, para esa persona que quiera hacer un cumpleaños y es fanática, quiere que estemos nosotros y no llega. Menos vamos a llegar nosotros si dependíamos de todas esas fiestas particulares o de la gente que iba al baile.

Más allá de lo económico, ¿por qué crees que existe este boom de música cervecera y bailantera de bandas como la tuya, Cristian y la Ruta, Luciano y su Grupo o Julio Da Rosa?

Y... si te ponés a pensar. son todos grupos nuevos, que modernizaron su música, hicieron que la música escuchen más los jóvenes. Cristian (Wagner) se tira un poco para la cachaca, que atrapa a más juventud, nosotros tratamos de mantener nuestra música y mantener la gente. Siempre nos sigue la gente grande porque todavía tenemos el estilo cervecero, Luciano y Cristian ya son más cachaqueros o cumbieros. Pero siempre teniendo a los cerveceros en el medio, el show de ellos tiene mucha música brasileña, mucha música de Misiones.

Tenemos mucha gente ucraniana, alemana, entonces en el show siempre tiene que existir ese tipo de música. Siempre tiene que estar una kolomeika, porque si hay algún conocido que sea ucraniano te va a mirar mal. Tiene que haber polka o cachaca, tenes que hacer súper variado, desde chamamé hasta cumbia. Tiene que haber todo.

¿Qué proyectás en tu carrera?‘

Yo nunca soñé cerquita, siempre sueño lejos, pero con los pies sobre la realidad. En el tiempo que se pudo compramos un colectivo, así que tenemos un colectivo como las bandas brasileñas. Me acuerdo que en ese tiempo las bandas brasileñas venían mucho acá y cobraban mucho más que nosotros, entonces aprovechamos la fama e hicimos una imagen igual a la de los brasileños. Tenemos estructura, iluminación, sonido, pantalla, todo completo para poder brindar un recital igual al de los brasileños, que eso hizo que también nos posicionemos en Misiones como un grupo bueno y no un grupo más.

Ahora, en este tiempo que está más complicado, lo que se está haciendo es grabar con artistas de otros lados, se grabó un tema con una artista dominicana hace poco tiempo, Sheily Varela, que está siendo furor. Fusionamos bachata con el cervecero, eso nadie había hecho antes. Fuimos de viaje con mi señora y en el hotel la conocimos, nos hicimos conocidos, amigos y logramos grabar una canción que a ella también le gustó porque mucha gente de acá le sigue. Ahora estamos haciendo lo mismo, pero con otros artistas de Brasil para tratar de instalarse un poquito más y que no sea sólo en Misiones.

Pablo Friederich

Cantante
Tiene 36 años y es oriundo de Garupá. De una familia de metalurgicos, es el único que se dedicó a la música desde los 15 años.

Formó parte de Los Justicieros, Los Facheros de Garupá y Banda Nueva. A los 19 años fundó Banda Express y en 2017 Pablo y su Grupo. Vive en Aristóbulo con su pareja e hijo.

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