El mundo está loco, loco, loco… (X)

domingo 07 de enero de 2024 | 6:00hs.

Mientras revisaba algunos materiales para escribir este articulo, me topé con la frase: “la pérfida Albión” atribuida a Napoleón Bonaparte, y me parecía recordar que la había leído en algunos autores argentinos revisionistas, como un slogan de uso común y frecuente, y me pregunté si realmente le pertenecía al emperador francés. De manera que, con la ayuda de internet, busqué hasta encontrar cual fue el origen de la frase. Cronológicamente, el nombre Albión, que designaba a Gran Bretaña, es de origen celta y precedió al impuesto por el imperio romano: Bretaña. El primero en usar ese apelativo fue el poeta de origen español Agustín Ximenes, quien arengaba a los franceses a favor de un ataque a la “pérfida Albión”. Se consideraba que Inglaterra era una nación caracterizada por sus manejos desleales y traidores en política internacional. No era confiable y había que neutralizarla con una invasión si era necesario. Es cierto que Napoleón utilizó este calificativo, pero, en cuanto a la idea de una invasión, pensó seguramente en la fracasada expedición de Felipe II y desistió. La perfidia es una traición o deslealtad intencional pensada para engañar y traicionar. Sin dudas esa fue la fama que adquirió Inglaterra a medida que iba ocupando más y más territorios con la ayuda de una diplomacia astuta, engañosa y plagada de planes deshonestos. No sólo logró imponer su imperio por medio del poder de su flota, de guerra y mercante, sino de su diplomacia y sus aceitados mecanismos de espionaje, seducción hacia sectores que se iban asociando a sus planes y cambios en las reglas de juego sobre los hechos consumados. Cuando intentaron conquistar el Virreinato del Río de la Plata con su flota, fracasaron en dos oportunidades, pero entonces apelaron a una lenta y permanente política de “perfidia”. Imponer un poder indirecto a través del contrabando, el comercio y otra clase de injerencias. La primera deuda externa impuesta por Gran Bretaña fue la de Baring Brothers, tomada y gestionada por Rivadavia, dócil agente de los intereses ingleses y uno de los culpables de la balcanización que los ingleses planeaban para nuestras tierras. Rivadavia creó sociedades comerciales en Inglaterra asociándose con agentes británicos. Luego del fallido intento de invasión al Río de la Plata, operaron desde el contrabando sistemático y muy bien organizado, que contó con el apoyo de muchos criollos que luchaban contra el monopolio español, entre ellos, nombres que sorprenden, como los del padre de Belgrano, Moreno, Rivadavia y muchos más, también algunos agentes extranjeros, ingleses y norteamericanos que fungían como espías y colaboradores interesados en su enriquecimiento personal y no en la lucha antimonopólica*. Manuel Belgrano, en cambio, advirtió sobre el peligro de los que venían comerciando para terminan mandando. Argentina fue durante el siglo XIX y parte del XX una semicolonia indirecta preferida para sus inversiones y negocios. Recién cuando en todas partes, EEUU comienza a reemplazar su hegemonía, la estrella británica comenzó a declinar. La culminación fue el pacto Roca-Runciman, ejemplo clásico de la sumisión y la entrega. Quedaron, sin embargo, muchas propiedades e inversiones inglesas hasta la actualidad. La máxima expansión británica comenzó a decaer vertiginosamente hacia 1921 y mucho más después de la segunda guerra mundial ante el embate de la descolonización. En 1922 Irlanda del Sur obtuvo su independencia. Lo que no significa que su poder, convertido en estrategias neocoloniales, no haya subsistido, pero ahora en alianza indestructible con EEUU y la llamada “anglósfera” en general. Como ya hemos señalado, el Reino Unido fue el imperio más extenso de la historia, con colonias, dominios o posesiones en todos los continentes. Tuvo en África 25 territorios. Entre los más importantes: Egipto, Sudáfrica, Kenia, Nigeria, Sudán. Y en América, 24 territorios, después de 1921, Guayana Británica, Malvinas, Trinidad y Tobago, Jamaica, Canadá, Honduras, etcétera. En Asia poseyó 18 territorios: India, Hong Kong, Irak, Birmania, Afganistán, Kuwait, Omán, Palestina, Ceilán, Singapur, etcétera. En Europa: Irlanda, Chipre, Malta y Gibraltar, En Oceanía, 15 territorios: Australia, Nueva Zelanda, Fiji, Samoa, etcétera. Antes de 1921 había perdido las colonias que formarían los EEUU, Hawái, Nicaragua, etcétera. En la actualidad conserva sólo 13 posesiones de escasa importancia y tres fuera del territorio del Reino Unido que dependen de la corona. El vertiginoso proceso de descolonización redujo al imperio a su mínima expresión. Su estrategia fue desde la Segunda Guerra Mundial aliarse a EEUU y formar con éste un bloque muy sólido denominado “anglósfera”, con el apoyo siempre presente de Canadá, Australia y otras antiguas colonias. Recordemos el papel de Australia en la guerra de Malvinas con sus tropas y sus barcos.  La alianza con EEUU es una de las razones de la imperfecta forma de incorporarse a la Unión Europea. En cambio, su inserción en la Otan la convirtió en la aliada más leal de las aventuras imperiales de su ex colonia americana. Hoy, a pesar de carecer de aquella estructura colonial tan poderosa, sobre cerca de 500 millones de habitantes de cinco continentes, sigue siendo un factor central en la geopolitica mundial.

Deberíamos continuar con dos imperios muy extensos e importantes en la conformación del mundo contemporáneo como fueron el francés y el portugués. Sobre todo, por su gravitación en América. Pero los analizaré mas adelante, en el marco de la situación actual, sobre todo en el caso de Francia en África, donde todavía las injerencias en sus antiguas colonias deben ser tenidas en cuenta en numerosos conflictos y luchas por los inmensos recursos cruciales de esa región. Sobre todo, en la actual coyuntura revulsiva del Sahel, África subsahariana. Por su parte, Portugal debió resignar su poder colonial luego de guerras independentistas muy intensas, durante la guerra fría, que dejaron países arrasados como en Angola y Mozambique. Sólo conservó su eterna alianza con Inglaterra. Ahora es importante, dada la situación actual, ocuparnos de la Federación Rusa y de China. Ambas potencias son protagonistas principales y decisivas en los años futuros y la reconfiguración multipolar. Hasta la próxima y feliz año nuevo.

*Se puede consultar: ‘La Historia del Contrabando en la Argentina’, de Mauro Federico y Ortega Zabala, F., Ed: Aguilar, 2018

Por Roberto Carlos Abínzano
Profesor Emérito Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales Universidad Nacional de Misiones

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