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Uno de los condenados por el crimen de Wasyluk pidió volver a declarar

Ricardo Rodríguez solicitó la “nulidad de sus declaraciones en la causa por encontrarse condicionadas y que su cónyuge recibe amenazas”. Resolverá el STJ

lunes 05 de septiembre de 2022 | 5:30hs.
Uno de los condenados por el crimen de Wasyluk pidió volver a declarar
Rodríguez luego de recibir la prisión perpetua.
Rodríguez luego de recibir la prisión perpetua.

El procurador general subrogante, Andrés Poujade, fiscal de Cámara en lo Penal y de Menores, rechazó los recursos de casación interpuestos por los cinco ex policías condenados por el homicidio de Hugo Miguel Wasyluk (38), cuyo cadáver fue hallado en una de las celdas de la Seccional Primera de Oberá en la madrugada del 27 de abril de 2011.

Tras diez años y ocho meses del hecho, el pasado 14 de diciembre el ex sargento Pedro De Mattos, el ex cabo Carlos Antonio Gómez y el ex agente Ricardo Javier Rodríguez fueron condenados a la pena de prisión perpetua por el delito de tortura seguida de muerte.

Los oficiales Jorge Antonio Heijo y Wilson Ricardo González, quienes completaron la patrulla de la comisaría de Villa Bonita que detuvo a la víctima, fueron condenados a 8 y 5 años de prisión, respectivamente, por no evitar la tortura y encubrimiento.

En los fundamentos de la sentencia del Tribunal Penal Uno de Oberá se citó que Rodríguez intentó direccionar las culpas hacia el personal de la Seccional Primera.

“Sorprende este cambio de rumbo porque en su anterior declaración había inculpado a De Mattos y Gómez, sindicándolos como autores de la golpiza que recibió la víctima en Villa Bonita, incluso había manifestado que recibió amenazas”, se detalla. Incluso, el ex agente había declarado que De Mattos y Gómez se autolesionaron con un cuchillo y luego dijeron que la víctima los había atacado, por eso se defendieron.

Pero ahora, según se menciona en dictamen del procurador general, en la casación la defensa solicitó la “nulidad de sus declaraciones en la causa por encontrarse condicionadas y que su cónyuge recibe amenazas”, y que se reciba una nueva declaración a Rodríguez.

Cambió de versión

El dictamen del procurador general fue fechado el pasado 24 de agosto y la próxima instancia será resuelta por el Superior Tribunal de Justicia (STJ).

“El total rechazo de los recursos de casación en cuanto impugnaran la responsabilidad criminal de los señores Ricardo Javier Rodríguez, Wilson Ricardo González, Jorge Antonio Heijo, Carlos Antonio Gómez y Pedro De Mattos”, se cita en el escrito.

Sobre el planteo efectuado por la defensa de Rodríguez, quien en la instrucción y el juicio cambió de versión, ya en casación pretendió introducir la hipótesis de una amenaza hacia su esposa, quien también pertenece a las filas de la Policía de Misiones.

Tal como se dejó constancia en los fundamentos de la sentencia de diciembre pasado, el Tribunal de Oberá se mostró sorprendido por el cambio en la declaración del ex agente, quien en la instancia de casación volvió a colocarse en el rol de víctima.

Su defensa también alegó “carencia de fundamentación de la sentencia recurrida y arbitrariedad; que su defendido se limitó a sostener los pies de la víctima, pero que no se pudo acreditar que su defendido la hubiera lesionado; que su situación de revista le impedía tomar determinación alguna que no le fuera ordenada por sus superiores (…) nulidad de sus declaraciones en la causa por encontrarse condicionadas y que su cónyuge recibe amenazas”. En ese contexto la defensa solicitó que se reciba una nueva declaración a Rodríguez.

En cuando a los demás acusados, sus defensas cuestionaron la exclusión de peritos de parte, supuesta carencia de certeza respecto al motivo del deceso de la víctima, presunto falso testimonio de un testigo, carencia de pericias sobre el móvil policial y el aval a una única hipótesis, entre otros.

Delito probado

Más allá de los respectivos planteos defensivos, para el procurador general subrogante Poujade “se tuvo por acreditada la ocurrencia del hecho, el rol desempeñado por cada uno de los condenados y su consecuente autoría respecto a las acciones típicas dentro de las cuales se determinara su accionar y la estimación de la pena consecuente de conformidad al ordenamiento sustantivo”.

Precisó que al momento del hecho los imputados eran policías, por lo que “de modo alguno pueden evitar la responsabilidad criminal que les concierne conforme a los tipos penales en los cuales se encuadrara su accionar”.

Ya en los fundamentos de la sentencia del Tribunal Penal de Oberá se detallaron los tormentos que padeció Wasyluk y precisaron las responsabilidades de los cinco condenados.

“Lo cierto y categórico es que al momento de su detención Hugo Wasyluk no tenía las lesiones mortales que luego se comprobaron. Fue reducido por De Mattos, Gómez y Rodríguez con extrema violencia, le pegaron una golpiza, lo esposaron, lo tuvieron a su merced y lo torturaron desde su aprehensión en la ruta, pasando por su traslado a la Comisaria de Villa Bonita, luego al campito de los Médicos y Seccional Segunda, hasta su ingreso a las 21.45 a la Seccional Primera”, se detalló oportunamente.

El documento de 111 carillas precisa las circunstancias probadas de la detención, tortura y calvario de un hombre que agonizó durante 27 horas, lapso entre su aprehensión por parte de efectivos de la comisaría de Villa Bonita y el hallazgo de su cadáver en una de las celdas de la Seccional Primera de Oberá, a las 0.20 del 27 de abril de 2011.

Rastros de la tortura

La autopsia constituye la prueba científica de los tormentos que padeció la víctima, al extremo que sufrió desgarros internos que causaron gran sangrado en distintos tiempos. Padeció una muerte horrenda ya que aspiró su propia materia fecal.

“Hugo Wasyluk estuvo todo el tiempo esposado, lo tuvieron boca abajo con un gran peso encima, el tatuaje que le quedó en el pecho es compatible claramente con el enrejillado de la carrocería de la camioneta de la comisaria de Villa Bonita, y quienes permanecieron todo el tiempo con él sobre la misma fueron Gómez y Rodríguez, por lo tanto no cabe duda que son coautores del hecho junto a De Mattos”, se precisa en la sentencia.

El forense Horacio Marín explicó que la víctima no pudo defenderse y precisó el mecanismo necesario para causar las lesiones: al menos dos personas comprimieron su humanidad. “De ello se colige en forma clara y contundente como lo señaló el forense: durante toda la tortura estuvo esposado”, concluyó el Tribunal.

En tanto, consideró que los acusados incurrieron “en un claro y lamentable espíritu corporativo” al prestar declaración en el debate, señalando “presión psicológica” para justificar las contradicciones respecto a sus dichos en la instrucción. Por ejemplo, Rodríguez había declarado que al llegar a la Seccional Segunda Gómez le propinó rodillazos al detenido.

Rodríguez lo habría recriminado por su accionar, a lo cual Gómez le respondió: “Desde cuando la pared mea al perro”, marcando su mayor jerarquía. Ya en el debate el imputado argumentó que fue un “chiste”.

Conclusión

Francisco Aguirre, presidente del Tribunal, señaló: “En mi opinión, no hay dudas. Está muy claro y probado que Hugo Wasyluk fue apaleado con cachiporras, tonfas, patadas y puñetazos, para luego ser aplastado sentándose y saltando sobre él -dejando la huella indeleble del entablillado del piso de la camioneta-, y así, comprimiendo al extremo su tórax y abdomen contra el piso de la camioneta”.

Y agregó: “Tal como señala la autopsia, a la víctima se le hizo sentar -siempre esposado- y se lo hiperflexionó de una manera extrema: haciendo tocar su cabeza casi contra el piso entre sus dos piernas. Además de todos los traumatismos ya sufridos, esto, la hiperflexión, repercutió de manera decisiva en sus órganos internos, afectando la vitalidad de sus intestinos, debido a la posición forzada e inhumana a la que lo sometieron”.

“Los relatos de su hermana Ana, quien luego quedó gravemente afectada, los de los Mojsiuk, los detenidos de la comisaría y sobre todo los detalles de la autopsia, nos llevan a concluir que el hecho realmente existió, y que los responsables de la terrible golpiza fueron los integrantes de la comisión policial de Villa Bonita”, sentenció el magistrado, que contó con la adhesión de sus pares.

Beneficio de la duda para siete policías

Además de los cinco ex policías de Villa Bonita, también fueron juzgados siete policías que al momento del hecho prestaban servicio en la Seccional Primera, quienes resultaron absueltos por el beneficio de la duda. Dicho fallo alcanzó a Miguel Ángel Espíndola, Carlos Ariel Lentini, Hugo Ariel Basaraba, Roxana Andrea Harasimezuk, Alejandro Fabián Núñez, Luis Alberto Silva y Gustavo Javier Fontana.

“Negligencia, confianza en un certificado médico que luego se supo que era deficiente e incompleto, minimización de los indicios, desconocimiento de los golpes que el detenido había recibido antes de su ingreso, ausencia de un protocolo de actuación, apreciación de las novedades según el criterio personal, y otras justificaciones similares se escucharon durante el debate”, se lee en la sentencia.

Sin embargo, se aclara que “la parte acusadora no alcanzó a destruir el principio de inocencia, no logró probar la intención del personal de la Seccional Primera de perjudicar a Wasyluk, es decir el dolo de omitir intencionalmente sus deberes de cuidado, como exige la norma”.

En relación al médico policial José Orlando Morales, consideraron que la acción penal se halla extinguida porque hace más de dos años que pasó a retiro.

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