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Estuvo casi tres años preso por matar a un adolescente, fue absuelto por legítima defensa

Santiago Rafael López (22) recuperó la libertad este mediodía. El Tribunal Penal Uno de Oberá consideró que mató a Héctor Gonzalo Rodríguez (17) en legítima defensa propia. El crimen ocurrió en el barrio Evita de Villa Bonita, en abril de 2021.

miércoles 21 de febrero de 2024 | 14:07hs.
Estuvo casi tres años preso por matar a un adolescente, fue absuelto por legítima defensa
López junto a sus hermanas luego de escuchar el fallo absolutorio del tribunal obereño. //Fotos: Cristian Valdez.
López junto a sus hermanas luego de escuchar el fallo absolutorio del tribunal obereño. //Fotos: Cristian Valdez.

El Tribunal Penal Uno de Oberá absolvió a Santiago Rafael López (22) del delito de homicidio simple, considerando que en abril de 2021 mató al adolescente Héctor Gonzalo Rodríguez (17) en legítima defensa propia. En consecuencia, este mediodía recuperó la libertad luego de estar casi tres años en prisión.

Los magistrados Horacio Paniagua (en rol de presidente), José Pablo Rivero y Jorge Villalba (subrogante), decidieron -por mayoría- en consonancia con el requerimiento del abogado defensor, Juan Szymczak, quien en los alegatos insistió en la absolución de López "en razón de haber obrado en legítima defensa". La fiscal, Estela Salguero, solicitó una condena de 15 años de prisión de cumplimiento efectivo, que no prosperó.

"Gracias a Dios recuperé mi libertad", dijo López en diálogo con El Territorio, minutos después de la absolución y rodeado de familiares. "Pudimos probar lo que era, porque nada más con la verdad se sale adelante".

Lamentó el tiempo en prisión, del cual aseguró "no fue nada fácil de pasar, fueron dos años y diez meses en los que sufrí y aguanté muchas cosas", y en ese punto reiteró "el valor de haber defendido a mi familia y a un tercero", del que obvió dar detalles pero se trata de Alejandro Da Silva, con quien estaba la madrugada en la que ocurrió el hecho que derivó en la muerte de Rodríguez.

Sobre la continuidad de su vida, ahora en libertad, López dijo que piensa "seguir trabajando y pensando en progresar, como siempre lo hice".

Dos hipótesis

Para la única jornada de debate estaba prevista la comparecencia de siete testigos, entre los cuales se encontraban familiares de la víctima y del acusado. Solamente tres asistieron, todas favorables al ahora absuelto y quienes, de todas formas, aportaron poco y nada en sus nuevas declaraciones. Dos hermanas de López (Andrea y Fernanda) y un amigo (Alejandro Da Silva, testigo presencial) se mostraron dubitativos y acusaron olvidos "por el paso del tiempo" en relación a lo que vieron aquella madrugada del 24 de abril de 2021 en el barrio Evita de Villa Bonita, municipio de Campo Ramón.

Cabe mencionar que en la etapa de instrucción algunos testigos declararon que López se encontraba frente a su domicilio con Da Silva y otro joven, cuando repentinamente llegó Rodríguez junto a un primo (Alberto Urig) portando cada uno un machete, comenzaron a agredir a Da Silva y al intervenir López, también lo atacaron, por lo que éste corrió hasta el interior de su casa para ponerse a salvo y en ese marco de inferioridad de condiciones se defendió con un cuchillo que usaba para picar hielo, hiriendo de muerte a Rodríguez.

Otros (entre ellos el propio Alberto Urig) declararon que fue López quien comenzó a agredirlos en la calle, cuando pasaron frente a su casa, y en esas circunstancias Rodríguez corrió (al igual que Urig) escapando de López, quien de todas maneras los alcanzó, cuchillo en mano, y apuñaló a ambos, provocando entonces la muerte del adolescente.

"Me defendí"

Tanto López en su declaración como Szymczak en su alegato, abonaron la hipótesis de que el crimen fue en defensa propia y de su familia, que estaba en la casa. "Estaba frente a mi domicilio con Emiliano Urig y Alejandro Da Silva, cuando de golpe llegaron Alberto Urig y Héctor Rodríguez. Uno le pega unos planazos a Da Silva, que entra a mi domicilio corriendo y atrás van los agresores. Intervengo y le digo que paren, Urig me dijo que no me meta y me pegó un machetazo en la cabeza y Rodríguez un planazo en la cara. En eso caigo sobre una silla, luego al piso y me empiezan a pegar entre los dos. No pude ver nada, corría mucha sangre por el corte que me propinó, por eso me defendí con lo único que alcancé, que fue el cuchillo para picar hielo que estaba en la silla. Tampoco vi a quien lastimé, me estaban pegando y no alcancé a ver donde le propiné la herida", declaró López.

"Pasaron muy rápido las cosas", dijo, e insistió que "tampoco tenía intención de lastimar o matar a alguno de ellos. Nunca tuve problemas con ambos, Urig fue a la escuela conmigo, a Rodríguez también lo conocía del barrio". La autopsia determinó que el adolescente recibió una puñalada a la altura del pecho que lastimó la pared anterior del corazón, lo que produjo una hemorragia que derivó en un shock hipovolémico.

López negó haber atacado a Rodríguez en la calle y desestimó las declaraciones que lo colocaron corriendo a la víctima con un cuchillo en la mano hasta alcanzarlo, a más de una cuadra y media de su casa. "Sigo con secuelas, no puedo levantar peso", dijo, en relación a las heridas que sufrió y además, ante un informe obrante en el expediente que lo menciona como "problemático, violento y quilombero", aclaró: "Mi junta siempre fue gente mayor, trabajadora, no solía juntarme con borrachos y quilomberos. No andaba molestando a los vecinos, siempre estaba más en la colonia".

En consonancia con eso, Zsymczak apuntó que "López se defendió de una agresión ilegítima en su propio domicilio y recibió enormes heridas proporcionadas por los atacantes", y sobre eso amplió: "Actuó en legítima defensa utilizando un cuchillo para repeler la agresión de dos machetes en su domicilio, donde está él y sus familiares reposando, con el peligro que conlleva. No le quedó otra que defenderse, sino el muerto hubiera sido él".

"Se probó hasta donde se pudo que López se defendió de quienes lo atacaban y lo hizo con lo que tenía a mano, que fue un cuchillo para picar hielo", acotó el abogado obereño en sus alegatos finales, previo al requerimiento de absolución.

"No se defendió de nada"

La fiscal Salguero, en tanto, avanzó sobre la hipótesis contraria ponderando los testimonios de Alberto Urig y Jairo Ferreyra en la etapa de instrucción. El primero dijo que en las horas previas al crimen estuvo con Rodríguez cenando y luego, camino a lo de otro amigo, este le pidió que lo acompañara hasta su casa para buscar una campera y a la vuelta se encontraron con Da Silva y López, frente a la vivienda de éste último. En ese punto sucede una pelea (declaró Urig) por lo que López salió con un cuchillo y al ver eso ambos (Urig y Rodríguez) corren.

La fiscal apuntó que -según Urig- Rodríguez dijo "que corra porque López estaba armado con un puñal. Corrimos en direcciones opuestas. López me alcanzó y me dio dos puñaladas, primero en la espalda, luego me abrazó y me dio en la tetilla. Me defendí y le di dos machetazos". Después López "salió corriendo detrás de Rodríguez hasta alcanzarlo, tumbarlo, apuñalarlo y dejarlo en el suelo", dando por hecho que el crimen fue en la calle y no en el domicilio de López. Según el declarante, horas antes López había querido apuñalar a un tal Richard González "con el mismo cuchillo".

Salguero también valoró la declaración de Ferreyra, quien también durante la investigación aseguró haber visto a Rodríguez "corriendo por el camino y detrás López con un cuchillo. Lo corrió hasta tumbarlo y ahí le dejó tendido". Dijo "que todo empezó frente a la casa de López, por donde pasaron y le pegaron a Da Silva, pero se fueron, entonces se metió López y le corrió a los dos con un cuchillo".



"La versión de Albert Urig no es descabellada y es corroborada por Jairo Ferreyra", dijo la fiscal, dándola por cierta, y acotó que "toda la gente que estaba ahí vio y salió corriendo desesperada al ver a Rodríguez tirado en la calle. Eso desacredita los dichos de López, que miente porque nadie entró a su casa y no se defendió de nada. López aceptó el desafío y salió corriendo atrás cuando había desaparecido todo tipo de peligro para él, con esa arma lesionó a Alberto Urig y mató a Héctor Rodríguez".

"Es una persona sumamente agresiva, consume bebidas alcohólicas, es insoportable, tiene malos hábitos, es problemático y molesta a los vecinos, la conducta con su familia es un desastre y se junta con delincuentes y vagos", alertó la fiscal, poniendo en relieve además un antecendente criminal relacionado a otro homicidio en el que fue imputado siendo menor de edad y por el que estuvo privado de la libertad.

El pesado antecedente de López

No es la primera vez que el nombre de Santiago Rafael López aparece en un expediente judicial por homicidio. Precisamente, en febrero de 2018 (entonces de 16 años) fue detenido por el asesinato de Aníbal Dos Santos (41), quien agonizó una semana en el hospital Ramón Madariaga de Posadas debido a un traumatismo de cráneo que le costó la vida.

Todo comenzó el sábado 27 de enero del 2018 en la plaza central de Villa Bonita, ocasión en la que la víctima recibió un botellazo en la cabeza que le produjo una lesión irreversible que derivó en su deceso, registrado el 4 de febrero del mismo año.

Las pesquisas del caso determinaron que en un momento dado, tras un partido de fútbol, se produjo una gresca y Dos Santos fue impactado por una botella de cerveza que fue lanzada por Santiago Rafael López.

En primera instancia el acusado, que aún era menor de edad, se dio a la fuga con intenciones de cruzar al Brasil, donde tiene parientes. Pero dos días después fue detenido y puesto a disposición del Juzgado Correccional y de Menores de Oberá, órgano que dispuso que fuera entregado a sus progenitores para guarda y cuidado.

Pero días más tarde, tras el deceso de Dos Santos, el mismo juzgado ordenó su demora y al arribar al domicilio su madre le dijo a la Policía que el chico se había vuelto a escapar. Fue así que se inició un intenso rastrillaje de la zona y lograron la recaptura del entonces menor.

Ante la consulta de este matutino, una fuente judicial recordó que López fue imputado por homicidio preterintencional (involuntario), permaneció seis menes en el Correccional de Menores de Posas y luego recuperó la libertad. Tiempo después fue procesado por el robo de una moto, y finalmente, en 2021 detenido por el crimen de Rodríguez, del que ahora fue absuelto.

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