En cooperativa exportan a Brasil

Tabaco de invierno se perfila como actividad importante en la ruralidad de Fracrán

El grueso del trabajo se hace en los meses de menos calor, requiere menos insecticida y abono, el rinde es mejor y se paga al contado a precio superior, justificaron los productores
sábado 09 de marzo de 2024 | 6:06hs.
Tabaco de invierno se perfila como actividad importante en la ruralidad de Fracrán
Tabaco de invierno se perfila como actividad importante en la ruralidad de Fracrán

En la extensa zona rural de Fracrán, en las colonias más retiradas del casco urbano, cerca de 3.000 familias introdujeron en sus chacras el cultivo de tabaco de invierno. La alternativa tiende a tornarse una de las principales actividades económico-productivas del lugar y su impacto positivo genera movimiento en el comercio de la zona. Más rentabilidad, menor uso de insumos y meses frescos para trabajar son los principales atractivos de dicho cultivo anual.

El tabaco de invierno fue incorporado desde Brasil a la zona de Fracrán y Bernardo de Irigoyen, las localidades de la provincia de Misiones donde se cultiva el mayor número de plantas, hace más de dos años. Se trata de una variedad de tabaco que, a diferencia del Burley que se cultiva en la tierra colorada, ofrece varios beneficios que lo vuelven una actividad de enorme interés para los pequeños productores que buscan sacar la mayor rentabilidad de sus proyectos productivos para mejorar la calidad de vida.

“Se siembra en invernáculo o canteros, lleva menos agua y necesita mucha sombra”. Fotos: Carina Martínez

Uno de las grandes diferencias con el sistema de plantación de tabaco en la provincia pasa por la manera de liquidación del producto, que es manejado por grandes empresas tabacaleras, que al momento del acopio, realizan al productor un pago parcial, con los descuentos por obra social e insumos, y el restante de ganancia es abonado con el conocido retorno. Este sistema de trabajo hace que la actividad se torne poco rentable y no justifique los gastos y el enorme esfuerzo que realizan las familias durante casi todo un año.

Muchas familias muestran descontento porque cuando cobran el retorno, la devaluación es tanta que ya no logran concluir algunas de las proyecciones, como comprar un auto, arreglar la casa o comprar algún implemento agrícola que facilite las tareas. Por lo tanto, la venta directa, sin intermediarios y el cobro de contado, con un precio por kilo que supera 1.500 pesos al valor que pagan las empresas en Argentina hacen que a esta época del año, las plantas de tabaco de invierno sean la vedette de las chacras en Fracrán.

Por su buena adaptación al suelo misionero, necesita menos abono.

Como el principal y único comprador es Brasil, los productores se han organizado y crearon una cooperativa con el objetivo de exportar la producción, convirtiéndose en los primeros en la provincia en buscar legalizar el comercio del tabaco de invierno.

En este caso, la entidad se fundó con poco más de 60 socios, con la expectativa de que se sumen muchas más familias tabacaleras. Hace pocas semanas dieron inicio con los primeros trámites y esperan avanzar con las gestiones para que todo esté listo a mediados de agosto, cuando los primeros kilos de tabaco estarán en fardos, listos para pasar la frontera.

La expectativa y los objetivos de los productores generan enorme entusiasmo en un municipio con poco más de un año de fundación municipal y más de 115 años de historia, precisamente por el movimiento económico que genera en la actividad comercial el hecho de que el colono cobre la totalidad de kilos y pueda invertir en algún bien y hacerlo de contado, tanto en Fracrán como en localidades vecinas, tanto que algunos comerciantes notaron un alza en las ventas con las primeras ventas de tabaco que realizaron algunas familias.

Uno de los referentes del sector y presidente de la Cooperativa Agroindustrial Tabacalera de Fracrán Limitada, Claudio Amaro, fue quien compartió con El Territorio sobre la experiencia del cultivo en el municipio y explicó, las características y diferencias entre el cultivo tradicional.

“La gente está cansada con el bajo precio del Burley, el manejo y forma de pago, buscan esta alternativa porque es una época mejor de trabajar, porque se cultiva durante los meses de otoño e invierno, es una gran diferencia con el tabaco de acá”.

Características del cultivo

La fase más delicada del cultivo de tabaco de invierno es la siembra. Ocurre entre diciembre y enero, meses en que se registran los valores más elevados de temperatura y esta es una variedad que necesita germinar en ambiente fresco y bajo la sombra.

“Se siembra en invernáculo o canteros, lleva menor cantidad de agua y necesita mucha sombra. Se coloca mediasombra sobre el cantero o carpa negra, tiene que nacer en un ambiente de invierno”, explicó Amaro sobre la primera etapa del cultivo que, si fuera el caso del tabaco tradicional, no es necesario generar un ambiente fresco o sombra.

Soporta bien las heladas, que son positivas, y aguanta más tras el despunte.

Una vez las mudas alcanzan el tamaño ideal, de unas cuatro o cinco hojas, es momento de llevarlas al rozado. Previo a esto, los productores han realizado la preparación del suelo, que básicamente consiste en la limpieza y arado del suelo que facilita la realización de los huecos donde se introduce la planta. En esta fase, Amaro hizo referencia a una de las ventajas de plantar en los meses de frío.

“Los insectos ya no lo persiguen como ocurre con el tabaco de acá, lo que es muy positivo porque no se usa tanto insecticida y la planta crece sin retrasos”.

Así como la disminución en el uso de los insecticidas, el tabaco de invierno requiera el 50% menos de abono: “Si en el otro usamos 50 gramos de abono por planta, este lleva entre 25 o 30 gramos, porque es una variedad que se desarrolla muy bien en nuestro tipo de suelo”, aseguraron las familias.

Así como las características del suelo, los días de frío e incluso heladas leves, favorecen el desarrollo de las hojas, que terminan por ser las que al finalizar la cosecha le dan el valor al producto. “El frío ayuda a que engrosen las hojas, se abra y extienda la planta; si cae una helada muy grande, puede causar daños en las hojas de arriba, pero en general es un fenómeno positivo para este tabaco”.

Una vez que la planta comienza a largar las flores, se realiza el despunte, esto es romper el tallo superior con la flor o pimpollo y es donde describieron otra de las ventajas de esta variedad “Después del despunte tiene una duración de hasta 80 días, eso hace que incorpore más peso en la plata. El tabaco tradicional sólo aguanta 25 días después del despunte y sí o sí hay que cosechar porque se echa a perder”, detallaron los productores.

Luego del despunte y la “bajera” -esto es retirar, algunas hojas de la parte inferior de las plantas-, a mediados de junio/julio las familias se preparan para la cosecha. Para ello deben disponer de un espacio, en su mayoría conocido como galpón. En algunos casos secan el tabaco al aire libre. La cosecha consiste en cortar la planta y transportarla, en acoplados de tractor o carros de buey, hasta el espacio determinado donde se cuelgan las plantas.

En ese sentido, aclararon que “la mayoría de las familias primero hacen un secado afuera, es decir se cuelga la planta en alambres y luego se traslada al galpón para que se termine de escurrir la humedad que absorbió, esto le da un secado de mayor calidad”, lo que influye al momento de la clasificación, enfardado y pesaje, y en consecuencia en la rentabilidad de los tabacaleros.

Clases y precios

La clasificación es una de las etapas más importantes, que requiere atención y buen tacto. Con las manos y el buen ojo, los colonos analizan hoja por hoja y la separan en este caso en tres variedades. Se arman manojos, los que luego se colocan en una caja de madera uno sobre otro, se concluye con el atado con hilo para que se formen los fardos.

En lo que respecta la clasificación son tres las clases: cuarta, que incluyen las hojas más dañadas de la parte inferior; mediana, que corresponde a las hojas de la mitad de la planta; y corona, que son las de la parte superior, tratándose de un tabaco con mucha fibra, similar al tabaco misionero.

De allí el interés del mercado brasileño, tanto que, de darse buenas condiciones del tiempo, la planta alcanza a pesar 300, 320 o 330 gramos por planta.

Teniendo en cuenta ese valor, y que el promedio por familia ronda las 15 mil plantas -algunas llegan a las 30 mil plantas-, se habla de 4,8 toneladas de tabaco por familia, lo que al valor actual que ronda de 3.500 a 3.800,00 por kilo, equivale a un promedio de 15 millones de pesos por zafra, por familia, lo que sin duda impacta de manera positiva en la calidad de vida de la zona rural.

En Misiones el kilo el tabaco tradicional se paga de 2.500 a 2.800 pesos por kilo y el colono debe  esperar unos cuantos meses para recibir el total de su dinero, lo que hace contraproducente el cultivo.

En tal sentido, Amaro reconoció: “En estos dos años que la gente comenzó a plantar, uno ve como de a poco pueden mejorar su casa, comprar o reparar un auto, un tractor. La rentabilidad es buena y sobre todo el hecho de cobrar liquidado y no tener que esperar los centavitos de retorno que ofrecen las empresas acá que se torna nada con la inflación. Cada uno tiene su producto, lo maneja y pone el precio a su trabajo”.

“El colono vive mucho mejor porque no tiene que padecer las altas temperaturas, trabaja con menor cantidad de mano de obra en meses donde las condiciones del tiempo son agradables para la ardua labor de la chacra y sin usar tantos agroquímicos”, concluyó el productor.

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