El Instituto San Alberto Magno de Puerto Rico refuerza saberes

Jóvenes eligen la huerta educativa y producen variedad de alimentos

Más allá de otros talleres, la mayoría de los estudiantes prefiere aprender sobre el trabajo en la tierra para volcar esos conocimientos a la producción de sus familias
sábado 17 de junio de 2023 | 5:30hs.
Jóvenes eligen la huerta educativa y producen variedad de alimentos
Jóvenes eligen la huerta educativa y producen variedad de alimentos

Misiones tiene una particularidad muy marcada, que es la integración entre las nuevas tecnologías y los saberes ancestrales que pasan a través de generaciones. En las escuelas se suele ver frecuentemente en los talleres que tienen los alumnos y es lo que ocurre particularmente en el Instituto San Alberto Magno de Puerto Rico.

Se trata de un colegio donde confluyen distintas orientaciones, pero donde sigue predominando la pasión por la producción. Es que si bien cuenta con clases de teatro, robótica y huerta, esta última suele ser una de los preferidos del alumnado. El entorno socioeconómico y productivo de la zona y la posibilidad de llevar nuevas enseñanzas sobre la agricultura familiar a sus casas son importantes motivadores.

El lugar cuenta con dos huertas: una destinado a los talleres para el secundario y las pasantías de los alumnos del Profesorado en Ciencias Agrarias y Protección Ambiental (Procaypa) y otra para el consumo propio de su comunidad.

La religiosa Juana Beatriz es la encargada de la huerta y junto a la hermana Nemesia Alicia Machado y el personal de maestranza se encargan de su cuidado.

La hermana Nemesia. Foto: Fernando Alvarenga

Nemesia es religiosa misionera de las Siervas del Espíritu Santo. Actualmente es profesora en Ciencias Sagradas y da clases de formación religiosa o formación cristiana.

Indicó a El Territorio: “Tenemos una huerta que pertenece a la comunidad y la hermana Juana Beatriz es la encargada. Ella fue misionera en África casi 30 años, volvió y ahora se dedica un poco a cuidar la huerta con uno de los personales de maestranza que siempre está ayudando”.

Y agregó: “La huerta es un poco para nuestro consumo, pero también está a la venta para algunos papás que quieren adquirir, para después con ese mismo dinero comprar la semilla, el abono y que siga funcionando la huerta”.

Respecto al interés de los jóvenes, remarcó que “cuando los alumnos tenían que anotarse tanto en el taller de robótica como de huerta, la mayoría optó por anotarse en el de huerta. Es que la mayoría también son hijos de colonos. Los padres tienen chacra, tienen huertas”.

“Ese día pregunté a los chicos quiénes saben carpir, y creo que más de la mitad del curso levantó la mano, saben carpir, tienen chacra, huertas”, adujo.

Explicó que el taller de huerta de los chicos del secundario está a cargo de la profesora Elsa Gatica y la huerta es un proyecto educativo.

Respecto al cuidado, Nemesia dijo que se cuida el parque y se fumiga con productos naturales que preparamos también acá”.

Además de la producción de alimentos, el instituto ha incorporado un gallinero. “Después de la pandemia optamos por tener un gallinero. Tenemos trece gallinas que todos los días ponen huevos para nuestro consumo. También lo vendemos al personal, con ese dinero se les vuelve a comprar el alimento”, contó.

Producción
Uno de los cultivos que se encuentra hace mucho tiempo es el de uvas. En época, las hermanas cosechan las frutas y se las entregan a un vecino que suele buscarlas para hacer vino casero y compartir luego el resultado con la comunidad.

La variedad de frutas en la huerta es notable, pues también tienen naranjas, pomelos, mandarinas y limones. Además de frutas, también cultivan verduras y utilizan productos naturales para proteger los cultivos de los insectos. En cuanto al aprovechamiento de las frutas, se exprimen los limones y se congela el jugo en botellas de plástico o bolsitas para su uso en verano.

“En todas nuestras comunidades, en el lugar que tengamos hay huertas. Es parte también de nuestro trabajo”, dijo. Y adelantó: “Lo que queremos implementar es el riego automático en verano, porque nuestros veranos son muy secos últimamente, entonces la falta de agua es lo que más se siente”.

Al mismo tiempo , expresó que la idea siempre es compartir todo con los integrantes de la comunidad y vecinos del instituto: “Acá hay un hogar de niños y hay un hogar de ancianos, entonces compartimos. Pensamos en vender a los mismos papás lechuga, rabanito, zanahoria, rúcula, achicoria, lo que más está viendo ahora en este momento. Que pasen a ver y que elijan según la temporada”.

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