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La maestra vive con los paisanos desde agosto

Hizo una pausa en Buenos Aires para ser voluntaria en una aldea guaraní

Paula Pérez Hernández es docente y mediante el proyecto Palabras del Alma cumple su sueño al alfabetizar en la comunidad Jacutinga, en Pozo Azul

viernes 23 de septiembre de 2022 | 6:04hs.
Hizo una pausa en Buenos Aires para ser voluntaria en una aldea guaraní
La maestra se desempeña de manera voluntaria en la comunidad Mbya. Foto: Carina Martínez
La maestra se desempeña de manera voluntaria en la comunidad Mbya. Foto: Carina Martínez

Paula Pérez Hernández cumple su sueño al alfabetizar, de forma voluntaria e informal, en la comunidad mbya Jakutinga,  ubicada en el municipio de Pozo Azul, a unos tres kilómetros de la ruta provincial 20. La joven docente hace unas semanas convive con los paisanos con quienes más allá de transmitir conocimientos, aprende todos los días. La comunidad valora el esfuerzo y reitera el pedido de una escuela.

Pérez Hernández egresó como docente hace tres años, llegó hasta Misiones por medio del trabajo que la biblioteca Palabras del Alma  de Pilar, Buenos Aires, realiza en San Pedro y otros municipios, con principal énfasis en los pueblos originarios. Su primera visita a la Capital de las Araucarias fue hace nueve años. En la última realizada en las vacaciones de invierno de este año fueron un poco más, hasta Pozo Azul, puntualmente llegaron a la comunidad Jakutinga, donde construyeron una biblioteca. Allí, la docente notó el interés de adultos y niños por alfabetizarse.

La comunidad se encuentra a unos seis kilómetros de una escuela común y para llegar los guaraníes deben atravesar la ruta provincial 20, donde hace unos meses un integrante perdió drásticamente la vida al ser atropellado por un auto, motivo por el cual, temen enviar a los niños al establecimiento educativo, que además no está diseñado para adaptarse a las necesidades de un alumno mbya.

Ante este panorama, los niños  en edad escolar no asisten a la escuela. Mientras desde la comunidad insisten en la necesidad de contar con una establecimiento adentro de la aldea; reciben las primeras instrucciones en lectoescritura mediante la voluntad de Paula, que lo hace de manera informal a modo de que aprendan los conocimientos básicos que les sirvan de herramienta al momento de desenvolverse.

Desde el 23 de agosto, la docente convive con los originarios, lo que para ella representa un verdadero privilegio. Así como enseña, aprende con ellos todos los días. “Yo vine para poder aprender de la comunidad y a cumplir un sueño colectivo que se relaciona con la educación; el de ellos es poder ir a la escuela y el mío es generar, a través de mi profesión, una realidad más justa. Cuando tenía 16 años conocí un aula satélite, es impresionante el impacto de una escuela en las trayectorias de las personas”, indicó Paula en diálogo con El Territorio.

“Desde ese momento, pensé que algún día me gustaría hacer, lo que ahora se está haciendo en Jakutinga y tengo la dicha de ser parte. La felicidad es compartida”, añadió sobre la apertura del cacique para aceptar la propuesta, que es desarrollada con respeto hacia las costumbres y la cultura originaria.

Los temas

En lo que hace referencia al proyecto, los temas a grandes rasgos son lectoescritura y numeración. Con los niños y niñas el trabajo es adaptado según las edades, el nivel de complejidad y el alcance. Para comenzar la docente propuso un tema, a partir de un juego o un cuento, y las actividades que surjan son ajustadas según el desempeño del niño.

“Ahora vamos a avanzar en operaciones matemáticas como sumas y restas. Con los más grandes trabajamos mucho la comprensión de textos y el análisis matemático de entender, no sólo la lógica, sino también el sentido, es decir el para qué. La idea es que, en octubre podamos avanzar con proyectos porque ahora vengo planificando secuencias didácticas semana a semana”, detalló Paula, a quien le gustaría, de forma conjunta con los integrantes de la comunidad, armar una enciclopedia de animales del lugar con lo que sería “nivel primario” y con los adultos generar un libro con sus historias y leyendas.

Entre sus materiales didácticos, rodeada de una cultura y una realidad muy alejada a la vida en Buenos Aires, donde las comodidades prácticamente no existen y los servicios básicos son limitados, Paula se muestra maravillada de vivir enriqueciéndose de experiencias, de las que espera llevarse un cambio y mucha enseñanza para transmitirle a sus 31 alumnos que la esperan en su lugar de origen.

En ese sentido, aseguró: “Es un cambio en mi perspectiva de vida y del quehacer de mi profesión. Si es por mí, me quedaría acá, pero soy docente de una escuela en Buenos Aires y mis estudiantes están esperándome, les prometí que iba a volver y no puedo defraudarlos, vuelvo por ellos, pero la verdad es que no quiero saber nada con que se termine esta experiencia. Siempre voy a poder visitar Jakutinga y aprovechar de toda su gente porque yo ya siento mucho cariño por ellos y eso es eterno”.

Entre la alegría y la satisfacción, no dejó pasar la oportunidad de reiterar el pedido, que además es en concordancia con el cacique, Epifanio Báez, y tiene que ver con el anhelo de que desde el Ministerio de Educación, de designen los cargos docentes para que los menores puedan acceder al sistema educativo formal.

“Con Epifanio, el cacique, estamos viendo cómo lograr que este espacio sea una escuela reconocida por el Estado, donde se arme un cargo reconocido y donde todos los nenes y nenas tengan garantizado el derecho a su educación”, concluyó la maestra.

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