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Era presidente honorario de la yerbatera Las Marías

Falleció a los 97 años el empresario y dirigente Adolfo Navajas Artaza

El empresario y dirigente correntino murió a los 97 años. Ocupó cargos públicos y recibió múltiples distinciones

miércoles 03 de agosto de 2022 | 6:06hs.
Falleció a los 97 años el empresario y dirigente Adolfo Navajas Artaza
Adolfo Navajas Artaza acompañó con sus acciones el desarrollo de Virasoro.
Adolfo Navajas Artaza acompañó con sus acciones el desarrollo de Virasoro.

Adolfo Felipe Navajas Artaza, reconocido empresario y dirigente correntino, falleció ayer a los 97 años y sus restos descansarán en el cementerio de Las Marías. Había nacido el 26 de mayo de 1925, hijo de Víctor Navajas Centeno y de María Silvia Artaza. Su padre fue el fundador del Establecimiento Las Marías, dedicado desde 1924 a la producción e industrialización de yerba mate, luego diversificada en otras infusiones, ganadería y forestación.

Su nombre está firmemente ligado al desarrollo industrial de Corrientes. En 1965 fue elegido senador provincial, pero su mandato fue interrumpido por el gobierno militar en 1966. Entre 1969 y 1973 ejerció con absoluta buena fe el cargo de gobernador de Corrientes, designado por el presidente Juan Carlos Onganía. También fue ministro de Acción Social entre 1982 y 1983, y presidente del Concejo Municipal de Gobernador Virasoro entre 1985 y 1987, cargo equivalente al de intendente.

Su inquietud lo llevó además a presidir organizaciones deportivas, gremiales, sociales y no gubernamentales. Por esta razón, su nombre estuvo muy ligado a todo el quehacer de Virasoro y la región.

 Más conocido como Don Toco o Don Adolfo, abrió caminos y tendió puentes para el desarrollo de la región; tuvo tiempo para avanzar con aportes filantrópicos a varias entidades sociales y empresarias, a centros de instrucción y a la atención de la salud de la gente.

Reconocimientos

De allí el reconocimiento en la región y haber sido premiado como empresario rural en dos oportunidades con el premio Konex, en los años 1998 y 2008.

Fue honrado con la Orden Ecuestre Militar Caballero de los Andes y con la Gran Maestro de la Orden Nacional del Mérito del Paraguay. Fue presidente de la Fundación Centro de Estudios Daniel Casanova de Virasoro y de la Asociación Sanmartiniana. Vocal de la Fundación Mediterránea, y presidente de la Filial NEA.  Fue además presidente de la Unión Industrial de Corrientes y de la Federación y la Cámara de Molineros de Yerba Mate de la Zona Productora y del Banco de la Provincia de Corrientes.

Recibió las Palmas Sanmartinianas, entre otros motivos por ser uno de gestores del traslado a Yapeyú de los restos de los padres del general San Martín. A su vez, recibió la Orden Ecuestre Militar Caballero de los Andes.

Fue distinguido como Gran Maestro de la Orden Nacional del Mérito del Paraguay. Empresario del año 1979, Revista Mercado. En 2005 fue distinguido por la Asociación de Dirigentes de Empresa.

En lo personal, siempre expresó con orgullo haber constituido una sólida familia junto a su esposa, Amalia Beatriz Fournier, con quien tuvo cuatro hijos, que fue ampliándose con el creciente bullicio de sus nietos y bisnietos.

Sus recuerdos

Consultado por sus orígenes, recordó en una entrevista que por falta de escuela en su pueblo natal, sus padres decidieron enviarlo a estudiar a la capital del Paraguay, Asunción.

Recuerda que allí, viviendo con sus tíos, aprendió a leer y a escribir en el Colegio Internacional. Luego, al regresar a Virasoro, siguió formándose con maestro particular para luego retornar al Paraguay.

Hizo la secundaria como pupilo en el colegio Ward de Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. Desde entonces comenzaba a mostrar su inquietud por ser parte activa de diversas organizaciones, como formar parte del centro de estudiantes y comenzar a presidir la comisión de deportes. “Allí comencé mi escuela como dirigente”, reconoció en una entrevista a este matutino.

“Estaba estudiando medicina en Córdoba cuando ‘pasó un ángel’ y volví para ser recibido por mi padre don Víctor como su ayudante en el establecimiento. Aquí cumplí con todas las tareas y lo acompañé en todos los trabajos y también en la actividad gremial y en la política. Recuerdo aquellas terribles luchas en la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (Crym) cuando don Víctor apoyaba a la industria local y discutía con los porteños importadores de la economía yerbatera. Mi padre fue cofundador de la Cámara de Molineros de la Zona Productora, tarea en la que luego lo continué. Él fue mi gran maestro, lo mismo que mi madre María Silvia”. 

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