jueves 26 de noviembre de 2020
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Dicen que con el maíz sustituyeron al tabaco

En San Pedro destacaron el confort de vida alcanzado

Una familia agrícola cuenta sus inicios y cómo con la implementación de la mecanización logró progresar

domingo 22 de noviembre de 2020 | 5:00hs.
En San Pedro destacaron el confort de vida alcanzado

La actividad agrícola es pujante en el departamento de San Pedro; la superficie que abarca la zona rural se divide entre plantaciones de yerba mate, tabaco, té y desde hace unos años un número importante de colonos, diversifican las chacras con el cultivo de maíz, producción que si es pensada a mediana escala requiere la implementación de nuevas técnicas de cultivo y costosas maquinarias. Estas herramientas tecnológicas significan un antes y un después en la calidad de vida del productor porque son sinónimo de rentabilidad y un mejor nivel de vida.

En los últimos tiempos fue importante la inversión de los colonos en maquinarias agrícolas, principalmente cuando se trata de cultivos que requieren mano de obra y se realizan en varias hectáreas, como ser la yerba, el té y el maíz. 

Por el desgaste diario, del forzado trabajo en el rozado sin lograr una renta significante con la cosecha, es que muchos colonos comenzaron a diversificar las chacras con nuevas alternativas. Así se empezó a destacar la plantación de maíz, que en algunos casos se tornó como la actividad principal, para reemplazar de forma definitiva al cultivo de tabaco.

Uno de los ejemplos de progreso mediante la mecanización de las chacras se observa en Terciados Paraíso, una pujante colonia ubicada a más de 15 kilómetros de la zona urbana de la Capital de la Araucaria. En el lugar también influyó la mano de otro factor decisivo: el cooperativismo. Allí se creó hace más de 20 años la Cooperativa Agropecuaria y Forestal de Paraíso Limitada, donde se fabrica alimentos balanceados con el maíz como materia prima. 

El esfuerzo y anhelo de progresar tornó realidad. A los tres años siguientes dejaron de comprar maíz a otra provincia gracias a la fuerza de voluntad y unión de los colonos. En esta etapa fueron varios los desafíos enfrentados, tales como disponer de espacio para el almacenamiento, tecnificar las chacras ya que cultivar maíz en grandes densidades de forma manual es prácticamente imposible. Las primeras experiencias contagiaron a los demás socios, no sólo a plantar maíz sino a invertir en maquinarias y la entidad realizó lo propio adquiriendo máquinas agrícolas que son utilizadas en sociedad.

Uno de los casos que ponen de manifiesto un antes y un después en el estilo de producción de esa zona es el de la familia Frey.

Hugo Frey (43) y Rosimery  Hengen (41) residen hace 18  años en colonia Santa Rita, a unos 3 kilómetros de la cooperativa, de la cual son socios y donde comercializan el total de kilos de maíz producidos. De haberse dedicado durante años al cultivo de tabaco, gracias a la fuerte apuesta tecnológica, la familia hoy cultiva 20 hectáreas de maíz, que equivalen a más de 170 mil kilos de grano por año.

El cultivo del maíz comenzó de forma manual, la siembra se realizaba con la conocida taca taca, luego adquirieron una trilladora manual y una sembradora a buey, que permitía con enorme esfuerzo plantar entre cuatro y cinco hectáreas de maíz por año. “Era lo que aguantaba el cuerpo y el animal, después compramos un tractor y así trabajamos unos cuatro años, el cambio comenzamos a notar cuando la cooperativa recibió ayuda del gobierno y adquirió la sembradora a tractor, el año pasado luego de mucho ahorro compramos nuestra cosechadora de maíz en panochas... uff!,  fue una diferencia increíble, el trabajo ahora es detrás del volante, se prepara el suelo con tractor, se aplica algo de fertilizante con tractor, se cosecha con la máquina y se carga con el camión, trabajamos cómodos y tranquilos”, indicó Hugo Frey (43).

La máquina simplificó reiteradas y forzosas etapas, en el proceso de cosecha en uno sólo, tanto que, en 40 minutos se cosechan cuatro mil kilos de maíz, que salen de la máquina trillados, pasan a un camión y de allí a la cooperativa.

“Antes para hacer cinco mil kilos llevábamos una semana, mucho sufrimiento, bajo el sol, no era nada fácil”, señaló Rosimery Hengen, esposa de Frey, quien detalló el proceso de preparación previo del suelo para poder implementar las maquinarias. “No puede haber un tronco, raíz, piedra si queremos utilizar una sembradora con tractor, es un trabajo minucioso pero que se realiza una sola vez, tiene su etapa, para implementar estas tecnologías es un sacrificio, en compensación el rendimiento y eficiencia es óptimo”, reconoció Hengen.

Si bien las nuevas máquinas traen nuevos sistemas de manejo, no fue difícil incorporar los conocimientos y ante la experiencia de otras zonas del país que llevan años trabajando con la mecanización en el agro, la inversión es segura. “Hoy sólo trabajo yo y mi hijo en esas 20 hectáreas, hacerlo de forma manual es imposible, se requiere mucha mano de obra, y en eso el cultivo deja de ser rentable, cien por cien más saludable y rentable que plantar tabaco”, explicó Frey al tiempo que valoró el trabajo cooperativo. “Parte de las máquinas compramos nosotros,  y parte lo tenemos por parte de la cooperativa, y tener la posibilidad para comercializar el maíz acá cerquita, es un gran logro para nosotros”.

Frey tiene a su cargo las maquinarias, de su propiedad y también las de la cooperativa; en total cuentan con dos tractores, dos rastras, un acoplado, una sembradora, un pie de pato, la máquina cosechadora y el camión, y es quien realiza el servicio que requieren los demás socios, quienes se contagian al observar el lucro que deja la inversión en mecanización del cultivo. “Hoy nos mantenemos básicamente con el cultivo de maíz, costó juntar el dinero para comprar nuestros equipos, pero siempre quise invertir porque las herramientas llevan al progreso en las chacras” y en este aspecto la ejemplar pareja hizo referencia a la importancia de que el Estado brinde asistencia al colono con maquinarias pero que las financiaciones se ajusten a la realidad de los productores.

“Nos pareció muy bueno el plan tractor, pero hicimos los cálculos para acceder a alguno, y realmente no se puede, los créditos se alejan de la realidad de colonos como nosotros. Los pequeños productores no sacan más de 100.000 pesos por mes porque el ingreso se obtiene dos veces por año o incluso una sola vez, debería pensarse en pagos anuales, la idea está muy buena pero no se ajusta a la realidad de nuestra zona”, argumentó Frey. 

 

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