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Mujeres detrás de escena

miércoles 04 de noviembre de 2020 | 2:44hs.
Mujeres detrás de escena

Adoramos el cine. Es una de las artes más populares y masivas, y por eso también difusora histórica de una cultura patriarcal predominante, e incluso, en muchos casos, una herramienta propagandística y vendedora de ilusiones.

Sin ahondar en movimientos políticos o culturales específicos, una de las críticas más recientes a la hegemonía del cine comenzó con la ola feminista de los años 60 y 70 al cuestionar la imagen y el papel de la mujer en esta industria. Allí se vislumbró un atisbo de apertura que hoy se pretende expandir.

Si bien el contenido de las pantallas se ha modificado y ‘aggiornado’ en gran medida, todavía se siguen repitiendo esquemas sexistas, clasistas y que responden a un poder heterohegemónico. Por eso, el camino de aprender y desaprender está en pleno recorrido.

 Así nace Nosotres Filmamos, un seminario audiovisual gratuito exclusivo para mujeres e identidades disidentes, se dictará a través del Iaavim, todos los jueves de noviembre. El formulario de inscripción está disponible en la web iaavim.misiones.gob.ar.

“Estos espacios son una oportunidad para todes los que formamos parte porque sí o sí hay un enriquecimiento que se da a través de poder tener un espacio seguro de intercambio de la palabra. Que podamos darnos cuenta de que todes les que trabajamos en la industria audiovisual estamos atravesades por las mismas desigualdades. Entonces está bueno que se generen estos espacios para brindarnos herramientas que nos permitan poder accionar en los espacios que habitamos”, explicó Virginia ‘Bichi’ Romero, realizadora audiovisual chaqueña.

Arte para pocos

El arte se postula siempre como irruptor, vanguardista, inclusivo, sin embargo el éxito artístico parece favorecer a unos pocos.

“Hay una cuestión estructural de cómo están construidas las sociedades que hace que todos los espacios tengan una conformación con una mirada patriarcal. En ese sentido, el arte, los espacios artísticos son como armas de doble filo o dos caras de una moneda. Por un lado tienen cierta apertura, inclusión aparente porque se supone son espacios sensibles, de expresión, pero también es cierto que están atravesados por la cultura patriarcal y sobre todo no hay que olvidar que son espacios que están completamente vinculados a los lugares de poder y elite”, comenzó reflexionando Fremdina Bianco, reconocida cineasta misionera que será otra de las disertantes deNosotres Filmamos junto a Romero. “Entonces eso hace que tengan una mirada de privilegio, blanca, patriarcal porque hay que tener acceso también para poder hacer y el arte siempre estuvo reservado para las grandes elites. Generalmente siempre los que tenían el poder o el acceso a la educación eran los hombres”, completó.

En ese marco se configura este seminario como un espacio de intercambio para “brindar herramientas para una filmografia feminista, un marco teórico feminista y también la prevención de violencia en los sets, que es algo frecuente sobre todo en la región”, según estipularon las realizadoras. “La idea es que haya un aprendizaje horizontal, que ese intercambio genere aprendizaje tanto en nosotras como para quienes asistan”, manifestó Romero al tiempo que lo describió como ‘un primer acercamiento’.

A pesar de que entienden se ha avanzado y se busca desde todos los ámbitos erradicar la violencia de género, los créditos de una película, siguen teniendo preponderancia de varones.

“Hoy hay más mujeres que pueden filmar o tienen acceso a filmar pero seguimos representando un porcentaje muy pequeño a nivel país y mundial. Es una problemática que seguimos teniendo, sobre todo en esta región con una cultura muy arraigada machista”, alegó Bianco y subrayó que el acceso al trabajo audiovisual es más difícil para las mujeres, aún estando sobrecapacitadas.

Muchas veces, simplemente el hábito es no incluirlas.

“Es una decisión contratar a alguien para su primera experiencia en vez de convocar a un director de fotografía que tiene quizás 10 películas detrás. Hay que asumir el costo, hacer sacrificios, renunciar al privilegio de tal vez tener al técnico reconocido por la industria regional y darle lugar a otras personas que si no tienen esa oportunidad o esa convocatoria nunca van a tener la experiencia que necesitan”, planteó como eje. Además, al sumar más mujeres detrás de la producción, inevitablemente se modificará el contenido, se aportará una nueva óptica.

“Creo que sí hay una ola o movimiento de qué cosas son políticamente correctas o incorrectas y desde ese lugar hay una inclusión pero no creo que sea un cambio radical o consciente. Creo que todavía todas, todos, todes tenemos completamente interiorizada una mirada machista con un montón de prácticas que reproducimos a veces de manera inconsciente, sin intención. Ahí está la importancia también de convocar mujeres porque creo que los proyectos cambian cuando tenés miradas diversas”, sugirió y resaltó que para legitimar comentarios y opiniones, las mujeres deben tener un lugar destacado en esos equipos de trabajo.

Al insistir con la idea de cómo enriquece la igualdad de oportunidades, recordó que esta mirada transformadora del cine no solamente está dada por las mujeres que viven en carne propia la discriminación, sino que hay muchas que están específicamente formadas en perspectiva de género.

Expandir la lucha

Por eso, el compañerismo, la sororidad se pregonan como indispensables.

Tal como el movimiento Me Too pateó el tablero de Hollywood y se replicó en las industrias audiovisuales de cada país, las denuncias de abusos tuvieron su respaldo en el país dentro del colectivo de Actrices Argentinas. “Fue un lugar más donde la lucha feminista se hizo visible”, estimó Romero.

“Tuvo alto impacto porque el cine tiene otra visibilidad, es muy poderoso. Pero me gusta pensar al cine lejos del pedestal, como un espacio de transformación más que se transformó gracias al movimiento de un montón de personas que empezaron a pensar que era éste el momento histórico para salir a luchar por desigualdades que todavía hoy nos atraviesan”, deslizó.

En tanto, Bianco graficó como sumamente importantes estos movimientos “porque nos dan fuerza y seguridad a la hora de denunciar y levantar la voz. Son necesarios porque nosotras tenemos los mismos derechos a acceder a una cámara, a contar una historia y sobre todo porque el cine y todos los medios lo que hacen es legitimar pautas sociales”, graficó Bianco.

“Es importante entender que es un cambio colectivo, que necesitamos que nuestros compañeros nos convoquen, que empiecen a generar contenidos de género. Necesitamos que nos llamen para trabajar y nosotras necesitamos estar acompañadas, porque si una alza la voz y está sola, para todo el resto es una loca. Entonces ese tipo de movimientos, alzar la voz en las calles, en los sindicatos, ayuda a que una no se sienta sola, sino contenida, acompañada y a generar entre nosotras estrategias solidarias para seguir trabajando”, cerró.

Con índole machista, deliberadamente dañina o con tintes sexistas, siguiendo un modelo vigente que parece funcionar siempre igual, el arte pide cambios. Atento, el feminismo abre una puerta que bien puede oficiar de boquete de una caja de Pandora, para intentar equilibrar años de inequidades y revivir el sentido independiente y revolucionario del cine. 

 

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