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Pysanka, tradición de Pascua

Milenaria costumbre de fe y protección

Oli, descendiente de inmigrantes ucranianos, de niña aprendió el arte de preparar los huevos coloridos, que se regalan como símbolo de resurreción y prosperidad

sábado 03 de abril de 2021 | 1:30hs.
Milenaria costumbre de fe y protección
Oli y Catalina confeccionan las pysanky, que irán en la canasta de Pascua. /Foto: Natalia Guerrero.
Oli y Catalina confeccionan las pysanky, que irán en la canasta de Pascua. /Foto: Natalia Guerrero.

Los recuerdos de la infancia la sitúan en una cocina habitada por mujeres. Las manos activas y precisas, experimentadas en esas labores, amasan y hornean panes y dulces y realizan con destreza las pysanky, esos coloridos huevos que compartirán en la mesa el domingo de Pascua, como símbolo de fe, unión familiar y abundancia.

“Así aprendí yo que vengo de familia de inmigrantes, aprendí de mi madre, de las vecinas, de las ‘babas’, que son las abuelas ucranianas. Tenía cinco años cuando quedaba despierta hasta la madrugada junto a ellas en la cocina, viendo cómo escribían los huevos con cera de abeja y les daban color y preparaban la canasta de Pascua y me iban dejando que las ayude, me iban enseñando la tradición”, contó Olga ‘Oli’ Skrebec Sienkowec (45).

Desde entonces no ha pasado una Semana Santa en que no ponga en práctica aquel legado de su ascendencia ucraniana. Con el tiempo, Oli fue investigando más sobre el origen, la simbología, el significado, y la técnica de las pysanky o pesankes. Incluso, junto a una amiga, dio varios cursos en la Asociación Cultural Ucraniana de Posadas.

Instruyó que no se dice pesankes, que es una manera muy extendida de nombrar en la tierra colorada, sino que la forma correcta de escritura por traducción del ucraniano y transliteración al español es la pysanka  (singular) y las pysanky   (plural). 

Arte y misión

“Aprendí el arte de las pysanky en mi niñez como un juego, luego incorporé la práctica. Me fui dando cuenta de que es una costumbre familiar pero también es una tradición de un pueblo. Un saber que hay que compartir, porque de otra forma se olvida. Hoy ya no se cumplen muchas tradiciones, por eso poder compartir, y que los jóvenes puedan replicar es muy importante y valioso para mí, yo lo hago con mucho amor”, dijo Oli, que el Jueves Santo recibió a El Territorio en su casa, para mostrar el proceso de elaboración de las pysanky, en el que también colaboró su hija Catalina.

La pysanka es un arte eslavo, en épocas precristianas tenía que ver con la celebración de la primavera. A partir del cristianismo se fue asociando a la Pascua, “se arraigó mucho en Ucrania, se hacen las pysanky y se comparten y regalan como símbolo de amistad, solidaridad, felicidad, abundancia. La costumbre llegó a nuestra región con los inmigrantes”, relató.

Se pueden hacer vaciados sólo con la cáscara o con huevos cocidos.

“Pysanka es un huevo colorido con ornamento escrito en cera de abeja, cada huevo tiene un mensaje, y hay que aclarar que no se pinta sino que se escribe, porque tiene trazos, diseños, signos que tienen un significado, hay diseños geométricos o con flores, entre otros”.

El diseño se obtiene primero cubriendo con cera de abeja la superficie que se quiere conservar sin cobertura de color, y luego se tiñe, “en las partes que quedaron con la cera de abeja van a quedar blancas, porque la pintura no se prende. Yo tiño con anilina y también estamos tiñendo con tintas naturales como el agua de cebollín, de remolacha o yerba mate, esto lo hacemos experimental y también rescatando la manera de antes”.

Cena familiar

Las Pysanky van en una canasta que recibe la bendición en la misa del sábado de gloria o en la misa pascual. Esta cesta además contiene una vela, la paska (el pan de Pascua) y otros alimentos dulces y salados y se adorna con flores y servilletas bordadas.

“Nuestra costumbre es que una vez que llegamos de la bendición el sábado de noche se comparte una cena. El jefe de la casa, que puede ser un abuelo o el hombre con más años, corta los huevos cocidos para compartir con todos los presentes y se agrega la sal, que también se bendice en la canasta. Y la cáscara de los huevos nunca se tira, porque está bendecida”.

La cáscara del huevo se entierra como símbolo de  protección y felicidad de las familias, los colores también tienen su significado.

“Nunca se tira la cáscara de los huevos bendecidos, pysanka es un signo sagrado como la palma, los agricultores entierran las cáscaras en las chacras, en los  campos para la buena cosecha, y en la ciudad se puede enterrar en una maceta o en el patio para la protección, la salud, en la medicina natural también se utiliza para sanar”.

El huevo simboliza el nacimiento del mundo -evidenció Oli-. “En los cuentos tradicionales que vienen desde antes del cristianismo la pysanka era símbolo del culto al sol y con el paso del tiempo se fueron asociando a la celebración de la Pascua cristiana, los huevos coloridos representan los mejores deseos en la Pascua de Resurrección, una nueva vida, la esperanza”, ponderó.

Símbolo del origen, ofrenda de amor y unidad, fuente de abundancia y vida, asegura la creencia popular que el mundo seguirá existiendo mientras haya una persona escribiendo una pysanka.

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