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Falleció Otto Pigerl, médico y emblema de Tigre de Santo Pipó

Fue declarado ciudadano Ilustre de Santo Pipó, reconocido por su trayectoria como médico por el Colegio Médico de Misiones y por su trayectoria deportiva por la Liga Posadeña de Fútbol y el Ministerio de Deportes

martes 24 de enero de 2023 | 13:12hs.
Falleció Otto Pigerl, médico y emblema de Tigre de Santo Pipó

El médico Otto Andrés “Cito” Pigerl (90) falleció hoy y dejó un enorme vació en Santo Pipó donde fue el médico del pueblo y alma mater del Tigre multicampeón de la década del 90 que estuvo a un paso de ascender al Argentino A.

Fue declarado ciudadano Ilustre de Santo Pipó, reconocido por su trayectoria como médico por el Colegio Médico de Misiones y por su trayectoria deportiva por la Liga Posadeña de Fútbol y el Ministerio de Deportes durante la gestión de Rafael Morgenstern.

Otto Pigerl nació el 3 de octubre de 1932, en Santa Inés, Garupá, en momentos que su familia residía en el Establecimiento de Pedro Ñúñez, donde su padre, llegado de Alemania, se desempeñaba como ingeniero mecánico.

Tras descubrir su vocación, se recibió de médico en 1967, en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde también se graduaron sus hijos Alan y Heno.

Ya con el título en la mano, se estableció en Santo Pipó porque su padre pasó a prestar servicios en la Santo Pipó Tung Oil -primera fábrica dedicada al acopio y elaboración del aceite de tung-, y desde ahí, dos o tres veces por semana recorría en el Ford A, colonias como Naranjito, Gisela y Puerto España.

En un terreno lindante a la clínica actual, tenía una casita de madera. Al lado había un consultorio y una habitación que hacía las veces de sala de partos. Así comenzó. Es médico de familia y médico laboral. Don Otto siempre recordó que durante su carrera como médico fue parte de más de cinco mil nacimientos. Sus hijos Dante, Alan y Heno, honran la labor del profesional médico.

En 1973 hizo la clínica, que era súper moderna para la época ya que tenía habitaciones con baño privado, algo muy avanzado para la época. Fue director del puesto de salud de la localidad desde 1982 a 2018 y cuando se jubiló, en diciembre, le hicieron un reconocimiento que fue muy emotivo. Y lo nombraron Ciudadano Ilustre de Santo Pipó.

Otto fue presidente de la Tung Oil, titular de la Federación de Cooperativas de la provincia, y de la Cooperativa Agrícola Santo Pipó. Fue alma mater de Tigre de Santo Pipó, que en la década del 90 ganó todo lo que jugó y donde desarrolló su otra gran pasión: el fútbol. En 1978 fue designado presidente, cargo que ocupó por 40 años.

Tigre logró 6 títulos en la Liga de San Ignacio y luego fueron invitados a jugar en la Liga Posadeña. Jugó un año en la B y ascendió en 1988 y un año más tarde sorprendió a todos siendo campeón en la A.

A partir de ahí, germinó un equipo que iba a dejar su marca. Tigre ganó cada uno de los torneos -locales y provinciales- que se jugaron entre 1988 y 1998, y en menos de una década conquistó la impresionante cifra de 21 títulos, un enorme registró que difícilmente pueda igualarse alguna vez.

Prácticamente sin apoyo, animados más que nada por el hambre de gloria, aquellos guerreros se lanzaron a su primera experiencia nacional en 1998. Festejaron un par de triunfos en el extinto Argentino B, pero rápidamente chocaron con la realidad y volvieron al Pueblito cabizbajos. Querían revancha. Merecían revancha. Casi desde el amateurismo ancestral, pero motivado por una familia que vivía del, para y por el fútbol, en 1999 Tigre -casi inconscientemente- hizo delirar a Misiones como pocas veces la provincia lo había hecho por una pelota.

El Felino de los hermanos Alan, Dante y Heno Pigerl, y con don Otto como dirigente deportivo, fueron los pilares de aquel Tigre, que con un juego muy ofensivo, hacía de la cancha de Guaraní una verdadera fiesta cada vez que el equipo hacía de local.

"Me acuerdo que hacía alrededor de 100 milanesas para que cada uno tenga su sándwich en el viaje, Otto lustraba los botines, lavaba las camisetas y hasta les ponía suavizante; todos nos ayudábamos y realmente éramos una familia", recordó Doña Irma, la madre del plantel y esposa de don Otto.

Ese Tigre sorteó innumerables obstáculos e instancias hasta llegar al cuadrangular final, recorrió más de 25.000 kilómetros, jugó 34 partidos (22 triunfos, cinco empates y siete derrotas) a lo largo de diez meses y quedó a sólo dos puntos del ascenso al Argentino A.

En esa época, donde era natural ganar de local y lógico perder como visitante, a Tigre se le escapó el sueño en aquel recordado 3-3 como local ante Liniers de Bahía Blanca, que a la postre ascendió junto a Chacras de Coria (Mendoza).

Dante Pigerl, goleador con 16 tantos, fue nada más que el emblema de aquel recordado Tigre forjado con sangre misionera.

Don Otto fue multifacético, se encargó de manejar todo el equipo hasta hace dos años. Lustraba los botines, llevaba los equipos, las redes, era el que primero en llegar a la cancha, ponía la plata, y llevaba a los jugadores a entrenar.

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