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Quién fue José María Rosa

jueves 15 de junio de 2023 | 6:00hs.
Quién fue José María Rosa

También conocido como Pepe Rosa, abogado, juez, profesor universitario e historiador argentino, José María Rosa fue uno de los historiadores más representativos del revisionismo histórico en nuestro país.

Residió en Santa Fe, donde dictaba clases en la Facultad de Derecho, Historia de las Instituciones y junto con otros estudiosos de la historia fundó –en 1938– el Instituto de Estudios Federalistas, donde se dictaron conferencias, se establecieron lazos con entidades similares y a través suyo se creó una corriente de quienes deseaban “revisar” la historia mirándola desde un ángulo social. En 1942 salió su primer libro de historia argentina, ‘Defensa y Pérdida de nuestra independencia Económica’, iniciando una larga serie de publicaciones. Este libro tiene vigencia geopolítica hasta hoy…

En 1945, ya sumado a la naciente corriente nacionalista de pensamiento y acción política, y ya en Buenos aires, Rosa fue presidente del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas en 1951. Ya llevaba varios libros publicados. Con la dictadura denominada Revolución Libertadora, en 1955 fue despedido de sus cargos públicos y desde el año siguiente, en la dictadura de Pedro E. Aramburu debió asilarse en Uruguay y en España.

Estuvo varios meses en prisión y salió para militar, ahora más activa y decididamente, enrolándose en el fallido y trágico intento del general Valle el 9 de junio de 1956. Consiguió pasar a Montevideo y de allí, aceptando una invitación del Instituto de Cultura Hispánica, que le prometió la edición de su libro ‘La Caída de Rosas’, viajó a España donde permaneció hasta 1958, ejerciendo el periodismo y dando conferencias.

Su propósito estratégico era mantener viva la llama del pensamiento nacional y mostrar que existía otra Argentina llamada a renacer. No pudieron los militares acusar a Pepe Rosa de ser guerrillero porque su figura era demasiado visible y conocida. Pero buscaron todos los medios para acallarlo, desde el secuestro de la revista hasta los innumerables juicios desarrollados en su contra.

Su actividad tuvo como marco el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, entidad de la que fue presidente en varias oportunidades. De esa época fueron sus libros ‘Rivadavia y el Imperialismo Financiero’ y ‘La Guerra del Paraguay y las Montoneras Argentinas’. Por esta última publicación su nombre pasa a ser muy conocido en el Paraguay, a donde fue invitado a dar conferencias y asistir a eventos relacionados con el prócer máximo paraguayo, cuyo libro lo exaltaba.

Para esa época –primeros de los años 50– ya se había publicado su ‘Historia argentina’, obra en 13 tomos a los que luego de su muerte se le agregaron cuatro más. El General Perón dispuso que se hiciera cargo de la embajada en Asunción, considerando que su prestigio en Paraguay pudiese ser positivo para los intereses nacionales dado que en ese tiempo se jugaban en las cotas de altura de la represa de Corpus, la factibilidad de construir Yacyretá.

Durante todos estos años fue incansable la actividad de exposiciones, clases y disertaciones de Pepe Rosa sobre nuestra historia –algunas de ellas las presencié, en el gremio telefónico– con la visión revisionista, desnudando presuntos próceres históricos y rescatando a anónimos héroes nacionales.

José María Rosa habría de convertirse, en los años 60, en el historiador más leído. Fue el maestro, para bien o para mal, de no menos de dos generaciones de argentinos nacionalistas. Como aquel que habría de inspirar a Juan Carlos Gené para escribir su obra teatral ‘El Inglés’ o al semanario montonero El Descamisado para intentar una historia argentina en forma de historieta.

Falleció el 2 de julio de 1991 a los 85 años de edad.

Pepe Rosa murió, y en estos nuevos tiempos fue borrado de la memoria, mientras se consolida una renovada versión de la visión dogmática de la Historia, signada por el no compromiso y la resignación que se había instalado también en los círculos políticos. La crisis terminal de diciembre de 2001 produjo un nuevo cuestionamiento de las verdades reveladas y de los dogmas con que el neoliberalismo fundamentaría el proceso de desintegración de nuestra Patria.

“Los sacerdotes y los fieles de la religión histórica establecida lo condenaron al peor castigo que puede sufrir un historiador: lo borraron de la memoria. Para ellos, no era un historiador serio –ni siquiera un historiador– y habría cometido pecados imperdonables: en primer término, escribía bien. No necesitaba redactores que ayudaran a comprender su mensaje, y leer sus libros provocaba el peligro de que, al devorarlos con avidez por lo grato de su lectura, el lector debiera leerlos por segunda vez, para madurar sus conceptos. En segundo término, había caído en la grave falta de escribir para el pueblo y no para los académicos, lo que traía aparejada la enorme culpa de vender más libros, muchos más, que sus detractores. Por fin, si esto ocurría era porque había elegido, aun pagándolo con prisión y exilio, el bando del pueblo, de los humildes, de los que no tienen voz”, afirma la agencia Paco Urondo (periodista asesinado en 1976).

Para los que somos mayores, militantes políticos de la línea nacional y popular, Pepe Rosa –a través de sus casi veinte libros de historia argentina y su incansable prédica personal– ha sido una figura y un actor relevante para el desarrollo de nuestra conciencia nacional y del sentido de “patria”.

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