lunes 27 de septiembre de 2021
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El misionero acusado de tres homicidios creó el Primer Comando de Frontera

Procesaron con prisión preventiva al Negro Rojas, que fue embargado por 10 millones

Néstor Fabián Rojas (44) está acusado de ser líder y financista de tráfico de estupefacientes agravado. Otros cinco misioneros también fueron procesados.

miércoles 17 de marzo de 2021 | 2:00hs.
Procesaron con prisión preventiva al Negro Rojas, que fue embargado por 10 millones

La Justicia Federal resolvió el procesamiento con prisión preventiva de Néstor “El Negro” Rojas (44) en el marco de la investigación sobre la organización narcocriminal a la que llamó Primer Comando de Frontera (PCF) y dispuso un embargo de 10 millones de pesos, confirmaron a El Territorio diversas fuentes consultadas. La medida recayó también sobre otras ocho personas, entre ellos un convicto que operaba desde la Unidad Penal VI de Posadas. 

Según el dictamen al que accedió este diario, a Rojas se lo acusa de organizador y financista del delito tráfico ilícito de estupefacientes agravado por haberse cometido con violencia y por la intervención de más de tres personas. La retención de sus bienes no es caprichosa, ya que su poder se centraba en los innumerables lazos con organizaciones criminales de Brasil y Paraguay, que abarca toda la cadena del tráfico, pero también por su imponente poder económico. 

La determinación estuvo a cargo de la jueza Verónica Skanata, titular del Juzgado Federal de Posadas, quien hizo lugar al pedido de la Fiscalía Federal y la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), dirigida por Diego Iglesias. La organización fue desbaratada en agosto del año pasado tras una investigación llevada adelante por Gendarmería Nacional y varios allanamientos en Posadas y Buenos Aires. 

Según informó oficialmente el sitio fiscales.gob.ar a través de la  Red de Fiscales Antidrogas de la Asociación Iberoamericana, Procunar solicitó la realización de una investigación conjunta con el Ministerio Público Fiscal del Paraguay, para así profundizar la persecución penal a los cómplices de Rojas en ese país. Por otra parte, se pidió a las autoridades del Ministerio de Justicia de la Nación la articulación de medidas necesarias para que el capo narco siga operando desde su celda. 

Tal y como viene desarrollando este medio, Rojas dirigía la organización desde una celda de la cárcel de Ezeiza, lugar desde donde - entre otras golpes- planeó el homicidio del juez Fernando Verón, titular del Juzgado de Instrucción Tres de Posadas y Miguel Ángel Guerrero, al frente del Juzgado Federal de Eldorado. Verón lo investiga por el doble crimen de El Acuerdo, ocurrido en 2015, mientras que Guerrero fue quien decidió su traslado a Buenos Aires y lo envió a juicio por el crimen de Aldo Cantero en 2018. Ahora está detenido en Marcos Paz.

De los otros ocho implicados - cinco con domicilio en Misiones - a seis de ellos se los procesó con prisión preventiva como coautores por tráfico ilícito de estupefacientes agravado por haberse cometido con violencia y por la intervención de más de tres personas y se dispusieron embargos de entre 8 y cuatro millones de pesos para cada uno de ellos. 

Entre ellos se encuentran Pablo Antonio Campos (50), quien compartía celda con Rojas en Ezeiza y Walter Eris González (41), quien se encargaba de toda la logística en Misiones, desde la UPVI; José Ruíz Díaz (20) y Oscar Adoni Rodríguez (46), eran encargados de la coordinación de maniobras en la tierra colorada y en Buenos Aires fueron atrapadas Tamara Judith Maciel (24), pareja de Rojas que movía el dinero y era nexo con delincuentes brasileños, y Paula Aguirre (45).

En tanto, por transporte de estupefacientes recibieron el procesamiento Facundo Sebastián Ochoa (23) y Mario Rolón (42) (embargado por cuatro millones). El primero cayó en noviembre del año pasado, transportando 20 kilos de cocaína en una moto y para sorpresa de los investigadores, se supo entonces que llevaba prófugo tres semanas después de ser condenado por el mismo delito junto a un cuñado de Rojas. 

La logística

Con estos actores, la banda traficaba cocaína y marihuana, siempre bajo las órdenes de Rojas, que controlaba y supervisaba todo desde teléfonos celulares que ingresó al penal de forma ilegal. Tenía soldados -algunos familiares- en Ciudad del Este y Encarnación, donde se preparaba todo para los cruces a Argentina. La marihuana era producida en Paraguay y la cocaína en Perú. 

También, una vez que se dio cuenta que lo estaban escuchando, lanzó amenazas a investigadores y jueces. “MIGUEL ÁNGEL GUERRERO, vos que sos tan guerrero, como dice tu apellido, jueces hijos de mil puta (...). Vas a ver cuando comiencen a caer como mosca, porque como mosca van a caer y no van a saber ni qué pasó, ni un arma necesito, de esta vez le puedo asegurar que no necesito ni un arma”, se lo escuchó decir en una oportunidad. 

Al respecto del tráfico, los ingresos de los cargamentos se hacían por Candelaria y después llegaban a destino. A Brasil se destinaba droga premium, exigida por sus compradores. Antes de las restricciones por el coronavirus, la droga salía por Santo Tomé, Corrientes y terminaba en Porto Alegre. Con el confinamiento, se iba por Panambí y San Javier. 

En Brasil, además de sus compradores relacionados a Bala Na Cara, también tenía nexos que se encargaban de administrar su dinero y conseguir camiones con habilitación internacional para transportar grandes cargamentos de marihuana. De allí también compró armas y contrató sicarios para trabajos que se frustraron. 

Rojas montó “un marketing criminal”, como lo llamaron los investigadores e incluso pintó las paredes de su celda. Los cargamentos eran enviandos con el logo del PCF, que tiene como símbolo un dragón comiéndose a su propia cola y también apareció Distribuidora Norte - con la N de Negro destacada- que creó en Buenos Aires blanquear dinero. Bajo esa firma alquiló un galpón y compró mercadería, aunque el verdadero fin era recibir droga.

En este sentido, en el dictamen de detención de Procunar Diego Iglesias refirió que Néstor Fabián Rojas “intentaría emular o bien copiar sin éxito el modo de operar de ciertas estructuras criminales, con cierta envergadura, especialmente asentadas en la República Federativa de Brasil”.

Se añade que los elementos relevados en la investigación “sugieren cierta alegoría de su parte en ese deseo de replicar la simbología propia tales organizaciones delictivas”. “Quizá con la intención de generar en el resto de los integrantes el sentimiento de identificación y pertenencia que caracteriza a los grupos narcocriminales Primer Comando Capital o Comando Vermelho, como también el temer en la sociedad en su conjunto y, principalmente, en las autoridades policiales que deben investigarla y las judiciales que deben juzgarlas”, completa. 

Un investigador calificado expresó que todos los integrantes, en Argentina, Brasil y Paraguay, tienen tatuado una “clavícula de nox”, un símbolo que representa la llave más oscura de nuestro ser. Se trata de un tridente sobre una circunferencia. Con todos estos elementos, se sabe que Rojas no es un simple narcotraficante y los investigadores quieren tener especial atención sobre su persona. 

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