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Los implicados prestan servicio en Seguridad Vial y Turismo de Alem

Policía denunció que jefe lo forzó a mentir sobre el robo de un arma

Un cabo perdió su pistola y primero denunció que fue robada en su casa. En el juzgado se rectificó y afirmó que el arma desapareció de su trabajo pero mintió por presión del jefe

domingo 05 de septiembre de 2021 | 6:03hs.
Policía denunció que jefe lo forzó  a mentir sobre el robo de un arma

El pasado 11 de agosto, a media mañana, el cabo Damián B. (25) se presentó ante la Seccional Primera de Leandro N. Alem y denunció que fue víctima de un robo.

Aseguró que ese mismo día, entre las 7.20 y las 9.40, personas ignoradas abrieron una puerta trasera de su domicilio e ingresaron hasta su dormitorio, de donde le sustrajeron su arma reglamentaria, una pistola 9 milímetros marca FM HI-POWER -número de serie 363637- y la suma de 400  pesosque se encontraban en un frasco de plástico.

En la misma denuncia, el policía dejó constancia de que no sospechaba de nadie y que tampoco tenía testigos del hecho.

Cuatro días más tarde, personal de la División Investigaciones de la Unidad Regional de Aristóbulo del Valle procedió a la detención de Rubén D. M. (21), quien a través de WhatsApp ofreció para la venta la pistola del cabo Damián B. 

El procedimiento se concretó en el Paraje Tres Bocas, municipio de Alba Posse. Luego, el sospechoso declaró que compró el arma sin saber que era robada, aunque sigue detenido. En tanto, el 23 de agosto el caso tuvo un rotundo giro cuando el mismo policía que denunció que le robaron la pistola de su casa cambió su versión de los hechos e implicó a su jefe.

Según declaró en audiencia testimonial ante la jueza de Instrucción Cinco de Alem, Selva Raquel Zuetta, aseguró que su arma desapareció de la base donde se hallaba de guardia y reconoció que sospecha de un camarada, identificado como el cabo Germán G.

Pero no sólo eso, sino que subrayó que su jefe lo instó a mentir sobre cómo sucedieron los hechos. De lo contrario, “me iba a cocinar e incluso me amenazó verbalmente que me iba a cagar a piñas”, declaró.

“Me amenazó”

El Territorio accedió a la declaración del cabo Damián B. ante la jueza Zuetta, a cargo del expediente 98432/2021 contra Rubén D. M., el joven al cual le secuestraron el arma robada el 11 de agosto.

En sede judicial, el policía expresó: “Deseo rectificar mi denuncia”, tras lo cual detalló: “Cuando me di cuenta de que no estaba el arma, me encontraba en el servicio de guardia. Como no me sentía muy bien, me recosté un rato. Eso fue a las 5 y poquito, y a las 6.30 me di cuenta que faltaba mi arma del chaleco”.

“Empecé a buscar en todos lados y no la pude encontrar. Les pregunté a mis compañeros si alguien vio algo y todos me dijeron que no. Luego llegó mi jefe y le informé lo sucedido, y el jefe Carlos Javier C., que es comisario, dijo que era para decir que me robaron en la casa, siendo que en realidad fue en el trabajo. Él se encuentra en condición de ascenso y dijo que si yo decía que desapareció en la guardia le iba a perjudicar en el ascenso”, detalló.

Es más, el cabo afirmó que su jefe lo amenazó para que cambie las circunstancias del hecho: “Me dijo que si yo no hacía de esa forma me iba a cocinar, es decir, me iba a trasladar o dar de baja”.

Según precisó, la desaparición de su pistola se produjo en instalaciones de la División Seguridad Vial y Turismo de Leandro N. Alem, ubicada en la rotonda de rutas nacional 14 y provincial 4, en la citada localidad. En otro tramo, puntualizó: “Quiero agregar que mi jefe tiene conocimiento y contactos políticos y, según me dijo, me iba a cocinar. Inclusive me amenazó verbalmente que me iba a cagar a piñas”.

El sospechoso

En sede judicial, el cabo precisó que el 11 de agosto se presentó en la guardia a las 5.30, aproximadamente, y dejó su chaleco con el arma en un perchero de la dependencia. En ese momento se hallaban cuatro camaradas.

Dijo que se sentía mal y por ello se dirigió a una oficina para dormir un rato, mientras que “el cabo G. y el agente H. quedaron donde dejé el chaleco”, indicó.

Durmió alrededor de una hora y cuando se despertó, se dirigió al lugar donde colgó su chaleco, instancia en que los citados estaban haciendo limpieza.

“Empecé a buscar y pregunté, pero nadie vio. Buscamos y no encontramos nada. Había tres chalecos, cuatro con el mío. Los del cabo G., del sargento A. y T. tenían las armas (…) Buscamos por todos lados, menos entre los elementos personales de cada uno”, indicó.

Y agregó: “A las 7 llegó el jefe de la división y le informé en frente de todos, en la cocina”.

Luego, según lo que declaró, el comisario a cargo de la dependencia lo intimidó para que brinde una versión diferente a lo que realmente sucedió. 

Al momento de la audiencia testimonial le preguntaron si luego de radicar la denuncia volvió a hablar con su jefe sobre el tema de arma, a lo cual respondió: “Sí, me dijo que sostenga lo mismo, pero no habló de eso en presencia de nadie”.

Asimismo, indicó que sospecha que el cabo Germán G. podría haber hurtado su pistola del chaleco, ya que “él siempre va para los lados donde se encontró el arma porque tiene una novia en Colonia Aurora, que no sé cómo se llama. La mayoría de las veces que sale se va para allá”.

Un vocero del caso anticipó que dicha declaración tendrá implicancias judiciales, además de administrativas ordenadas por la Jefatura de Policía.

El comprador

Por su parte, el 25 de agosto prestó declaración Rubén D. M., en cuyo poder la Policía halló el arma robada en Alem. Se trata de un agricultor con domicilio en Paraje Tres Bocas, Alba Posee.

Los pesquisas dieron con el implicado luego de simular interés en adquirir la pistola que ofreció a la venta a través de WhatsApp.

“Yo compré el arma que era de un tipo que yo no conocía, otro muchacho me pasó el número. Yo compré para tener en la chacra para cuidar a la familia, pero no me gustó el arma y quise vender. Ahí pasé las fotos para un compinche y él pasó las fotos para otro que era de la Policía (detalle que desconocía). Ahí él vino y habló que iba a quedar con el arma, que yo traiga hasta el camino para él. Vino y me pidió el arma, yo agarré y le mostré, y ahí él agarró el arma y me agarró a mí y me puso preso”, indicó el agricultor.

Precisó que compró el arma cinco días antes de su detención. La transacción se hizo sobre la ruta costera 2, a unos 8 kilómetros de su casa, y pagó 130 mil pesos por la pistola.

Consultado al respecto, aseguró “no sabía nada (de la procedencia del arma) porque el precio era alto, no podía ser robada”.

Sobre las características físicas del vendedor, del que no conoce su nombre, señaló que “tenía 1,0 metro, aproximadamente, pelo color negro, no era tan flaco y me dijo que se llamaba Yoni. Habrá tenido unos 30 años, no era de la zona. Él me llamó por teléfono, no era la misma característica de la zona y nos mandamos mensajes por WhatsApp, pero no aparecía la foto de perfil”.

Agregó que el vendedor se movilizaba “en una camionetita blanca”, y ese día “le mandé unos 20 mensajes. Ahí negociamos y me dijo el precio”.


Daño colateral

El mismo día que el cabo Damián B. denunció que le robaron su arma reglamentaria de su domicilio, personal de la Unidad Regional VI informó sobre la detención de un sospechoso, circunstancia en la que realizaban recorridas por el barrio La Picada.

"Se observó caminando al ciudadano Leandro F. (21) quien cuenta con antecedentes por hechos contra la propiedad, llamando poderosamente la atención que el mismo venía sujetando con sus manos algo debajo del abrigo que tenía puesto, no pudiendo visualizar qué objeto, pero se observó a la lejanía que era algo que brillaba. Asimismo, este sujeto hizo un giro repentino con la cabeza hacía donde nos encontrábamos, luego cambió la dirección en la que iba caminando y comenzó a apurar el paso dándose a la fuga del lugar", se cita en el informe elevado por el oficial ayudante Jorge Z. En el mismo se agrega que luego vieron corriendo al "sospechoso", lo persiguieron y lograron detenerlo en cercanías a la Escuela Especial. En tanto que en el último párrafo del informe elevado al jefe de la Seccional Primera, se aclara que el objetivo brillante que alertó a los policías resultó ser una herramienta, una llave de 13 centímetros.

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