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Ñande Reko Rapyta (Nuestras raíces)

Cuestión de límites

viernes 25 de agosto de 2023 | 6:00hs.

Cuando los imperios de España y Portugal se autodesignaron dueños de la “descubierta” América del Sur, al plan de conquista se le endosó una interminable disputa de límites; en 1493 la bula papal de Alejandro VI estableció que el mundo sería dividido por una línea imaginaria desde el Polo Norte al Polo Sur, al oeste de las islas de Cabo Verde; todo territorio al oeste de esa línea sería de España y las tierras al este pertenecerían a Portugal; por si acaso, incluyó una cláusula ante la posibilidad de encontrar un “reino cristiano”, ninguna de las partes quedó conforme, de todas maneras al año siguiente se firmó este acuerdo conocido como Tratado de Tordesillas, pero con un corrimiento teórico de la línea de casi cuatrocientas leguas al oeste del Cabo Verde.

Las diferencias fueron de todo tipo, intelectuales, conceptuales, políticas, y básicamente empíricas, casi dos siglos después cuando los portugueses fundaron la Colonia del Sacramento -en actual territorio uruguayo- los españoles de Buenos Aires la destruyeron por estar en sus dominios, Portugal reclamó a España y en 1681 se firmó el Tratado de Badajoz, pero la cosa no quedó ahí; hacia 1750, España tenía establecimientos en territorio portugués y viceversa, se consensuó el Tratado de Madrid, se acordó en base al derecho de uti possidetis, el establecimiento de límites claros para los dominios de ambos imperios, forzando la cesión -de cada una de las partes- de los territorios, colonias, misiones o establecimientos situados en la parte contraria, también se estableció que en caso de guerra, los vasallos de esas tierras permanecerían fuera de la disputa.

Un dato anecdótico: el convenio fue firmado también por los representantes de Gran Bretaña, aceptaron la cancelación de un “asiento de negros y navío de permiso” existente en América, es decir se canceló el derecho de comerciar legalmente a los británicos en las colonias españolas, no fue el fin sino el principio de otra forma de mercantilismo, informal… ponele.

Dentro de los límites establecidos por el nuevo tratado, las denominadas Misiones Orientales -San Francisco de Borja, San Luis Gonzaga, San Nicolás, San Miguel Arcángel, San Lorenzo Mártir, San Juan Bautista y Santo Ángel Custodio- pasarían a manos portuguesas; la tensa situación sumada a otras causas impulsó la Guerra Guaranítica (1752-1756) cuyo saldo fueron dos mil paisanos muertos.

Acá parece tener origen la disputa de límites entre Argentina y Brasil, por las tierras de la cuenca del Alto Uruguay.

En 1761 se firmó el Tratado de El Pardo que anuló el anterior; seis años después se ordenó la expulsión de la Compañía de Jesús, en América se concretó al año siguiente; en 1777 se firmó el Tratado de San Idelfonso donde se estableció que “(…) las pertenencias de ambas Coronas hasta la entrada del Pequirí o Pepirí-guazú en el Uruguay, se han convenido los Altos Contrayentes en que la línea divisoria seguirá aguas arriba de dicho Pepirí hasta su origen principal, y desde este por lo más alto del terreno, bajo las reglas dadas en el artículo VI; continuará a encontrar las corrientes del Río San Antonio, que desemboca en el Grande de Curitibà, que por otro nombre llaman Iguazú (…)”

En 1788 una Comisión se dispuso a marcar el límite sobre el territorio, no pudieron encontrar el Pepirí Guazú de acuerdo con las especificaciones de entonces, quedó expuesto el desconocimiento existente; se ordenó la reanudación de la búsqueda por dos vías, ambas determinaron la existencia del curso de agua… en dos ubicaciones diferentes; al año siguiente, dos nuevas Partidas se abocaron a similar tarea con resultados erróneos una vez más; un último intento se concretó en 1791 pero las diferencias entre los comisionados no permitieron cumplir con la tarea; la zona quedó “chimba” hasta la firma del Tratado de Paraná en 1857, donde se estableció que el límite entre Brasil y Argentina, en el área sería “(…) la línea divisoria por las aguas del Pepiry (sic) Guazú hasta su origen principal, desde éste continúa por lo más alto del terreno, a encontrar la cabecera principal del San Antonio hasta su entrada en el Iguazú, o Río Grande de Curitiba, y por éste hasta su confluencia con el Paraná. El terreno que los ríos Pepiry Guazú, San Antonio e Iguazú separa para el lado del oriente pertenece al Brasil, y para el lado de occidente a la Confederación Argentina (…)”.

Con alguna modificación posterior, el tratado corrió la misma suerte que los anteriores y nunca se concretó la demarcación, la coyuntura política entre J.J. de Urquiza y el gobierno brasileño fue más importante; un lustro después, Brasil avanzó sobre esas tierras con la correspondiente queja oficial argentina.

A fines del año 1881 Brasil decidió establecer dos colonias militares en la zona disputada con la debida protesta diplomática de nuestro país, en tanto se conformó el Territorio Nacional de Misiones que incorporó a su superficie  esas tierras; en 1885 se firmó un Tratado entre ambos gobiernos, se formaron comisiones de estudio en el terreno; fue un tiempo de armonía, se fijó un plazo de noventa días para presentar los resultados de los trabajos para resolver el problema o someterlo a arbitraje del gobierno estadounidense.

En noviembre de 1889 Brasil estableció su primer gobierno democrático, Argentina intentó la solución diplomática directa con las nuevas autoridades, se firmó el Tratado de Montevideo unos meses más tarde, fue rechazado por Brasil y el dispositivo del arbitraje se disparó, presidía Estados Unidos Stephen Cleveland, en 1895 su decisión fue favorable a Brasil.

El 6 de octubre de 1898 se firmó el Tratado Definitivo en Río de Janeiro; Brasil sumó 31.621 kilómetros cuadrados a su superficie, el Territorio Nacional de Misiones -y la provincia luego- quedó con una superficie de 29.801 kilómetros cuadrados.

Cada tanto surge alguna queja o lamento sobre esta “pérdida” territorial, pero miles de misioneros y compatriotas cruzan una o más de una vez al año por esas tierras, camino a las playas brasileñas; ¿tendremos amnesia oportuna o queja selectiva estacional?

¡Hasta el próximo viernes!

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