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El miércoles le darán el título reconocimiento

Cacho Bernal, naturalmente doctor misionero

El reconocido artista recibirá el doctorado honoris causa de la Unam -iniciativa de Joselo Schuap- por su invaluable aporte a la música de toda la región. En sus reflexiones, destaca que la música es un lenguaje natural siempre presente en su vida

domingo 03 de diciembre de 2023 | 6:05hs.
Cacho Bernal, naturalmente doctor misionero
Foto: Natalia Guerrero
Foto: Natalia Guerrero

Cacho Bernal habla en lenguas percutivas, tiene a la música como un lenguaje que domina y que le sale naturalmente aunque siempre busca expandir.

Desde que descubrió la forma de involucrarse en los sones más litoraleños, el ritmo le brota instintivamente como las palabras nativas.

Pero para eso, debió “ponerse en la cola de los viejos músicos” hasta lograr su atención.

Con pesada trayectoria, su andar es liviano, ameno, siempre cercano y asequible.

Desde temprana edad vibró en compases de jazz y la excelencia estuvo siempre marcada en su horizonte.

Aunque su carrera universitaria fue la arquitectura, la música nunca dejó de ser parte de su vida. “El problema es si vos no tomás a la música como un lenguaje. No es que disociás y decís: ‘Ahora me voy a poner a tocar’, la música es natural y entonces si es natural, es como un diálogo. Después te das cuenta de que para poder hablar tenés que tener recursos...”, profundizó.

Con ese perfeccionismo y una vida ajetreada entre profesiones polarizadas, avatares cotidianos de la vida típica en familia y más, la crisis de los 40 le generó una duda existencial: haber dividido esfuerzos y pasiones entre escuadras y tambores.

“Tuve un momento de diván tremendo conmigo mismo. Me sentí como que era un tipo mediocre, mediocre en la arquitectura y mediocre en la música”, recordó el reconocido artista que recorrió el mundo dando a conocer la música misionera. “Y después un día se me pasó, creo que es también el aprender de los tipos más grandes. Yo creo que uno aprende de los tipos sabios. Tengo la fortuna de compartir, de ser amigo y de aprender de Ramón Ayala y de Raúl Barboza”, dos grandes íconos con los que toca hace décadas.

Ahora, los reconocimientos son para Cacho, por haber recorrido ese camino junto a grandes y por dejar un legado para quienes lo siguen. El miércoles, en una ceremonia que promete hondas emociones e históricos reencuentros, la Universidad Nacional de Misiones le entregará formalmente el título de Doctor Honoris Causa, algo -que según reconoció- jamás había siquiera imaginado posible.

Consciente de su aporte a la sonoridad misionera y regional lo entiende como ‘un mimo’ en reconocimiento a tantos años de trabajo altruista.

Cacho es prácticamente el hacedor de la percusión litoraleña, entendió la rítmica del chamamé, la polca, la guarania y a fuerza de estudio, investigación y persistencia logró que los músicos más tradicionales la sumaran. Un capítulo anexo es el gualambao cuya técnica metodizó y comparte siempre, aunque todavía no haya editado un manual oficial al respecto.

“Con Ramón, además de ser amigos, fue un buscar la vuelta y tocar con él y encontrar la forma de cómo tocar esa rítmica que representa a Misiones y de la cual no había nada sobre cómo se podía tocar en la percusión. Entonces juntándome con él, no es que lo descubrí sino que lo bajé y dije bueno: ‘esto es lo que suena’ como para que todo el mundo pudiera tocarlo y que sonara bien”, explicó.

En el hogar del pequeño Víctor César se respiraba música. Abundaban discos de jazz e incluso su padre músico también tenía experiencia con ser uno de los primeros en metodizar sobre batería en la región. Así, desde los 13 años despunta el arte de bombos y platillos. Pero tras recorrer ciudades con el jazz, rock y pop de entonces, la etapa universitaria lo hizo reflexionar sobre la particularidad de los sonidos propios.

“Me cayó la ficha de que esa música estaba bien, pero no tenía esa conexión con la gente, con su forma de hablar, con el río, con lo que nos pasaba todos los días”, definió sobre su acercamiento en los 80 a la música del Litoral.

Hoy, el estudio de su casa en Villa Sarita está repleto de joyas instrumentales de todas partes y hasta inventos de su hijo Mauricio -músico y luthier- se destacan entre tambores, udus, semillas y más. Allí, el set va cambiando de acuerdo a la necesidad. Ahora por ejemplo prepara el repertorio que hará junto a Barboza dentro de unos días en Rosario.

Naturalmente maestro
El doctorado honoris causa es un título que se da como reconocimimento a una persona cuya labor es tan destacada que no queda nada que demostrar o examen por rendir.

Y aunque su currículum lo precede y desde los 70 llenaba el Montoya con un sonido experimental canalizado en Clave de Hoy, Cacho bromea que este tipo de consagraciones le recuerdan la finitud de la vida.

Haciendo escuela, dando cátedra pero siempre desde un lugar de empatía cercana, de la misma manera que considera que la música es algo que se da de manera natural, entiende que depende de la enseñanza y el enfoque con la que se arriba. Por eso brega por la democratización y el acceso a todos y que desde la escuela el aprendizaje busque ir más allá de las figuras en el pentagrama. “Todos podemos tocar, hacer percusión, cantar, simplemente que no nos enseñan y nos hacen tener vergüenza, que si vos no sos cantante, no podés cantar, por ejemplo”, marcó.

Y por más que el cantar pueda ser su materia pendiente, a sus 65 Cacho combina un espíritu de relajada sabiduría y avidez por seguir sumando conocimiento. En parte, su expertise en distintos ámbitos lo llevó a aprender a vivir el presente, como los grandes sabios.

“La arquitectura y la obra es un trajinar continuo, yo hoy llegué con la cabeza quemada pero lo que aprendí es que, si ahora estoy con vos, este momento es más importante para mí. Yo ahora no pienso ni en la obra, ni si no me terminaron la funda del instrumento y tengo que viajar... yo cuando estoy de arquitecto estoy a full con eso, no me importa más nada y después llego acá y me tengo que poner a tocar y entonces no me importa más nada de lo que no hice antes. Eso aprendí”, grafica con la naturalidad con la que ejecuta.

‘Uno toca como habla’ es la premisa de Bernal y, en ese camino, su discurso sigue sus actos y su musicalidad con una genialidad disfrazada de sencillez, otra de las virtudes de todo gran maestro.

Para agendar

Ceremonia y música
El miércoles a las 20 en el auditorio La Tierra Sin Mal, de la ex estación de trenes, se desplegará la ceremonia de entrega del título por parte de la Universidad Nacional de Misiones a Víctor Bernal por su aporte a la música y cultura del Litoral. Obviamente el agasajo estará repleto de amigos y colegas que tomarán el escenario con instrumentos.

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