jueves 23 de septiembre de 2021
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En Cruce Caballero, Yabotí, Piñalito, Tobuna y Piñeiro

Avanzan en la plantación de más de 10 mil árboles en las chacras

La idea es crear un corredor verde y enseñar a los productores que es posible cultivar sin generar un desequilibrio del entorno y así proteger las vertientes

sábado 04 de septiembre de 2021 | 6:04hs.
Avanzan en la plantación de más de 10 mil árboles en las chacras
Los plantines fueron cultivados en la EFA de San Pedro. Foto. CARINA MARTÍNEZ
Los plantines fueron cultivados en la EFA de San Pedro. Foto. CARINA MARTÍNEZ

En las últimas semanas un grupo de 15 productores de Cruce Caballero, San Pedro, junto a la Fundación Vida Silvestre, avanzan en la última etapa de un proyecto de restauración del paisaje forestal apuntando a producir conservando el medioambiente.

La propuesta es sumamente valiosa porque fortalece un corredor biológico y permite proteger los recursos naturales como el agua. Se plantarán tres mil especies nativas para enriquecimiento de bosque y 7.500 árboles en espacios macizos, sumando 10.500 nuevos árboles en chacras sampedrinas.

El proyecto es continuidad de otros similares que concretó con éxito en el municipio la fundación y se desarrolla en el marco de trabajar la restauración como un todo y no sólo como una actividad ambiental, partiendo de que si bien es necesario producir, también es necesario conservar.

Así, se pueden generar acciones para cultivar conservando, siendo un gran desafío ya que es una idea nueva entre los colonos de la zona, promoviendo que con planificación y ordenamiento de las chacras es posible lograr un equilibrio.

El proyecto consiste en que los 15 productores dispongan de una hectárea en su chacra para la restauración, habiendo dos opciones, por un lado el enriquecimiento de bosque nativo que son áreas degradadas a las que se implementan 200 nuevas especies y por otra parte la restauración de áreas macizas donde introducen 500 plantas. Teniendo en cuenta la cantidad de hectáreas a restaurar, los 15 productores implementaron un total de tres mil especies nativas de frutales y maderables, con lo que se busca darle un valor agregado al bosque y sean de utilidad para las familias.

Mientras que en los ambientes despejados, donde la necesidad de cobertura es mayor, los colonos deben plantar 500 plantas por hectárea durante este mes. Las especies elegidas son loro negro, cañafístola, lapacho y guatambú porque además son potenciales nativas de combinación con la yerba mate, ya que buscan articular sistemas agroforestales en los yerbales.

La etapa de restauración del bosque, donde desde la fundación brindan los plantines y el asesoramiento técnico, es solo uno de los beneficios que recibe el productor. La propuesta es complementada con asistencia para mejorar el acceso al agua y potenciar alguna actividad productiva, justamente buscando impulsar la idea de que es posible cultivar  sin generar un desequilibrio en el entorno natural.

“Apenas la pandemia permitió, comenzamos con la etapa del acceso al agua, no solo en la adecuación del lugar donde vierte el agua en sí, sino el cuidado integral de la vertiente. Vimos la zona de captación, zona de cuidado, el perímetro para que los animales no ingresen y la plantación de árboles en ese sitio, lo que brinda mejor calidad y cantidad de agua aún en época de sequía”, explicó sobre el trabajo realizado Jonatan Villalba, analista en Restauración y Manejo del Bosque de Vida Silvestre.

En cuanto al apoyo en actividades productivas, Villalba señaló: “La idea es que puedan dar continuidad a algún proyecto que tengan en sus chacras, como viveros, muchas familias están viverizando yerba mate, invernáculos, criaderos de pollos y cerdos. Les brindamos una asistencia económica, previo a un relevamiento de las necesidades, para que puedan adquirir algún elemento que les hace falta. Y ahora comenzamos con la tercera etapa que es la entrega de las plantas para la parte de macizos”.

En cuanto a los plantines, una parte fue cultivada por la fundación mientras que la segunda es provista por el vivero de la Escuela de la Familia Agrícola de San Pedro, financiado por la fundación.

Si bien los beneficiarios directos son los productores, el proyecto de Vida Silvestre resulta valioso porque las familias, con las que estuvieron y están trabajando, se distribuyen entre Cruce Caballero, Yabotí, Piñalito, Tobuna y Piñeiro, que de cierta forma se conectan con un importante corredor verde, y es por donde pasa el gran desafío y accionar. Conservar en toda una región que aún cuenta con bosque que representa la fuente de alimentación y hábitat de cientos de especies es la gran meta.

“Es importante que podamos manejar los cultivos de la mejor manera en esas zonas para no perjudicar la relación entre el ser humano y el ambiente, un ejemplo concreto es el tema del agua. Son pequeñas acciones que tendrán un impacto muy positivo”, concluyó Villalba. 

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