Julián Ferreras dirige Café Científico

Comunicar ciencia para romper preconceptos propios y ajenos

Julián Ferreras es doctor en Biología Molecular y desde el 2012 dirige el proyecto del Café Científico en Posadas, un espacio de intercambio entre ciencia y sociedad
viernes 15 de septiembre de 2023 | 6:06hs.
Comunicar ciencia para romper preconceptos propios y ajenos
Comunicar ciencia para romper preconceptos propios y ajenos

Su aporte a la comunidad es clave: investigación en microbiología que sirva de base para la elaboración de biofármacos. En tanto, la popularidad de su trabajo viene de la mano de otro proyecto, vinculado a estrechar vínculos con la sociedad: el Café Científico.

Julián Ferreras es oriundo de San Gregorio, Santa Fe, licenciado en Genética por la Universidad Nacional de Misiones (Unam) y doctor en Biología Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid, España.

Desde el 2012 dirige el proyecto del Café Científico en Posadas, un espacio de intercambio entre investigadores y la comunidad.

Ferreras desde 2011 desarrolla sus actividades como investigador adjunto de Conicet, en el Instituto Unam-Conicet de Biología Subtropical en la capital misionera.

Hizo un paréntesis en sus actividades de laboratorio para dialogar con El Territorio, que busca en este espacio desarrollar temas de divulgación científica.

El Café Científico de alguna manera aportó ese granito de arena que consiste en acercar la ciencia a la comunidad con los tópicos abordados…

Comenzamos el Café Científico cuando todavía el tema de la comunicación de la ciencia a la comunicación pública no estaba, sobre todo acá en la región no era tan popular como lo es ahora. Por entonces se percibe una gran necesidad  de involucrar a la comunidad en la discusión científica; no sólo para que se entere lo que hacemos, sino como una necesidad de que la ciencia forme parte del día a día de la comunidad y que, a la vez, la comunidad entienda el valor de la ciencia independientemente de lo que hacemos.

Es decir,  la ciencia como un valor, como un capital de la sociedad y ese fue un poco el espíritu con el que arrancamos.

Desde el primer día, el Café Científico nos mostró que había un enorme interés de la comunidad. Por ahí, nosotros pensábamos que a la comunidad no le interesaba o no estaba preocupada por la ciencia, pero se involucró desde el primer día.

Desde 2011 desarrolla actividades como investigador del Conicet.

De hecho, la mayoría de los participantes del Café fueron personas que no tenían una conexión directa con el ambiente científico. De entrada, se rompió un preconcepto que teníamos y también nos puso la vara muy alta de que había una necesidad de la comunidad por un espacio de discusión y nos obligó a responder a esa necesidad.

También nos sentíamos con un deber de contar lo que hacemos. Gran parte de la ciencia argentina se financia con fondos públicos y, por lo tanto, si son fondos públicos, la comunidad tiene todo el derecho a saber qué se hace con esos fondos.

Seguimos hasta ahora después de la pandemia,  ahora lo estamos haciendo con menos frecuencia porque nos está costando un poco retomar.

¿Se percibió que haya habido algún tema de mayor interés o convocatoria en el público?

Durante todos estos años hemos tratado temas de los más diversos y de todas las disciplinas, nosotros venimos del área de la biología y la genética, pero en el Café no nos centramos en esa temática especialmente, sino en todos los temas científicos desde los humanísticos a los más duros.

Obviamente hubo algunos temas que llamaron más la atención y también eso hizo que se derribaran otros preconceptos. Yo reconozco que estábamos equivocados; uno piensa que los temas que más llaman la atención son aquellos que tienen un impacto directo en el día a día de las personas, pero aquellos que fueron más convocantes fueron uno acerca de matemáticas y otro sobre el origen del universo, con unos 400 asistentes.

Son temas amplios y que no hacen al día a día de las personas, pero han sido muy convocantes.

Entonces el escenario del Café Científico sirvió para derribar prejuicios, ¿y fue o es posible redireccionar una línea de investigación a partir del aporte de la comunidad?

Valoramos el intercambio con la comunidad. A lo mejor la clave del Café Científico es que no lo planteamos en un camino unidireccional de difusión sino de una discusión entre pares, por eso también la idea del café como un lugar así horizontal, donde el crecimiento es en las dos direcciones.

No solamente se lo plantea para difundir lo que hacemos, sino también que la comunidad científica se crezca a partir de nuevas miradas, a partir de percibir lo que la comunidad necesita.

Cuando está muy metido en un tema se termina encasillando y le cuesta ver más allá del día a día y tal vez una mirada que venga de afuera aporta frescura e innovación. Básicamente derribamos preconceptos que nosotros traíamos y aprendimos mucho de la comunidad y en ese aprendizaje, también obviamente, el investigador a reorientar sus investigaciones de acuerdo a las necesidades que pueda percibir sobre lo que va aprendiendo de la comunidad.

Por estos días se habla mucho del financiamiento de la ciencia. Desde tu perspectiva, ¿en quien recae esa responsabilidad, sector público o privado?

La financiación a la ciencia  o la construcción del conocimiento es un proceso muy amplio que tiene muchas partes y muchos estadios. ¿Quién debe asumir el costo de esa construcción? La comunidad en su conjunto.

Cuando digo la comunidad tiene que ser obviamente con fondos públicos y con fondos privados, porque son distintos y cada uno financia cosas diferentes o debería financiar cosas diferentes y todo es necesario.

Hay una investigación básica que es necesaria y no hay país que no tenga investigación básica financiada por el Estado. El financiamiento privado idealmente tiene que existir para que finalmente el proceso se dé desarrollo tecnológico, porque es muy difícil para un Estado financiar todo un proceso.

Por ejemplo, un conocimiento llevado desde la base hasta la comercialización de un producto representa un proceso largo: hay una primera parte que debe ser financiada por el Estado y la segunda parte de desarrollo debería una empresa privada con capacidad, llevar ese conocimiento y tecnología al mercado.

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