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Estudiantina, fuente de la eterna juventud

domingo 20 de septiembre de 2020 | 10:18hs.
Estudiantina, fuente de la eterna juventud

Por María Marta Fierro y Agustina Rella [email protected]

La Estudiantina cumple mañana 70 años. Y toca celebrar puertas adentro, desde el recuerdo y la nostalgia, con las actividades masivas suspendidas por la emergencia sanitaria por el Covid-19.

El 21 de septiembre de 1950 las carrozas de los entonces poquísimos colegios secundarios de Posadas avanzaron por calle Félix de Azara y después por Bolívar. Y sin saberlo iniciaban una larga tradición que resistiría la dictadura militar, muertes y tragedias, en una fiesta que se ha ido reinventando y cambiando a lo largo de las décadas.

Cada vez más compleja y siempre envuelta en polémicas, la fiesta se sostiene por una voluntad inquebrantable que se transmite como un mandato poderoso e irrenunciable de generación a generación de estudiantes: son los chicos los que cada año quieren renovar esa tradición que a lo largo de las ediciones se ha ido poblando de ritos y leyendas.

La fiesta no siempre fue tal y como hoy la conocemos. Los estudiantes actuales seguramente se sorprenderán al saber que al principio el desfile sólo consistía en carrozas, que se llevaban todos los esfuerzos, tal como recordó Nene Foley (página 26). Se hacían por escuela, pero también por curso. Y entre medio iban murgas grotescas de estudiantes. Aquellos jóvenes de entonces se sorprenden hoy de que las carrozas sean cada vez menos y que las murgas desaparecieron.

Las scolas llegaron después y más adelante las bandas de música. Y hoy la subdivisión de rubros se ha complejizado por ritmo y también por cantidad de participantes.

Con tantos cambios, algunas cosas estuvieron y estarán siempre: el espacio ganado de expresión juvenil. Se sumaron la inclusión, las constantes postergaciones por lluvia y polémicas internas en la organización.

Con el correr de los años, y resultado de su propia historia, la Estudiantina ha ido sumando también cada vez más regulaciones y controles. Mientras en la década del 80 los corsos se podían seguir sentados en las mesas de los bares de la calle Bolívar (si se tenía la suerte de reservar una), hoy se llevan adelante bajo estrictos controles y con alcohol cero.

Pero a pesar de toda la complejidad y de los numerosos participantes que requiere la organización de unos desfiles que convocan a más de 40 mil personas, la Estudiantina sigue siendo una fiesta de estudiantes secundarios, hecha por estudiantes secundarios.

“Es la posibilidad de decir y hacer. Probablemente en ese ratito, en esa semana, esa hora, es tu momento”, entendió Guido Ramírez, egresado en 2009 del Instituto Arnoldo Janssen, parte de la última camada de estudiantes que se luce en la costanera posadeña y que ha aprendido a organizar y mover a cientos de alumnos bajo un mismo objetivo y con ideales progresistas. (página 30).

Tal como detalló una de las referentes modernas de la fiesta, Laura Borches (página 27), la Estudiantina fue avanzando de acuerdo avanzó la sociedad. Así, con la democracia reinstalada en el 83, las formas de organizarse a nivel estudiantil, también cambiaron y reclamaron más derechos (página 28). Hoy, tal como en ese 1976 fatídico, toca volver a quedarse fuera de las calles (página 31). “Este es mi último año. Tenía muchas ganas de participar y despedirme de la Estudiantina”, lamentó Sofía Almirón, actual directora del cuerpo de baile del San Basilio.

“Veníamos preparando todo y de repente nos paralizó la pandemia. Creímos que se iba a tratar sólo de un par de semanas, pero se fue extendiendo y empezamos a perder las esperanzas” , coincidió Lisandro Alderete, director de la banda de música de la Itatí.

A pesar de todo, año a año se repiten las mismas consignas, las mismas enseñanzas: buscar la creatividad artística de música, baile y carrozas y hacer valer ese espacio ganado de libertad de expresión para los más jóvenes. Potenciar las capacidades de liderazgo, fraternidad, sustentabilidad e inclusión son las claves que los chicos de hoy destacan. La algarabía y la euforia juvenil, como medios, en definitiva, paracambiar un poco el mundo. El estudiante realmente como el ‘ejemplo universal’.

“El camino de la juventud lleva toda una vida”, postuló Pablo Picasso. Estudiantina, toda una vida de jóvenes gritando a viva voz, en medio de la calle.
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